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COSTA, Lucio

  • Arquitecto
  •  
  • 1902 - Toulon . Francia
  • 1998 - Río de Janeiro. Brasil

MONTANER, J,M., La Modernidad superada. Arquitectura, arte y pensamiento del siglo XX.


Edit. Gustavo Gili. Barcelona, 1997.


Págs. 89-114 “La expresión en la arquitectura de después del Movimiento Moderno”.


Una de las cuestiones que toma mayor protagonismo en la arquitectura a partir de los años 40 es la búsqueda de una mayor expresividad. Esta búsqueda adopta objetivos diversos: Sigfried Giedion, Joseph Luis Sert y Fernand Léger lanzan en 1944 el manifiesto reclamando una “nueva monumentalidad” que vaya más allá de lo meramente funcional;  Sigfried Giedion insiste en “el derecho de expresión”; Fernand Léger reclama el uso del color como elemento expresivo de la ciudad; Lucio Costa defiende la “expresión” e “intención plástica” de una arquitectura realizada con tecnología moderna; Louis Kahn define la monumentalidad en arquitectura como una cualidad espiritual inherente a una estructura intemporal y unitaria. La paulatina instalación de esculturas modernas en los espacios públicos de las grandes ciudades será una de las consecuencias de esta búsqueda....


... Lucio Costa (1902-1998) fue uno de los primeros en reclamar este valor central de la expresión arquitectónica; una expresión que ha de surgir del mismo vigor geométrico y tecnológico de la arquitectura moderna. En su obra y en sus escritos, Lucio Costa ha defendido la pervivencia de ciertos criterios compositivos académicos, tales como el concepto de carácter. Según él, la búsqueda de una intencionalidad plástica en el contexto brasileño debe desarrollarse recurriendo a las formas del lugar y reinterpretando la arquitectura colonial. Esto debe de entenderse en la medida que Lucio Costa se formó en la Escola Nacional de Belas Artes de Río de Janeiro -de la que pasó a ser director en 1930 para modernizarla- y que en Brasil, entre 1900 y 1930, se vivieron unos prolíficos epígonos de la arquitectura eclecticista. Fue entonces cuando se construyeron los grandes edificios públicos de las principales ciudades y cuando se produjo el intento de crear un estilo neocolonial postizo para la arquitectura residencial. Según Lucio Costa, la arquitectura colonial no se deben copiar sus formas, sino “aprender de las buenas lecciones que nos da su simplicidad perfecta, adaptación al medio y a la función y consecuente belleza”. Para Lucio Costa, la arquitectura debe seguir el espíritu inexorable de la época de la máquina, pero sin olvidar aquello que la caracteriza: su pertenencia al lugar y su relación con la naturaleza. En definitiva, la teorización de Lucio Costa ha tenido como objetivo legitimar una arquitectura moderna en el contexto brasileño.... 


...Como Louis Kahn, también Lucio Costa intenta mantener vivos los conceptos de la tradición académica dentro de la nueva tradición moderna. Defendiendo la caracterización de los edificios, Lucio Costa manifiesta que la severidad dórica del Ministerio de Educación y Sanidad contrasta con la elegancia y gracia jónica del Pabellón de Brasil y que en Pampulha la sala de baile y restaurante tiene una forma primitiva y femenina, mientras que el casino posee una forma vigorosa y masculina.


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FRAMPTON Kenneth., Historia crítica de la  Arquitectura Moderna. Gustavo Gili. Barcelona, 1987. 


Pág.252-265.“El Estilo Internacional: tema y variaciones, 1925-1965”


En Brasil la arquitectura moderna tuvo sus orígenes en la sociedad formada a mediados de los años veinte por Lucio Costa y Gregori Warchavchik, un arquitecto ruso emigrado que había sido influenciado por el futurismo durante sus estudios en Roma y que fue el responsable de las primeras casas cubistas en Brasil. Con la revolución encabezada por Getulio Vargas en 1930 y el nombramiento de Costa como director de la Escuela de Bellas Artes, la arquitectura moderna fue bien recibida en Brasil como cuestión de política nacional.


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MONTANER Josep Maria., La modernidad superada. Arquitectura, arte y pensamiento del siglo XX.


Edit. Gustavo Gili. Barcelona, 2002.


págs.25-58 “Espacio y antiespacio. Lugar y no lugar en la arquitectura moderna”


En los años diez y veinte de este siglo quedaron establecidos los prototipos de este espacio moderno: las estructuras Domino y Citrohan de Le Corbusierlos pabellones de Mies van der Rohe. En los años treinta, tras la eclosión de las vanguardias, en cambio, tanto algunos de los maestros -el mismo Le Corbusier- como los miembros de la siguiente generación-Lucio Costa, Arne Jacobsen, Josep Lluís Sert-recurrieron a las figuraciones populares y a las arquitecturas vernaculares, intentando aprender de los detalles técnicos tradicionales. Ante una incipiente conciencia de la insuficiencia del lenguaje y de la tecnología moderna, estas referencias vernaculares tenían como objetivo otorgar "carácter" expresivo y "sentido común" constructivo. En el caso de Le Corbusier, es a partir del impacto que le produce su primer viaje a Latinoamérica en 1929 -Buenos Aires, São Paulo y Río de Janeiro- cuando empieza a considerar el valor de la naturaleza y de las características del lugar....


...En la actividad tardía respecto a las vanguardias europeas que realizaron en España y en Cataluña los arquitectos del GATEPAC y del GATCPACrespectivamente, también se revalorizó la arquitectura popular. Fernando García Mercadal, miembro fundador del GATEPAC en 1930, que entre 1923 y 1927 había viajado por Europa visitando y trabajando al lado de figuras de la arquitectura y el urbanismo modernos como Peter Behrens, Hans Poelzig, Le Corbusier, Hermann Jansen y Mies van der Rohe, compaginó su defensa de la arquitectura de las vanguardias con los estudios de la arquitectura popular que culminarían en su texto La casa popular en España de 1930. Los redactores de la revista ACDocumentos de Actividad Contemporánea(1931-1937) reivindicaron el funcionalismo estricto, la belleza, simplicidad y armonía, la ausencia de falso ornamento, la calidad de los materiales y técnicas constructivas tradicionales que manifiesta la arquitectura popular mediterránea, especialmente en Ibiza. Para ello se basaron en las preciosas fotografías de Raoul Hausmann. He aquí, por lo tanto, importantes correcciones respecto a los criterios del recién iniciado movimiento moderno.


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CURTIS William. J. La arquitectura moderna desde 1900. Edit. Phaidon. Hong Kong, 2006. 


Págs. 305-327“La naturaleza y la máquina: Mies van der Rohe, Wright y Le Corbusier en los años 1930”


Es inevitable decir que una convincente ampliación de los principios del diseño moderno como la conseguida por (digamos) Aalto, Lubetkin y Terragni en la década de 1930 era más la excepción que la regla. Es sorprendente la rapidez con la que surgió una especie de academicismo moderno en el que el uso estereotipado de pilotis o muros encalados llegó a ser un signo de que se estaba  ¨al día¨.


Este mismo proceso de 'normalización' planteó la cuestión general de un estilo vernáculo moderno. A mediados de la década de 1930, había gente dispuesta a especular sobre la 'condición de anonimato' y a considerar la posibilidad de que la arquitectura moderna pudiese alcanzar la misma clase de práctica habitual y aplicación generalizada que tuvo el clasicismo en el siglo XVIII, por ejemplo en el periodo georgiano en Gran Bretaña.


 


En la década de 1930, la depuración, ampliación y elaboración de los principios capitales de la arquitectura moderna se complicaron y enriquecieron debido al nacimiento de nuevas ramificaciones alejadas de los puntos de origen, a veces en lugares con diferentes climas, tradiciones, proyectos sociales y modos de construir.


La represión de la nueva arquitectura por los regímenes dictatoriales de la Alemania nazi y la Rusia soviética obligó a algunos de los proyectistas más innovadores a abandonar su país, y se llevaron consigo sus ideas a tierras extrañas. Para comprender estos patrones de difusión y asimilación es necesario examinar algunos casos con detenimiento (por ejemplo, en los capítulos 19-21); por el momento, puede hacerse una somera distinción entre los lugares que recibieron del exterior una versión ya elaborada de la arquitectura moderna, y los que -aunque se apoyaron en un estímulo foráneo-desarrollaron movimientos modernos propios en paralelo a los de los principales centros de origen. La acogida de las formas modernas rara vez resultó fácil y habitualmente estuvo acompañada de debates relativos a su adecuación (o no) a las tradiciones culturales nacionales.


Checoslovaquia participó activamente en la definición de una arquitectura moderna en la década de 1920.


Y lo mismo, en menor grado, ocurrió con Japón, un país en el que la propia modernización planteó delicados problemas sobre el nivel aceptable de la influencia occidental. En México, las nuevas ideas arquitectónicas fueron promovidas por José Villagrán a mediados de la misma década, e impulsadas por Juan O' Gorman y otros, para luego incorporarse a una transformación social y tecnológica más amplia llevada a cabo por el estado mexicano. En España también hubo indicios de un movimiento moderno a finales de la década de 1920, que se consolidaron con José Luis Sert (colaborador de Le Corbusier y destinado a convertirse en presidente de los CIAM) hasta que estalló la Guerra Civil. En Suráfrica, Rex Martienssen y el grupo Transvaal hicieron una convincente traducción del Purismo a principios de la década de 1930 dentro de un medio social relativamente restringido; mientras que en Brasil, las actividades de Lúcio Costa y Óscar Niemeyer aseguraron la vitalidad de una corriente peculiar de la arquitectura moderna, sensible a un modo de vida tropical. En Palestina, duran e estos mismos años, los inmigrantes europeos elaboraron su versión del  'Estilo Internacional' y Erich Mendelsohn desarrolló una arquitectura moderna receptiva a las condiciones históricas y geográficas locales. Finalmente, por supuesto, hay que mencionar Gran Bretaña, Italia, Finlandia, Dinamarca y Suecia, países todos ellos con gérmenes aislados de ideas modernas en la década de 1920, destinados a  hacerse realidad con diversos grados de compromiso social: y bajo diferentes banderas ideológicas, en la década de 1930.


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MONTANER J.M. MUXI Z.,  Arquitectura y política.Gustavo Gili. Barcelona, 2011. 


Págs. 27-78.“Historias”


LA POSGUERRA Y LA FIGURA DEL “ARQUITECTO LIBERAL”


La tradición de la historiografía que ensalza un héroe hacedor, creador genial y todopoderoso, ha hecho y hace invisibles las otras maneras de ejercer la profesión de la arquitectura.


De esta manera, el período de compromiso político y social de la arquitectura en la Europa de entreguerras habría sido breve e intenso, posiblemente una excepción en la historia, que tendrá solo continuidad en ambientes progresistas, tal como sucedió en México en la década de 1940, período que generó una obra colectiva modélica como la UNAM ( Universidad Nacional Autónoma de México).Después predominará el arquitecto individual y liberal incluso en casos de estrecha relación con el poder político, como en Brasil de Oscar Niemeyer y Lucio Costa. Por mucho que Niemeyer haya militado en el partido comunista de Brasil, siempre ha puesto énfasis en la actividad individual del creador de objetos singulares, que tiene fuertes contactos personales con el poder. 


Sin embargo, a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, por mucho que se hayan intentado mantener el mito masculino del arquitecto, genio y artista, este ha tenido que evolucionar; el viejo proyectista artesano ha debido enfrentarse con un nuevo y variado mundo en el que ya no son aplicables las fórmulas clásicas de su actividad. Ante los nuevos sistemas digitales de dibujo y la gran complejidad del mundo de la construcción, han debido refugiarse en la especialización o en un inalcanzable esfuerzo por intentar abarcar los extremos de una situación cada vez más compleja.


Por ello, especialmente en los países más industrializados – Estados Unidos, Reino Unido, Alemania y Japón – predominan y se extienden los grandes despachos de arquitectos, ingenieros y mucho otros especialistas. O los sistemas de trabajo en red, que se articulan y organizan desde distintos lugares y de manera variable según el trabajo que se deba realizar, son cada vez más comunes....


... En las últimas décadas han seguido existiendo sobre todo en Latinoamérica y, especialmente en Brasil, arquitectos con una fuerte dimensión política. En Brasil se optó por conseguir la identidad nacional con la arquitectura, las formas, las infraestructuras y los materiales del movimiento moderno. Un fuerte mecenazgo del arte y la arquitectura implicó al poder y a la burguesía industrial y metropolitana en la apuesta por el arte y la arquitectura moderna. Gustavo Capanema, Juscelino Kubitschek (como alcalde, gobernador y presidente) e incluso el dictador Getulio Vargas, promovieron la arquitectura moderna. Una promoción que rompió en 1964 con una nueva y dura dictadura militar y con el exilio temporal de Oscar Niemeyeren Paris. De todas formas, el soporte incondicional de Juscelino Kubitschek a la arquitectura de Oscar Niemeyer ya le había convertido en el arquitecto oficial del Brasil contemporáneo, expresando esta fuerte relación entre política y urbanismo. La nueva ciudad de Brasilia es el gran emblema de esta unión entre proyecto nacional brasileño y urbanismo moderno. Y Lucio Costa, el ganador del concurso del trazado urbano del plan piloto, fue el complemento necesario al exultante Niemeyer.Costa que estudió en la Academia de Bellas Artes, de orientación Beaux Arts, con su elaborada construcción teórica y con la creación del Instituto do Patrimonio Histórico e Artístico Nacional (IPHAN), consiguió conciliar la estricta modernidad internacional con el respeto y valoración de la tradición del arte y la arquitectura brasileños.


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