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La Casa Eames se asienta en una amplia parcela elevada (con vistas a la bahía de Santa Mónica y al océano Pacífico), entre unos grandes eucaliptos ya existentes, que los arquitectos decidieron conservar, puesto que proporcionaría “un hermoso juego de luces, sombras y reflejos al edificio que se quería construir”. Efectivamente los eucaliptos filtran la luz formando parte de la propia construcción.


 El resultado de la cooperación del matrimonio Eames consiste en dos edificios contiguos de doble altura, uno utilizado como ámbito residencial, y el otro como estudio-taller. Ambos volúmenes estandarizados y auto construibles responden a una clara intención de simplificación de la definición de casa. Esta casa construida en acero y cristal y elementos de construcción stándares, están pensados para crear un modelo de diseño económico, moderno y de “hágalo usted mismo”. Sin embargo la estética resultante de la casa se convirtió en un modelo precursor de la arquitectura high tech de los años 70. El “desorden desordenado” del interior que combinaba lo artesanal con lo nuevo, lo caro con lo humilde, y lo exótico con lo familiar, se convirtió en la marca personal de los Eames. La casa además tiene una delicada irregularidad que refleja el interés por las casas tradiciones japonesas de madera.


 La estructura de la casa Eames fue instalada en tan solo 90 horas, en ella se utilizó acero y estructuras compuestas, así como un pequeño muro de contención de hormigón. Demostrando las posibilidades que ofrecía la tecnología industrial tanto en la fabricación de los materiales como en la adopción de los métodos constructivos, la vivienda, fue enteramente montada con elementos prefabricados que, incluyendo el acero, el cristal, el asbesto y los paneles de cemento, seguían un sistema modular. Esta casa es un ejemplo de vivienda modular de fácil fabricación y montaje.


Ana VILLAMAYOR

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