Imprimir

CURTIS, W., "Tecnología, abstracción y concepciones de la naturaleza" en La arquitectura moderna desde 1900.  Edit. Phaidon. Hong Kong, 2006.


págs. 657-683 "El cementerio de Igualada, a las afueras de Barcelona, se servía de diagonales dinámicas, erosiones y fracturas para condensar un gesto topográfico y realzar el sentido del ritual. El cementerio se definía como una procesión hacia el interior de la tierra, un corte angular o un recorrido descendente encauzado entre esculpidos muros de contención de hormigón que contenían las filas de nichos funerarios. La textura del pavimento incluía traviesas de madera desperdigadas e incrustadas en el suelo, como troncos moviéndose en una corriente, y transmitía la idea de un río de almas. Aunque el cementerio de Igualada no tenía un parecido evidente con la tumba Brion de Scarpa, se apoyaba en temas análogos relativos a la rasgadura de las capas y el enfrentamiento con la realidad de la muerte. Al fondo de la rampa principal había un recinto curvo con muros de mampostería, a la manera de un camposanto antiguo. El ascenso de vuelta hacia la abstracción de una cruz invocaba los temas del Calvario y la Resurrección, y recordaba las ideas, aunque no las formas, del crematorio del Bosque en Enskede, de Asplund. El "edificio" de Miralles y Pinós estaba de hecho a mitad de camino entre la arquitectura, el paisaje y la escultura medioambiental; fusionaba el arcaísmo y los perfiles curvos de las obras tardías de Le Corbusier, los planos cortantes de Richard Serra y el arte paisajístico panteísta de Gaudí, al tiempo que afrontaba una expresión espacial apropiada para la cultura de finales del siglo XX que combinaba las estructuras laicas con las raíces religiosas. En este caso, la experimentación vanguardista y las normas institucionales lograban un intercambio vital: un mapa mental que contenía numerosas ideas se traducía en un paisaje social"


---


 MONTANER, Josep María.,  “Sistemas orgánicos” en Sistemas arquitectónicos contemporáneos. Gustavo Gili. Barcelona, 2008.


págs. 64-89.... "Por último, toda la obra de Enric Miralles (1955-2000),desde el cementerio de Igualada(1985-1993), con Carme Pinós(1954), hasta el nuevo Parlamento de Escocia en Edimburgo(1998-2004), con Benedetta Tagliabue(1963), se caracteriza por construir un complejo sistema de objetos que configuran un paisaje propio, partiendo de la necesidad surrealista de crear un mundo; una arquitectura en la que, como en los sueños, se superponen todos los tiempos posibles; unas obras que se relacionan con el entorno creando estratos y en las que cada detalle, a la manera surrealista, se individualiza, se independiza y es repensado de una manera nueva."

Subir