Definido por él mismo como diseñador, funda Heatherwick Studio en 1994 llevando a cabo edificios, puentes, objetos... que muestran una obsesión por lo táctil e inesperado, en contra de la "caja de vidrio aburrida", buscando en los trabajos que realiza la emoción física, espacial y visual. Sus espectaculares obras desean sorprender a la gente, por medio de una tecnología narrativa. En su tesis Humanice 2024 (publicada en China), "la arquitectura moderna se volvió aburrida y emocionalmente fría. Hay que volver a diseñar con empatía, textura y sorpresa". Sus dinámicas obras, que han contado con una destacada aceptación en los últimos años, le han valido importantes reconocimientos internacionales.