Imprimir

RUIZ DE AEL M.J., Arquitectura de museos & Museos de Arquitectura. CVA/EHAI. Bilbao, 2012.


págs. 30-31 "...Contraria a esta última propuesta de disolución arquitectónica del museo, aparece la idea del museo como monumento que tendrá gran trascendencia sobre la evolución de los museos contemporáneos. Parece que la reflexión que Hilla Ribay realizase en 1943 a Frank Lloyd Wright con motivo de la puesta en marcha del Museo Guggenheim de Nueva York: "Necesito un luchador, un amante del espacio, un agitador, un experimentalista y un sabio... Quiero un templo del espíritu, !Un monumento!", activó la imaginación del arquitecto norteamericano, deseoso de experimentaciones y de nuevas y variadas proposiciones. Wright sumó a motivos anteriores ya realizados (espacio central, lugar cerrado, luz cenital, entrada oculta..) sus nuevas preocupaciones (dinamismo opuesto a estatismo, rigidez lineal y movimiento de las formas curvas) y la impronta de las nuevas intenciones (original icono visual, uso del hormigón como medio escultórico..). El resultado, es un objeto singular, ubicado en la Quinta Avenida que contrasta en medio de la retícula de la ciudad. El motivo recurrente del museo sobre el que se establece todo el programa es la rampa.  El edificio está organizado en torno a una rampa helicoidal creciente que se eleva en un volumen central con bandas cada vez más anchas, ofreciendo una continuidad espacial única. El potente lucernario trnasparente, cubre este gran espacio, unificando la luminosidad de este destacado lugar concebido como una gran sala. 


Si bien el espacio resulta sencillamente espectacular, desde un punto de vista museológico, esta propuesta arquitectónica genera conflictos como por ejemplo: la funcionalidad del espacio expositivo, la adecuación de la luz, el difícil equilibrio entre el desnivel de la rampa y la ubicación de las obras de arte (sobre todo el inevitable conflicto entre los cuadros rectangulares y las paredes inclinadas), los ruidos que se producen en el gran hall etc. Explicables todos ellos desde el punto de vista de Wright, que concibe a la arquitectura como la madre de las artes y entendía el mobiliario, la pintura y la escultura casi como un ornamento interno. 


En esta época de reformulación de la idea de museo, se nos ofrece la obra de Wright como un modelo a seguir. El museo como un organismo singular, como un fenómeno extraordinario, como una ocasión irrepetible, como un efecto de choque con las tramas urbanas ya consolidadas, como una ruptura con la caja tradicional, como un recorrido generador de movimiento contínuo, como un nuevo monumento. Su efecto tendrá posteriormente una gran repercusión, convirtiéndose el museo en una gran arquitectura escultórica, en uh espectáculo, en un estímulo de los sentidos."


---




Subir