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Se ha llamado la atención durante mucho tiempo sobre la dispersión y destrucción de los fondos documentales arquitectónicos y urbanos. La idea de conservar sistemáticamente dibujos y proyectos de arquitectura es “reciente”. El valor de los dibujos y maquetas en sí, separados de la mera utilidad para la realización de la obra, tuvo su momento dorado en tiempos del historicismo decimonónico. Es en el siglo XIX, a raíz del nacimiento de la Historia del Arte como disciplina científica y del posterior desarrollo de las teorías de la restauración, cuando los fondos de arquitectura empezaron a adquirir un destacado protagonismo, no sólo como elemento aislado de valoración estética, sino también como instrumento imprescindible de consulta.


 Un ejemplo referencial a tener en cuenta en este tipo de acciones, lo podemos encontrar en la actual Cité de l´Architecture et du Patrimoin de Paris, inaugurado el año 2007, en una de las alas del Palacio de Chaillot, en la Plaza del Trocadero de Paris, cuya trayectoria ha sido ejemplo a nivel internacional.El proyecto francés se asienta sobre tres elementos o soportes fundamentales:


- Un edificio emblemático. El Palacio de Chaillot en el Trocadero.


- Una tradición restauradora única en su género. Museo de reproducciones de los monumentos franceses.


- Una modélica labor en la preservación del patrimonio arquitectónico más reciente. La acertada gestión llevada a cabo por el Instituto Francés de Arquitectura (IFA) con los Archivos de Arquitectura de los siglos XIX y XX.


La ubicación de la Cité de l´Architecture et du Patrimoin, en una de las alas del Palacio Chaillot, cumple en éste 2017, diez años. Su posición en un lugar tan representativo, no podía ser más privilegiada y sugerente, mostrándose como un amplio balcón, no solo al rio Sena que lo separa de la Torre Eiffel, sino también al mundo de la arquitectura en sus más diversos aspectos. Este privilegiado lugar, que ha sido objeto de múltiples proyectos arquitectónicos (3), tiene una gran presencia urbana, ocupando un destacado solar en la capital francesa. El palacio consta de dos pabellones en estilo clasicista, con dos alas de 195 m. que descienden hacia el rio, separados por una explanada que da a los jardines del Trocadero. Con una superficie total de 55.000 m2, el edificio aloja distintos museos (El Museo de la Marina, El Museo del Hombre) y el teatro Nacional de Chaillot, destacando en su ala este del Palacio, la Ciudad de la Arquitectura y del Patrimonio.


La materialidad de la obra ha ido variando, conforme a las intervenciones que se han llevado a cabo en este privilegiado lugar, reforzándose dicho espacio como importante eje urbano.


El origen y posterior desarrollo del edificio, se llevó a cabo con la Exposición Universal de Paris de 1878, donde el exuberante Palacio del Trocadero, realizado por el arquitecto Gabriel Davioud y el ingeniero Jules Bourdais, marcó el apogeo del Eclecticismo. Inicialmente esta construcción era de carácter efímero, como muchos otros pabellones de la exposición, y comprendía una sala de fiestas, auditorio y galerías de exposiciones. Disimulando bajo formas historicistas, las estructuras metálicas que lo sostenían. Sin embargo, el importante trabajo realizado, se puso de manifiesto de forma más permanente en una colina “roída” por unas destacadas y visibles galerías, que sirvieron para posteriores acciones. En efecto, la Exposición Internacional de Artes Decorativas de Paris de 1937, consolidó una nueva construcción de carácter clasicista, camuflando el antiguo Palacio del Trocadero. La obra del Palacio de Chaillot, desarrollada por Jacques Carlu, Louis Hippolyte Boileau y Leon Azéma, integra las antiguas alas, hace desaparecer el antiguo auditorio, y da unidad al conjunto con un clasicismo moderno “de rigor, elegancia y equilibrio” que se desarrollaba sin complejos en aquellos momentos


La posterior obra de renovación y adaptación para ubicar la actual Ciudad de la Arquitectura y del Patrimonio, se llevó a cabo por Jean-François Bodin a inicios de este siglo, teniendo en cuenta la majestad y la elegancia de la vieja representación. Lo que se ha planteado con el nuevo proyecto es casi una decoración. Se crean trayectos, se reorganizan las circulaciones, se individualizan los espacios. Los vestigios han sido mayormente conservados, fotografiados y reproducidos. En la planta inferior las antiguas galerías realizadas por Davioud, eran particularmente aprovechables gracias al redescubrimiento de los tragaluces que dispersan la luz cenital y de sus formas metálicas acompañadas por el estuco, que dan carácter al lugar. En el nivel superior, donde se ubica la nueva galería de arquitectura moderna y contemporánea, la intervención de Bodin se ha centrado en subrayar la belleza de los volúmenes existentes y el ritmo creado por las aberturas laterales y cenitales

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