Inprimatu

La industria automovilística de USA tenía su base en Detroit. Gigantes como Ford, General Motors y Chrisler representaban enormes fuerzas en la economía del país. Su campo de operaciones era tan vasto e influyente que, a nivel mundial, se acuñó el término "fordismo" para definir aquella particular relación entre la producción en serie y el consumo de masas. Aquellos fabricantes de automóviles desencadenaron cambios tan fundamentales en la organización del trabajo que todas las profesiones se vieron afectadas. Los grandes estudios de arquitectura con sede en Detroit empleaban en sus tableros de dibujo  miles de proyectistas que pasaban sus jornadas diseñando plantas de producción para ser construidas también en el extranjero, dando forma a procesos de trabajo pensados en términos de líneas de ensamblaje. 


En 1945, Eliel Saarinen y Robert Swanson fueron contratados para realizar estudios preliminares para el Centro Tecnológico de General Motors en Detroit. En aquella primera etapa, se tomaron importantes decisiones respecto a la estructura de lo que había de convertirse en una utopía de la modernidad. La mas significativa fue, quizá, la de ubicar todos los edificios alrededor de un estanque de  8.90 hectáreas. En 1948, el estudio retomó el proyecto; Eero jugó entonces un papel primordial en su desarrollo y terminación. Con un coste de más de 70 millones de dólares, éste fue sin duda el encargo más ambicioso de toda la carrera de Saarinen. El objetivo del cliente era construir un "centro de lujo", que atrajera a investigadores talentosos, para desarrollar productos de calidad destinados a satisfacer la creciente demanda del consumidor de posguerra.


Familiarizado con el trabajo de Albert Kahn y sensible a la estética de Mies var der Rohe, Saarinen se esforzó por dar gran flexibilidad a los interiores y unificar la imagen de todo el complejo. Para él, la arquitectura tenía que expresar claramente el programa de necesidades del cliente. Gereral Motors era conocida por la precisión de sus productos, y la arquitectura de su sede central tenía que reflejar aquel rasgo.  Sobre un terreno de casi 130 hectáreas, los arquitectos dispusieron una serie de bloques alargados que albergarían los cinco departamentos centrales; investigación, ingeniería, desarrollo de procesos, diseño y servicios internos. Saarinen concibió cinco grupos, cada uno de los cuales contaba con 25 edificios, todos basados en un módulo de 1.5 metros que optimizaría el empleo del espacio y la modularidad de varios componentes. 


Cada bloque tiene tres pisos de altura y cuenta con su propio vestíbulo. Para otorgarles identidades diferentes, la fachadas de los edificios fueron revestidas con ladrillo vidriado de diferentes colores. Esta idea fue desarrollada con la ceramista Maija Grotell, miembro de la Academia de Arte de Cranbook. Aquellas superficies de 12 eran "paredes monócromas que parecían tarjetas de color superpuestas, mientras que los paños acristalados con ventanas se fundían muy bien con la naturaleza... Para las paredes vidriadas empleamos un material de construcción que no existía en absoluto. Habíamos llevado algunos ladrillos a un horno para ver que pasaba si se cocían una segunda vez con vidriado. El resultado fue muy bueno ".


La sala de prototipos era el espacio  que mayores exigencias de diseño presentaba pues, en aquel imponente recinto, las brillantes superficies curvas de los nuevos modelos expuestos reflejarían las fuentes de luz. Para obtener una luz difusa Saarinen encerró el espacio dentro de una cúpula y proyectó la luz desde una cavidad ubicada en la base de la estructura. La cúpula, de 57 metros de diámetro y casi 20 de altura, fue revestida con paneles de acero inoxidable, empleando técnicas de manufactura de depósitos presurizados. Este fue sólo uno de los avances tecnológicos empleados para sugerir una metáfora de precisión en los detalles. Otros ejemplos son las juntas de neopreno, que aseguraban las ventanas en sus marcos metálicos - un sandwich de esmalte de porcelana y metal de cinco centímetros  de espesor-, el acabado de ladrillo vidriado y el techo luminoso. Concebidas para este proyecto empleando los recursos y conocimientos del personal de General Motros, estas innovaciones se convirtieron más tarde en productos estándar de la industria de la construcción.


El escultor Alexander Calder creó la fuente de 21 chorros, una de las que emergen del gran estanque ubicado en el centro de la composición, diseñada por el arquitecto paisajista de San Franciscos Thomas D. Church. El depósito de acero inoxidable constituye un elemento iconofráfico vertical que contrarresta la ininterrumpida horizontalidad del complejo. El examen metódico de opciones, típico del proceso de diseño de Saarinen, resulta evidente si se tiene en cuenta las 30 maquetas que fabricó y los 500 o 660 bocetos que dibujó antes de tomar una decisión.


Particularmente digna de mención es la gran inventiva que demuestra la escalera de caracol en el vestíbulo del edificio administrativo del Departamento de Investigación y las escaleras, suspendidas por varillas de acero inoxidable del grosor de un lápiz, del departamento de diseño del complejo.


Pierluigi SERRAINO

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