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PEEL Lucy, POWELL Polly, GARRET Alexander.,  Introducción a la Arquitectura del siglo XX.


CEAC. Barcelona, 1990.


Págs.106-107.“Deconstructivismo”


En 1988 el Museo de Arte Moderno de Nueva York, organizó una exposición titulada “Arquitectura Deconstructivista”. Bajo los auspicios del veterano arquitecto norteamericano Philiph Johnson, la muestra presentaba a seis arquitectos y un estudiante y, para mucha gente era la primera vez que oían hablar de “arquitectura deconstructivista” o “deconstrucción” (no hay unanimidad en cuanto al término correcto). Los arquitectos implicados eran Bernard Tschumi, Frank Gehry y Peter Eisenman, todos ellos con taller en Estados Unidos; Daniel Libeskind, de Italia; Rem Koolhaas, de Holanda; Zaha Hadid, del Reino Unido; y el estudiante austriaco Coop Himmelblau. La exposición insistió en que la arquitectura deconstructivista no era un estilo nuevo ni tampoco un movimiento, sino que este tipo de arquitectura volvía a los constructivistas rusos de las décadas de los años veinte y treinta. Pero el tema unitario en todas las piezas se podía resumir en la cita colocada en la entrada de la exposición: “No cabe duda de que la forma pura ha sido contaminada, transfomando la arquitectura en agente de inestabilidad, falta de armonía y conflicto”. Como explicó Mark Wigley, la arquitectura era una disciplina conservadora que produce forma pura, mientras que en el Deconstructivismo, ese sueño de la forma pura quedaba perturbado y se convertía en una pesadilla. En la práctica, la arquitectura que resulta de esa pesadilla consiste en una colección desconcertante de planos casualmente colocados y líneas retorcidas que, al combinarse todo, crean el efecto de que la estructura está a punto de derrumbarse. En inútil decir que la construcción de muchos de estos edificios se quedan en planos sobre papel.


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MONTANER, Josep María., Sistemas arquitectónicos contemporáneos. Gustavo Gili. Barcelona, 2008. 


Págs.. 190-214. “Diagramas de energía”


No olvidemos que mucho más tarde, en el intenso diálogo intelectual que el arquitecto Peter Eisenmany el filósofo Jacques Derrida(1930-2004) mantuvieron durante años, en la polémica final el filósofo deconstruyó la obra de Eisenman señalando su punto más frágil: frente a los pesados y crípticos juegos formales de Eisenman, Derrida argumentó que la arquitectura cortemporánea de la visibilidad y la transparencia, capaz de expresar la contradicción entre la ausencia y la presencia, debería ser ligera y luminosa, con una materialidad de cristal, remitiéndose precisamente al pensamiento de Paul Scheerbarty de Walter Benjamin, y proponiendo la arquitectura de Dani Libeskindcomo la que indaga más fielmente en la condición contemporánea. ¿Podrá existir en el siglo XXI una arquitectura digital, tal como el arte ése vanguardia demuestra en acontecimientos como Art Futurao las ediciones de los Documenta de Kassel? ¿Cómo van a influir las formas virtuales, transparentes y dinámicas, creadas en las pantallas del ordenador y definidas como planos virtuales, en las formas futuras de la arquitectura?


 

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