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La Città Nuova es un proyecto utópico diseñado por el arquitecto futurista Antonio Sant’Elia para la ciudad de Milán. Aparece en su manifiesto futurista escrito en 1914 y la única documentación de la que se dispone son los dibujos que él mismo realizó.


Para la Sant'Elia, la ciudad es una maquina en constante movimiento y en construcción, es por ello que las vías de transporte y comunicación adquieren una enorme importancia. Sant’Elia proyecta un gran centro de comunicaciones con aeropuerto (cuarenta años antes del uso comercial del avión) en el que convergerá toda la circulación. Ésta, se realiza a distintos niveles mediante diferentes elementos como: funiculares, ascensores, puentes y carreteras. También están previstos vías y pasos subterráneos. Ésta separación de las comunicaciones en alturas permite un continuo movimiento en la ciudad.


En cuanto a los edificios residenciales, todas las viviendas tienen terraza e iluminación natural. Con la misma intención estética y dinámica que con la ciudad, los elementos de comunicación como el ascensor y las escaleras (antes situados en el interior de los edificios por su carácter utilitario), se sitúan en plena fachada de los edificios, aprovechando así toda la superficie interior. Con estas novedades que propone San'Elia, se rompe la apariencia del edificio estático, dotándolo de un constante movimiento.


 Los materiales de los que estará compuesta la ciudad son el hormigón, el hierro, el vidrio e incluso la fibra textil y el cartón. Con estas últimas se consigue realizar una arquitectura de carácter efímero, con lo que se difunde la imagen de ciudad en constante construcción que el arquitecto deseaba.


 A pesar de ser un modelo de ciudad utópica, este proyecto sirvió de inspiración a otros proyectos diseñados en el desarrollo del siglo, como los llevados a cabo por el grupo ARCHIGAM o por los metabolistas japoneses. En los diseños de Sant´Eliá destaca la concepción de las arquitecturas como obras efímeras, lo que permite numerosas posibilidades de remodelación, modificación, expansión y compresión según las necesidades de la ciudad. Todo ello permite crear una ciudad casi a medida de las necesidades del hombre, en cada momento y en cada ámbito, adaptándose a los flujos de circulación e interés predominantes.


David AGUILAR

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