Inprimatu

En el último cuarto del siglo XX, la mayoría de las tradiciones verdaderamente regionales - la mayoría de las construcciones vernáculas auténticas- habían desaparecido, y el resto estaba en peligro de extinción. Los nuevos arquitectos, inmersos en la condición moderna, no podían reutilizar estos lenguajes directamente sin devaluarlos y producir una versión falsa. Pero si que podían inventar nuevos mundos llenos de resonancias con un paisaje cultural o natural en particular.


La arquitectura doméstica australiana de los años 1970 -1980 revela varias intervenciones poéticas de esta índole. Este edificio fue crucial a este respecto. Estaba inserto en un denso macizo de selva tropical situado entre la tierra y el mar, y estaba formado por una cubierta curva de cobre levantada sobre pilares de madera, por encima de una subestructura de muros de adobe de color rojizo. Toldos de lona y aparejos de acero sugerían inspiraciones naúticas, mientras que la imagen de un refugio primitivo montado a base de materiales tanto industriales como preindustriales, aludía a varias resonancias del pasado australiano. Leplastrier era de una generación que había heredado las expresiones locales de los años 1960, pero que también trataba de alimentarse de todo el movimiento moderno, y de varias tradiciones vernáculas mundiales.

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