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El mejor arquitecto británico del finales del siglo XVIII, y tanto o más brillante como derorador, diseñador de muebles etc. Se le puede comparar por su elegancia con su contemporáneo francés Soufflot, pero sin su fría solemnidad.  Fue un típico escocés testarudo, percavido y superficialmente ambicioso, tierno y romántico.  Facetas éstas últimas de su carécter que se reflejan en su obra, que oscila entre una visión pintoresca del neoclasicismo y una versión clasica del neogótico.  Su obra tiene un aire de elegancia no ceremoniosa, de erudición no afectada y de riqueza no ostentosa que refleja, a la perfección, el mundo culto de sus clilentes.  Dándose cuenta de que sería poco elegante y un mal negocio cualquier ruptura con la tradición establecida, creó un estilo neoclásico refinado más ligero y más alegre que el de los palladianos que le precedieron o el de los neogriegos que le sucedieron. Evitó establecer innocaciones como usar para edificios clásicos el estilo griego dórico o para los góticos la pintoresca asimetría.  Respondió a la demanda general de un nuevo clasicismo mediante una ampliación del repertorio de motivos decorativos y un empleo más imaginativo de plantas de habitaciones, derivadas en gran parte, de las termas romanas imperiales.  En su inteligente variación de formas de habitaciones y en su predilección por muros columnados y ábsides para dar una sensación de misterio espacial, no menos que en sus castillos neogóticos -  exterior romántico y tan confortables en su interior clásico -, respondió al gusto de lo pintoresco. Llegó a ser el arquitecto por excelencia de la Epoca de la Sensibilidad, como Burlington lo había sido en el período Augusto inglés.  Su influencia se extendió por toda Inglaterra y fuera de ella por Rusia y América. So obra fue inmensa y sólo la desdichada especulación de los Adelphi la privó de la fortuna que de otro modo hubiese hecho. Su padre William Adam (1689-1748) fue el arquitecto más importante de su tiempo en Escocia y cultivó un fuerte estilo personal, basado en Vanbrugh, Gibbs y en los palladianos ingleses. Ejem. Hopestoun House, cerca de Edimburgo (1721) y Duff House, Banff (1730-39). Sus hermanos John (1721-92) y James (1732-94) fueron también arquitectos y los tres se formaron en el estudio de su padre en Edimburgo. Robert y James fueron a la universidad de Edimburgo. Las primeras obras de Robert Adam son sólo competentes ej. Dumfries House (1750-54). Su genio se reveló tan sólo después del Grand Tour (1754-58), pasando la mayor parte de él en Roma estudiando la arquitectura imperial romana con Clerisseau, con quien también estudió el Palacio de Diocleciano de Spalato, en Dalmacia (posteriormente publicó sus estudios en las Ruins of Spalato, 1764).


En 1758 se estableció en Londres junto con su hermano James que había seguido el mismo camino italiano de Robert (1760-63). La columnata del Admiralty Screen, Londres (1759-60), es la prueba inmediata de su habilidad y originalidad; sin embargo todos sus restantes encargos tempranos fueron transformaciones interiores de antiguas casas o remates de obras, ya empezadas por otros arquitectos.  De todos modos, su estilo maduró enseguida y los interiores de Harewood House (1758-71), Kedleston Halla (1759), Syon House (1760.9), Osterley Park (1761-80), Luton hoo (1766-70), Newby Hall (11767-85) y Kenwood Newby Hall (1767-85) y Kenwood (1767-9) son, tal vez, sus obras maestras de diseño interior. Su detallismo minucioso se revela igualmente en el acabado de joyero de las decoraciones pintadas y en las obras de estudo superficiales, como en el cuidado de todas las partes de cada habitación, desde las alfombras hasta las cerraduras. Ningún arquitecto anterior habia intentado tales esquemas integradores de decoración interior. De todas maneras, sus personales motivos decorativos son de pequeña escala; por lo general están realizados con tal habilidad que el efecto total es raramente afectado y a pesar de la misma personalidad artística, evidentemente en cada habitación nunca se produce un efecto monótono en serie. Iliustran a la perfección aquellas cualidades por las que él y James expresaron su admiración, en la introducción de sus libros Woks in Architecture (3 vols. 1773-1822), movimiento o "ascensión y caida, saliente y entrante, y otra diversidad de formas y una variedad de molduras ligeras. Su neoclasiciemo es más evidente en el plano de Syon con sus variadas formas geométricas (vestíbulo en forma basilical, rotonda, proyectado Panteón central etc,) y en el frente sur de Kedleston diseñado según un arco triunfal romano. 


La originallidad e inventiva de sus proyectos culminaron en sus casas de Londres de la década de 1770, St. James Square, 20 Portman Square, en las que, sin embargo, la decoración es cada vez más plana y lineal, tendiendo a la ligereza y frivolidad, por lo que fue muy criticado al final de su vida.


Entre 1769 y 1772, él y James se embarcaron en su más ambiciosa empresa, los Adelphi, un gran grupo de casas palaciegas en las riberas del Támesis (ahora destruidad). Desgraciadamente el negocio falló y se salvaron de la quiebra milagrosamente por unos préstamos de su hermano mayor John que envió desde Edimburgo.  En parte, parte como resultado del fracado del os Adelphi, el valor de la obra de Robert Adam, decayó vertiginosamente después de 1775. Sin embargo, se recobró de una manera asombrosa durante la última década de su vida, estimulado por grandes encargos en Edimburgo; la Casa General de Registros (empezada en 1774 y terminada con algunas modificaciones después de su muerte), la Universidad (empezada en 1789 y terminada por W. H.Playfair uqe modificó algunos proyectos 1815-34) y Charlotte Square (diseñada en 1791). La entrada principal de la Universidad es una obra más monumental y, quizás su obra maestra como arquitecto.  Al mismo período pertenece la mayor parte de sus castillos fingidos como Culxean Castle (1779-90) y Seton Castle (1789-91) que son mucho más progresistas para su fecha. Su primer estilo neogótico, los interiores de Alnwick Castle (1770, destruido en la actualidad) fueron muy parecidos en su sofisticada elegancia a su estilo neoclásico.  Ahora cultiva una modalidad más atrevida. En Culzan, se aprovechó de todas las característivas de un lugar dramático en la costa de Ayrshire, para una demostración magistral de torres circulares que albergan habitaciones de delicadeza femenina. El encanto de este lugar yace en este contraste, que hubiera sido muy del guto de un hombre de sensibilidad del siglo XVIII, que hubiese podido disfrutar del terror escalofirante de las tormentas en el mar, desde un interior muy seguro y refinado.


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