Inprimatu

La Caja Postal de Ahorros de Viena, es uno de los símbolos de la arquitectura vienesa y una de las obras más importantes de Wagner. La proyectó a los 62 años, finalizándola cumplidos los 71, en ella se comprime la obra de su vida, definiendo sus ideales arquitectónicos.


La antigua caja se ubicaba en el antiguo monasterio de la orden dominicana, en el interior de la ciudad. Ante la falta de espacio de la antigua sede,  se convocó un concurso público en 1903 para realizar un nuevo edificio, con un programa específico para el nuevo emplazamiento en el Stubenviertel. Wagner salió vencedor de 32 proyectos presentados, siendo finalizada la obra en 1912. El edifico, al permitir la variación de espacios interiores desde sus orígenes, gracias a que las paredes no eran fijas, ha sufrido múltiples variaciones y reubicaciones de los espacios bancarios. No obstante las partes más significativas, como fachada y el patio interior han mantenido la esencia del proyecto wagneriano.  


 La amplia manzana de planta pentagonal que ocupa la institución bancaria en su nuevo edificio, está próxima al canal de Danubio, y algo metida con respecto a la Ringstrase, una de las más importantes vías de comunicación de la ciudad de Viena. En todo caso en un solar representativo de la ciudad ( Viena I), entre los edificios históricos y los edificios historicistas de carácter representativo.


 La construcción destaca en su parte central de la fachada principal, con respecto al resto de la fachada, mediante una marquesina en el primer piso, una balconada sobre el segundo piso y el remate de aluminio. Se expresa en su aspecto exterior a través de 6 alturas, cuyo tratamiento en fachada resulta distinto. Diferenciando entre los dos pisos inferiores y los cuatro superiores. El zócalo de dos pisos, a la entrada, ha sido revestido con placas de granito redondeadas para conseguir mayor efecto plástico de horizontalidad. Los cuatro niveles restantes tienen una cubierta de planchas de mármol sujetas a la estructura por pernos visibles y decorativos en forma de capuchones de aluminio. El tratamiento de los materiales y la desaparición de los estilos históricos o las flores modernistas, hace que el edificio tenga una fidelidad estética a las técnicas constructivas. A pesar de ello esta fachada no está desprovista de cierta monumentalidad y en absoluto de carácter.


 El interior es la zona destinada a los clientes, y se utilizan también materiales modernos y coetáneos, que Wagner defendió por su funcionalidad, higiene y fácil mantenimiento. Aluminio en sus más de 800 picaportes, herrajes, aparatos de alumbrado, rejas de calefacción, radiadores de aire caliente, material que no necesitaba limpieza alguna. El pavimento había sido fabricado con ladrillo de hormigón traslúcido para abastecer la luz natural a la oficina de correos, situada bajo esta sala. El techo de la sala de cajas, es una membrana de cristal encorvada que se extiende por la sala como una frágil tela de araña, cuelga en la parte baja de unos soportes de hierro chapados de aluminio, que atraviesan de manera perceptible el techo de la sala. Las nuevas técnicas y construcciones, así como los nuevos materiales, aumentan la sensibilidad por lo ágil, lo funcional, lo orgánico, lo casi esquelético, lo desmaterializado, lo abstracto. Dotando a este espacio de un carácter solemne y una gran calidad.


 Wagner le dedicó mucha atención a los detalles y diseñó los muebles de las oficinas, incluso los interruptores y las alfombras, mostrando especial cuidado con la zona de dirección en el primer piso.


 En esta obra de Wagner, al igual que en el trabajo de Piano & Rogers y Norman Foster muchos años más tarde, los componentes estructurales como los remaches y las tuercas aportan una riqueza de decoración.

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