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Nació en Vitoria en el seno de una familia culta, tal y como lo indica el hecho de que su padre don Julian Apraiz y Sáenz del Burgo fuera catedrático de literatura y un conocido cervantista. De un total de nueve hermanos ocupa el tercer lugar, desarrollando sus primeros estudios entre el Instituto de Vitoria del que su padre era profesor y el internado de los padres jesuitas en Orduña. Desde los comienzos como estudiante obtiene la consideración de sus compañeros por sus sobresalientes conocimientos en idioma, retórica y matemáticas. Sus primeros años de vida, estuvieron vinculados a distintos lugares próximos a su ciudad natal, manteniéndose en su recuerdo las jornadas estivales que disfrutaba junto a su familia en los balnearios de Cestona, Escoriaza, Alzola o Nanclares de la Oca. Dichas estancias eran acompañadas de pequeñas excursiones de varios días a San Sebastián, Zarauz, Biarritz, Bayona, o las siempre gratas localidades riojanas de Haro y Santo Domingo de La Calzada.


En los primeros años de la década de los noventa, el futuro arquitecto Julián Apraiz "Julio" llamado por sus padres y hermanos, ingresa en la Universidad, realizando sus estudios de Arquitectura entre Madrid y Barcelona en cuya escuela permaneció durante un año, para volver de nuevo a la capital de España hasta el final de su carrera, respaldado por el arquitecto Julio Saracibar amigo de su padre. Entre los profesores de la Escuela destacan Arturo Mélida y "el hueso de proyectos" M. Anibal Alvarez. Pero la obtención del título se complicó al final de su carrera, ya que padeció la terrible enfermedad del tifus que puso en peligro su vida, estando a punto de fallecer en octubre de 1900. Pasada dicha enfermedad el 28 de julio de 1901 alcanzó el título de arquitecto por la Escuela de Arquitectura de Madrid.


El comienzo de su vida laboral, quizás por la influencia paterna, estará relacionado con el ambiente académico, pues sabemos que concursó a las plazas de profesor auxiliar en las Escuelas de Arquitectura de Madrid y Barcelona al parecer sin fortuna, ejerciendo como secretario de la Escuelas de Artes y Oficios de Vitoria. Mientras tanto llevaba a cabo varias reformas de casas, algunas tasaciones, y trabajos de cierta importancia como la fábrica de Jabones Lascaray o la Panificadora Vitoriana ambas en la capital alavesa.


El 13 de octubre de 1906 en plena juventud profesional y cuando contaba tan sólo con treinta años, gana junto con su compañero Javier de Luque el concurso para un proyecto extemporáneo, que se ha considerado como la última gran catedral de la arquitectura española, nos referimos a la construcción de la Nueva Catedral de Vitoria. Dicho proyecto le vinculará de forma casi definitiva a la arquitectura monumental de carácter histórico, ámbito que Apraiz conoció a la perfección y en el que se sentirá especialmente cómodo, desarrollando una muy destacada actividad edilicia.


Las dificultades con que contó la construcción de este nuevo templo desde su inicios fueron múltiples. En principio la negativa de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando a formar parte del tribunal evaluador: " por considerar que el concurso que abogaba por un puro estilo ojival del siglo XIII, era totalmente desfasado en estos inicios del siglo XX". A esto siguió la magnitud del proyecto en sí, con unas proporciones colosales, al tratarse de un "edificio que sin desprenderse de la magnificencia y belleza propia de las más grandes catedrales medievales europeas, con dos torres de 97 m. de altura, dispondría de todas aquellas ventajas que ofrece el mundo moderno; calefacción, luz eléctrica y utilización de los nuevos materiales. El coste de la catedral será de 7 a 8 millones, las obras duraran de 10 a 12 años". El 4 de agosto de 1907 se celebró la colocación de la primera piedra contando con la presencia de los reyes Alfonso XIII y María Cristina y en su período álgido de construcción 1907-1912 dispuso de unos 500 trabajadores, suspendiéndose las obras por falta de presupuesto en marzo de 1914.


Estos primeros años de oficio que lleva a cabo Julián Apraiz con la construcción inconclusa de la Nueva Catedral de Vitoria, motivaron de forma especial su interés por la arquitectura religiosa, mostrando así mismo empeño en el conocimiento de los aspectos relacionados con la restauración monumental. Participa por estas fechas en la adecuación del Santuario alavés de Estíbaliz, con la ampliación de las construcciones anexas al templo románico para la comunidad benedictina. Desde entonces su vinculación con el Monasterio de Estíbaliz fue casi de por vida, llevando a cabo para dicha comunidad varios proyectos: Vía Crucis, colonia escolar, ampliación de la residencia de los monjes... proyectando en 1928 una monumental basílica en estilo Art Decó que no se llegó a realizar. En 1920 diseño el interior de la Iglesia de las Madres Reparadoras de Vitoria sin apenas aportación personal, ya que tomó para ello los modelos que la orden tenía en otros conventos de España y Francia, un modelo de iglesia con planta rectangular y cabecera en forma de ábside.


Dentro de este campo de la arquitectura religiosa, resultan llamativos los diseños que llevó a cabo para la Iglesia de Sui Tong en Wuhu (China) el año de 1922, encargo realizado por su tío el jesuita padre Barreiro, que partió a las misiones de China en 1915, dicho edificio posee un marcado carácter ecléctico de gusto francés en el que destacan sus esbeltas torres.


La parte más productiva de la carrera profesional de Julián Apraiz se desarrollará en el período que va de inicios del siglo XX a la Guerra Civil Española, siendo estos primeros años del siglo XX especialmente trascendentales. Es de destacar la inicial vinculación del arquitecto a su compañero de promoción el sevillano Javier de Luque y a la personalidad del obispo de Vitoria Monseñor Cadena y Eleta, quien actuará para ellos como un verdadero mecenas


Javier de Luque cuatro años mayor que Apraiz, poseía también la carrera de Ciencias Físico Matemáticas y era en tiempos de la construcción de la Catedral de Vitoria profesor de la Escuela de Ingenieros de Bilbao. La relación personal y profesional entre los dos arquitectos resulta estrecha y de larga duración. Ambos se conocieron durante sus estudios de arquitectura en Madrid y vivieron juntos durante los dos últimos cursos de carrera, llevando a cabo en los primeros años una estrecha labor profesional. Los años más creativos de Julián Apraiz, coinciden precisamente con esta época en que realizan trabajos conjuntos, destacando entre otros el Palacio Augusti, la casa Pando Argüelles en Vitoria, la construcción del nuevo Palacio Arzobispal de Burgos, y la restauración de las agujas de la Catedral de Burgos de 1928.


Estrecha fue también durante un tiempo la relación existente entre el obispo de Vitoria y ambos arquitectos, fraguando entre ellos una buena amistad, no limitándose su relación profesional a la construcción de la nueva catedral. En 1912 Apraiz y Luque llevan a cabo en Vitoria y bajo auspicios del obispo la construcción del Centro Católico Obrero, edificio de escasas pretensiones artísticas en el que destaca la sala de recreo con decoración neoegipcia. La misma casa Palacio que Monseñor Cadena y Eleta se construyó en su pueblo de Pitillas (Navarra) fue realizado por Apraiz y Luque. En 1913 José Cadena y Eleta es nombrado obispo de Burgos, cuya ciudad se hallaba en trasformación con las obras de la catedral, llevándose a cabo por parte de Apraiz y Luque la construcción con claro gusto renacentista en 1918 del nuevo palacio arzobispal de Burgos que sustituía al antiguo. El 13 de febrero de 1926 Apraiz recibió un oficio del Director General de Bellas Artes por la que se le nombraba director de las obras de reparación y conservación de la Catedral de Burgos, en lo referente al trabajo de consolidación de las agujas de la Catedral, trabajo al que renunciaron arquitectos tan afamados en el campo de la restauración monumental como Vicente Lampérez. Así mismo el 21 de junio de 1926, le comunicaba el mismo director de Bellas Artes su nombramiento como arquitecto director de las obras de reparación que han de efectuarse en el Monasterio de Santo Domingo de Silos.


Pero al margen de estas intervenciones, la vida de Julián Apraiz Arias estuvo dedicada en gran parte a Vitoria y a Alava, dividiendo las jornadas laborales entre su estudio particular atendido por el delineante Mariano Basterra y el cargo que ocupó como arquitecto provincial (1914-34). Poco después de haberse paralizado las obras de la Nueva Catedral, fue nombrado a principios de 1914 Arquitecto Provincial y del Ministerio de Instrucción Pública y Bellas Artes de Alava, supervisando las obras que se realizan en dicha provincia, destacando de forma especial el desarrollo de distintas tipologías arquitectónicas para la implantación de escuelas rurales por todo Alava. Así mismo es de destacar el edificio de las Diputaciones Vascas que lleva a cabo junto a los otros arquitectos provinciales para la Expo de Sevilla de 1929. Este cargo de Arquitecto Provincial lo ocupó hasta 1934 en que fue destituido por el Sr. Dorao presidente de la Diputación.


En relación a la Arquitectura civil y de servicios. Julían Apraiz posee tal y como nos muestra su archivo familiar una destacada obra gráfica y arquitectónica de carácter civil; palacios, casas, hoteles, bancos, ayuntamientos, cines y teatros.... Y es a nuestro entender en este tipo de obras donde el arquitecto muestra su gran predilección por la arquitectura ecléctica. Los proyectos que se conservan, no se circunscriben solamente al País Vasco, sino que se extienden por toda la geografía estatal; Sevilla, Valladolid, Guadalajara, Barcelona, Zaragoza...Buena parte de ellos se quedan simplemente en arquitecturas dibujadas, algunos los realizó en compañía de su fiel amigo Javier de Luque como el citado Palacio Augusti de 1912, actual Museo de Bellas Artes de Alava, y otros en solitario como chalet de Gregorio Fernández en Vitoria (1911) y Casa Hotel para don Casimiro Pando Argüelles, con elegantes miradores y torre en esquinera, pero todos ellos nos informan del sobresaliente carácter de su arquitectura.


En el período que va de 1915 a 1918 Julián participa en numerosos concursos que por aquel entonces se convocaron en toda España para la realización de casas de correos y telégrafos, así se presenta a los concursos de las casas de correos y telégrafos de Vitoria, Guadalajara, Valladolid y Bilbao ninguna de las cuales llegó a ganar, en donde demuestra un perfecto dominio en la utilización de los lenguajes históricos. La serie de bancos de España que realiza también por estas fechas para los concursos de Valencia, Sevilla y Bilbao obedecen a este énfasis historicista de carácter monumental y representativo. Todo este gran esfuerzo proyectual toma cuerpo cuando ganó en 1918 el concurso para Banco de España que se encuentra en la Gran Vía de Bilbao frente al Corte Inglés, y que refleja el carácter de su arquitectura.


Tanto la arquitectura sanitaria como los centros escolares son dos tipologías que interesan también a Julián Apraiz desde los inicios de su carrera profesional, proyectando de 1909 a 1932 bien de forma individual o bien como arquitecto provincial de Alava, sucesivos trabajos en relación con estas tipologías: Hospital rural de Añes, proyecto para el Hospital de San Raimundo en Laguardia, anteproyecto para el sanatorio de antituberculosos de Leza (Alava). Pero al parecer donde Apraiz invirtió mayor caudal de trabajo y esfuerzo personal fue en la dirección de obra, rehabilitación y reforma del Hospital de Santiago en Vitoria, tarea que desempeñó en un amplio período de tiempo que va desde 1923 hasta 1936.


Otros proyectos que se quedaron en el papel, nos muestran como el arquitecto pretende abrirse a la nueva arquitectura, como en los garajes que proyecta para la calle Francia de Vitoria en los que nos muestra una de las pocas influencias de tipo racionalista en su arquitectura, y un interesante proyecto Art Decó para Estación de Autobuses de la capital alavesa.


Finalmente la faceta urbanística de Apraiz podemos considerarla de gran interés, sobre todo en lo que se refiere al modélico plan urbanístico que desarrolla para su ciudad natal. De 1927 en que ocupó ocasionalmente el cargo de Arquitecto Municipal, se conservan en el archivo familiar los planos relacionados con el ensanche de Vitoria que redactó con el ingeniero de caminos Roberto Dublang, proyecto en el que trabajó posteriormene junto a su hijo Miguel Apraiz Barreiro y que fue durante veinte años la única guía general con la que contó el Ayuntamiento para ordenar la construcción nueva de la ciudad. Lo concreto de su trazado y lo ajustado que estaba a la realidad vital de la Vitoria de entonces, fue la causa de que pese a su simplicidad se utilizara durante mucho tiempo como único instrumento, siendo una guía, si bien modesta, práctica y eficaz en el desarrollo de la ciudad. En 1947 está fechado el siguiente plan de ordenación del Ayuntamiento encargado a Julián Apraiz y cuyo anteproyecto lo presentó junto a su hijo Miguel Apraiz en junio de 1944. Este equilibrado, avanzado y e interesante plan, fue ferozmente criticado por algunos vitorianos de entonces, y no llegó a ser aprobado, por los organismos centrales, que lo devolvieron para su reforma. Curiosamente treinta años después, ha sido especialmente alabado en diversas publicaciones y conferencias.


Otros campos como el diseño de panteones para destacadas familias vitorianas, el diseño de los jardines de la Plaza de la Virgen Blanca o el Monumento a la Reina Maria Cristina para los jardines del Alderdi Eder de San Sebastián, también ocuparon la carreta profesional de Apraiz, que fallecío en Vitoria día 9 de mayo de 1962 a la edad de 86 años.


 Mariano J. RUIZ DE AEL


 


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