Este modesto empleado de banca, que desarrolló en solitario durante decenios su originalísima investigación sobre la arquitectura del siglo XVIII, finalizó una etapa de su vida con la lectura en Viena de su tesis doctoral Ledoux y la estética del neoclasicismo en 1924, bajo la tutela de Max Dvorak. El tiempo se encargó de prolongar la pasión por este tema, a modo de hobby, convirtiendo sus investigaciones en publicaciones con una cada vez más amplia repercusión en el mundo académico, tanto en Europa como posteriormente en Estados Unidos, donde emigraría de forma definitiva.
El descubrimiento y reflexión posterior realizada sobre la obra de los arquitectos revolucionarios franceses (Ledoux, Boullé, Lequeu), bajo el prisma formal e interpretativo de la Escuela de Viena, analiza las cualidades formales de estos arquitectos y la ruptura que supone con respecto a los esquema del Barroco, pre-anuniciando en sus posteriores escritos como De Ledoux a Le Corbusier. Origen y desarrollo de la arquitectura autónoma (1933), la relación existente entre los arquitectos de la Ilustración y la nueva arquitectura.
El papel precursor de sus estudios, analizando de forma autónoma los mecanismos compositivos de estos autores, establece nuevos principios, teniendo la oportunidad de darlos a conocer y divulgarlos tanto por sus escritos, como por la actividad académica que desarrolla en Universidades como Princeton, Yale y Harvard.