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Friedrich SCHILLER

SCHILLER, Friedrich Von

  • Poeta, dramatugo y filósofo
  •  
  • 1759 - Marbach am Neckar. Alemania
  • 1805 - Weimar. Alemania

PEVSNER N.,  Pioneros del diseño moderno. De William Morris a Walter Gropius. Infinito. Buenos Aires, 2000.


p. 17-40. "Teorías del arte desde Morris hasta Gropius" 


        El artista se aparto con disgusto de tanta mezquindad. No le correspondía a él trabajar para las necesidades de esas clases, condescender con el gusto de la mayoría, inmiscuirse en las «artes no bellas». Durante el Renacimiento los artistas habían aprendido, por primera vez, a considerarse seres superiores, portadores de un mensaje sublime. Leonardo da Vinci exigía del artista que fuera un hombre de ciencia y un humanista, pero de ningún modo un artesano. Cuando le preguntaron a Miguel Angel por qué, en la Capilla de los Médicis, había retratado sin barba a uno de ellos aun cuando en vida la había usado , contesto : «¿ Quién sabrá , dentro de mil años , cuál era su aspecto?» No obstante, esta actitud de vanidad artística sigue siendo excepcional hasta fines del siglo XVIII. Schiller fue el primero en elaborar una filosofia del arte que convertia al artista en el sumo sacerdote de una sociedad secularizada. Schelling recogio esas ideas y a continuacion lo hicieron Coleridge, Shelley y Keats. Los poetas, según Shelley, son «los no reconocidos legisladores del mundo». El artista no es ya un artesano, ni tampoco un sirviente; ahora es un sacerdote. Su evangelio puede ser la humanidad o la belleza, una belleza «idéntica a la verdad» (Keats), una belleza que es «la más completa unidad imaginable de vida y forma» (Schiller). “Cuando crea, el artista da a conocer «lo esencial, lo universal, el aspecto y la expresión del espíritu que mora en la naturaleza» (Schelling). Schiller le asegura: «La dignidad de la humanidad está puesta en sus manos» y lo compara a un rey, «hablando ambos en las cimas de la humanidad». La consecuencia inevitable de tal adulación se hizo cada vez mas visible al desarrollarse el siglo XIX. El artista comenzó a despreciar la utilidad y al publico (Keats: «Oh dulce fantasia! déjala en libertad; todo se sana con el uso»). Se apartó de la vida real de su época y se retiro a su circuito sagrado, creando el arte por el arte y por el artista. Al mismo tiempo, el público dejo de comprender su lenguaje personal, aparentemente inútil. Sea que viviese como sacerdote o que llevase una vie de boheme, fue ridiculizado por la mayoría de sus contemporáneos y exaltado solo por un reducido conjunto de críticos y adinerados connaisseurs.


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MONTANER Josep Maria., La modernidad superada. Arquitectura, arte y pensamiento del siglo XX .


Edit. Gustavo Gili. Barcelona, 2002.


págs.141-158.“Modernidad, vanguardias y neovanguardias” 


CONTRADICCIONES DE LAS VANGUARDIAS


Uno de los elementos característicos del arte de vanguardia de principios de siglo, tal como lo identifico Walter Benjamin, fue el ethos de la reproducción mecánica: el factor primordial de la manipulación de toda obra en aras a su reproducción en serie y a su representación dentro de los medios de comunicación. El nuevo universo de la copia transformaba totalmente el estatuto de la obra de arte. Paradójicamente, estos dos mitos modernos, la "originalidad" y la "reproductibilidad", son totalmente contradictorios: o se pone énfasis en el carácter original e innovador de la obra o se hace en su capacidad de repetición. De la misma manera que son antitéticos "originalidad" y "novedad": la originalidad remite a los orígenes ,a una sustancia arcaica que se recupera. En cambio novedad significa ruptura, búsqueda de lo que no tiene antecedentes.


Son muchos los ingredientes de las vanguardias esencialmente contradictorios. El discurso de la transgresión se pone siempre en primer término, pero, al mismo tiempo, se pretende que esta transgresión  se institucionalice y entre en la esfera de lo cotidiano. Las vanguardias artísticas solo pueden surgir bajo la premisa de la autonomía de la actividad artística, sobre una abstracción que se separa de la praxis de la vida cotidiana; pero, al mismo tiempo, una parte de las vanguardias -recordemos a Hannes Meyer y su texto El arquitecto y la lucha de clases, en el que se reclama el compromiso social de las vanguardias- también pretenden transformar esta misma sociedad. Arte y vida desean fusionarse sin conseguirlo nunca.


El sentimiento vanguardista de ruptura con el presente, de necesaria transformación rápida del mundo, aparece ya en el romanticismo. Los dramas de Friedrich von Schiller, por ejemplo, expresan la tensión entre un presentepercibidocomonegativoyunfuturoqueposee la esperanza decambio.


Apesardesugrandiversidad,lascreacionesdelas vanguardias artísticas y arquitectónicas destacan por unosprincipiosformalesbásicos:faltadejerarquíayde centro, abstracción y carácter antirreferencial, reacción contra la tradición, utilización de mallas geométricas, mecanismos compositivos basados en el collage, búsqueda de formas dinámicas y transparentes, inspiración libre en el universo de la maquina. Todo ello parte siempre de una suspensión del peso de los condicionantes de la realidad.


Al mismo tiempo que la evolución del arte, a lo largo de todo el siglo XX, ha ido necesitando este mecanismo basado en la transgresión de los límites establecidos, el concepto de vanguardia ha ido evolucionando. Desde Paul Klee, Vasili Kandinsky, Piet Mondrian, Marcel Duchamp y los constructivistas hasta John Cage, Joseph Beuys o el minimal Art, el concepto de vanguardia se ha interpretado de maneras diversas


 

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