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La historia de la Fundación Langen comenzó con un encuentro con un ardiente amante del arte. Junto al río Erft, en las afueras de Dusseldorf, existe un singular museo de arte llamado Museo Isla Hombroich que ocupa una isla entera situada sobre una extensas zona pantanosa. En una superficie de 200.000 metros cuadrados de espeso bosque, una docena de hermosos pabellones de exposición diseñador por el escultor Erwin Heerich y esculturas al aire libre se funden con los árboles del bosque. En este lugar se muestran, sin artificios, magníficas obras de arte que pueden tocarse con la mano. El Museo Isla Hombroich es un auténtico paraiso del arte. Karl-Heindrich Müller, el propietario del museo, compró tierras circundantes y, con el enorme esfuerzo que representó cambiar la forma del terreno y replantar árboles, la devolvió a su estado natural de varios siglos atrás. El hermoso entorno natural y paisaje de la isla fueron redescubiertos y restaurados por manos humanas. Es inevitable sentirse asombrado por la imaginación de Müller y el empeño que puso en su proyecto a lo largo de toda su vida. 


Müller concibió un plan para transformar una antigua base de misiles de la OTAN situada aproximadamente un kilómetro al noroeste del Museo Isla Hombroich en un museo de arte y encargó a Ando el diseño de la galería. Aquello fue el principio del proyecto de la Fundación Langen. 


Ando visitó el lugar por primera vez en 1994. El museo fue terminado diez años después. Durante ese tiempo, la responsabilidad de la administración del museo pasó de Karl-Heindrich Müller a la Fundación del Museo Isla Hombroich. En el año 2000, la coleccionista de arte Marianne Langen se ofreció a financiar la construcción del proyecto. La fundación cedió en arriendo unas tierras, y la construcción, reiniciada en 2002, fue finalmente concluida. Marianne Langen ya tenía noventa años por aquel entonces, pero Ando se sintió profundamente impresionado por su firmeza y decisión.


El objetivo de este museo es conservar la colección de arte contemporáneo y oriental de Langen y su marido. En respuesta al programa, Ando diseñó dos espacios distintos: un espacio sosegado con la iluminación suave para el arte oriental y un espacio dinámico para el arte contemporáneo.


La exposición permanente se exhibe en un espacio con una estructura de doble membrana; una caja de hormigón dentro de una caja de vidrio. Las exposiciones temporales tienen lugar en dos espacios construido bajo tierra a un ángulo de 45 grados con respecto a la estructura de doble membrana. 


La exposición permanente de arte oriental se encuentra en la caja dentro de otra caja. Está rodeada por una zona intermedia de protección parecida a un engawa (veranda) que se encuentra en la arquitectura tradicional japonesa. Hay tal continuidad entre la parte interior y la exterior que dentro de la zona intermedia se tiene la sensación de estar andando por el bosque.


Los edificios de las exposiciones temporales están bajo tierra. En la galería subterránea, las claraboyas sirven para introducir una luz dramática que da dinamismo al espacio. Mediante una utilización expresiva de la luz, se crean espacios contrastados, uno sosegado y otro dinámico.


Ando se sintió profundamente conmovido por el sueño al que Müller y Langen habían consagrado sus vidas. Con el deseo de dar vida eterna a su dueño, disenó la Fundación Langen para que se fundiera serenamente con el bosque.  Se trata de un edificio que es fruto de la férrea voluntad de Marianne Langen, la energía de Karl-Heinrich Müller y el amor al arte de ambos. Por desgracia, Langen murió antes de la inauguración del museo en febrero de 2004. Conforme a sus deseos, su hija, Sabine Langen-Crasemann, dirige actualmente el museo. 


Masao FURUYAMA

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