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CAMPBELL James W.P., La biblioteca. Un patrimonio mundial. Edit. Nerea. San Sebastián, 2013.


 pág. 289. "El museo está dedicado a la vida y obra del escritor japonés Ruotaro Shiba (1923-1996), profundamente marcado por sus experiencias durante la II Guerra Mundial sobre todo por la brutalidad de los mandos militares y la clase a la que representaban. Terminada la contienda se hizo primero periodista y luego escritor, dedicando su vida a partir de entonces a investigar y escribir novelas históricas. Obras suyas como Yotte Soro, El último Shogun y Moeyo Ken captaron a la perfección el estado de ánimo posterior a la guerra y triunfaron tanto en Japón como, gracias a las traducciones, en todo el mundo. Shiba había nacido en Osaka, ciudad a la que regresó después de la guerra para vivir en una casa relativamente modesta y anodina de las afueras. Cuando murió, su viuda creó una fundación en su memoria dedicada a otorgar distinciones y premios literarios y financiar el museo que alberga la vivienda en la que habitó el escritor.


Al Museo Ryotaro Shiba se entra por una calle impersonal típica de un barrio periférico. A través de su portón. Los visitantes acceden al jardín de la casa original, que se preserva intacta. Las novelas de Shiba – que coleccionó libros durante toda su vida – se basaban en un minucioso trabajo de documentación. De ahí que todos los espacios de la vivienda se fueran llenando gradualmente de estanterías y que en algunas fotos se vean montones de libros sobre el suelo de la casa. Limitarse a abrir esta última al numeroso público que quería verla no era una solución muy práctica; por ello se optó por construir un museo independiente que pudiera mostrar – y conservar de modo adecuado -  los libros acumulados por el escritor, que incluyera así mismo una exposición permanente sobre su vida, y un auditorio para la celebación de lecturas públicas y conferencias. Todas estas instalaciones tenían que caber en la esquina del jardín de una casa sencilla situada en una urbanización de las afueras. El encargado de enfrentarse a tan exigentes requisitos fue el arquitecto Tadao Ando. Su ingeniosa construcción consistió en guiar al visitante al interior del museo mediante un largo sendero curvo que atraviesa un espacio cubierto, en el que se puede hacer cola cuando hay gran afluencia de público. El camino desciende a modo de rampa hasta el nivel de la entrada – donde hay una tienda y una cafetería-, y desde el que se domina la biblioteca. A continuación el visitante recorre la exposición hasta alcanzar el nivel inferior, donde se manifiesta plenamente la envergadura e importancia de la colección de libros de Ryotaro Shiba; una colección que se alza como una torre en estanterías de roble japonés apoyadas sobre el interior del muro de la entrada. Nos encontramos ante una biblioteca especialmente insólita. Aunque tiene una gran cantidad de libros y todos ellos son accesibles si fuera necesario, no está diseñada para facilitar la lectura. Los libros descansan en las estanterías como piezas de una exposición que ilustra una vida dedicada a coleccionarlos. Los fondos incluyen el conjunto de ediciones y traducciones de la obra de Shiba, aunque la mayoría de estos volúmenes se hallan fácilmente disponibles fuera de la biblioteca. Se trata de un lugar que recibe los mismos cuidados que un  museo y en el que los encargados más parecen conservadores que bibliotecarios: un recordatorio pertinente de que el museo y la biblioteca poseen un origen común en el Museion de la Biblioteca de Alejadría. En muchos períodos históricos, las bibliotecas han funcionado como depósitos de objetos además de libros. Desde este enfoque la profesión de bibiotecario podría considerarse una rama especializada de la gestión y conservación museística.


El edificio cuyo diseño es obra de Tadao Ando, alberga los 20.000 libros coleccionados por el escritor Ryotaro Shiba durante su vida y que utiliza para documentarse y componer las novelas históricas que lo hicieron famoso. Inicialmente aquello libros llenaban su vivienda particular. El museo construido en el jardín, permite apreciar el tamaño de la colección. El visitante que entra en él por el nivel de la calle, obtiene de inmediato una perspectiva de la biblioteca, antes de recorrer una exposición sobre la vida y la obra de Shiba, que culmina en el nivel inferior del recinto. “

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