Págs.66-69.“Arquitectura estatal”.
En Italia Mussolini también quería revivir la gloria de la antigua Roma, pero su enfoque era a la vez más imaginativo y más ambivalente. Se adaptó al Modernismo para consolidar fines propagandísticos, pero quizás debido a nexos ideológicos entre el fascismo y el movimiento Futurista, arquitectos no fascistas como Pier Luigi Nervi y Giacomo Matté Trucco pudieron trabajar sin ningún tipo de impedimentos hasta la II Guerra Mundial.
Sin embargo, el Clasicismo fue apoyado por Mussolini cuando éste obtuvo plenos poderes, y en 1931 se embarcó en ensanchar zonas de Roma y dejar más a la vista sus edificios antiguos.
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