Inprimatu

Dentro de la tradición romántico-nacionalista de la arquitectura escandinava de principios del siglo XX, el museo de Fäborg, mantiene la esencia de los museos tradicionales, realizando una interpretación inventiva del nuevo clasicismo.


Su fachada desornamentada, de canon clásico con columnas de acceso, se abre en forma cóncava a un pequeño espacio que actúa como plaza de entrada, cubriéndose por un potente tejado, que hace referencia al lugar donde nos encontramos.


A pesar de su escaso tamaño, las salas que se van superponiendo en forma alargada, tienen un tratamiento diferenciado, en cuanto a techos, entrada de luz, variación de colores (rojo, azul, blanco, salmón…), y decoración de paredes y suelos, lo que hace del museo un lugar doméstico de exquisito tratamiento.

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