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El museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford es uno de los edificios más emblemáticos del neogótico de finales del siglo XIX que contiene desde su estructura, sus fachadas y sus interiores una historia y una composición incomparable con cualquier otro edificio de esta época. La arquitectura exterior da lugar a un interior más espectacular aún, compuesto de grandes y elevados arcos de hierro que culminan en cristaleras que invaden de luz todas las instancias. El edificio del museo es un ejemplo de arquitectura neogótica victoriana. Su estilo fue fuertemente influenciado por las ideas de John Ruskin (escritor, crítico de arte, sociólogo, artista y reformador social) que creía que la arquitectura debía tener algo que ver con las energías del mundo natural apuntando una especie de leyes o bases, que todo artista del momento debe de obedecer, y enumera siete: Sacrificio, Verdad, Poder, Belleza, Vida, Memoria y Obediencia. John Ruskin veía en la naturaleza, en las flores y en sus hojas, formas que podían ser llevadas a la arquitectura, y así el hombre podía entablar en el recinto arquitectónico, una sensación de apacibilidad, serenidad y belleza.


En octubre de 1854 se celebró un concurso para la designación de un arquitecto. La empresa ganadora fue la empresa con sede en Dublín Deane y Woodward, de la que Benjamin Woodward era un gótico comprometido, profundamente influenciado por los textos de Ruskin. El notable edificio que surgió, de pie en Parks Road en Oxford, es ecléctico en sus partes. El manejo de las formas y la integración de las técnicas mixtas de construcción (ya que fue de los primeros en tener estructuras convencionales y de acero en un mismo elemento), son uno de los componentes característicos de este museo. La planta es ortogonal, apoyada sobre columnas. El frente del edificio se compone principalmente de un arco apuntalado, bóveda de crucería y ventanas y vidrierías, mientras que detrás hay un cuadrilátero con un techo acristalado apoyado sobre columnas de hierro fundido y con trazos sinuosos de hierro forjado y espátulas arriba. Algunas de las columnas internas son de hierro con un estilo neogótico, los capiteles hacen alusión a las ideas de Ruskin con formas de hojas y elementos de la naturaleza. Las arcadas internas se apoyan en columnatas cortadas de las variedades de mármol de las islas británicas, y los capiteles fueron talladas por los escultores que Woodward había traído de Irlanda - los hermanos John y James O'Shea, de Ballyhooly, y su sobrino Edward Whelan. - Christopher Newall. En contraste con la arquitectura de hierro, los capiteles de piedra en el interior y las ventanas de piedra en el exterior. Se puede observar la forma en que los arquitectos y los talladores de piedra juntos producen una especie de catedral victoriana del conocimiento, cuyo contenido e iconografía provienen de las ciencias naturales, un enfoque seguido brillantemente algunos años después en el interior y exterior del Museo de Historia Natural de Londres.


Alba ACOSTA

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