MONTANER Josep Maria., La modernidad superada. Arquitectura, arte y pensamiento del siglo XX . Gustavo Gili. Barcelona, 2002
págs.59-88. “ El racionalismo como método de proyectación: progreso y crisis”
No en vano, John Summerson interpreta la tradición del clasicismo en estrecha relación con el racionalismo y Colin Rowe considera que la tendencia a la abstracción en Mies van der Rohe es una aspiración esencial del clasicismo. Precisamente el legado del clasicismo a la arquitectura de nuestro tiempo podría ser interpretado como la búsqueda de la armonía por procedimientos racionales. El Modulor de Le Corbusier sería una manifestación tardía de ello.
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Pág. 7-9. Prólogo de Paul Goldberger.
Hace tiempo que sabemos algo más. En estos momentos – creo que es justo decirlo – pocos afirmarían que hubo un camino único para alcanzar el “reino de los cielos” arquitectónico del siglo XX, y que la modernidad clásica era la única que tenía el derecho de declararse la arquitectura que definía su época. En realidad, a lo largo de este éste último medio siglo, no sólo hemos visto como la arquitectura moderna clásica caía en desgracia, sino incluso hemos visto que hasta cierto punto se ha vuelto a poner de moda, lo que nos hace recordar esa atinada observación de John Summerson en su recopilación de ensayos titulada The unromantic castle: ”Supongo que toda arquitectura ha de morir antes de que pueda afectar a la imaginación histórica”. La arquitectura moderna murió como una ortodoxia y luego retornó como una opción estética, apuntalada por un grado de nostalgia nada despreciable: en una maravillosa paradoja, el estilo que en su nacimiento rechazaba la historia, regresa como un ejemplo de ésta.