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FRAMPTON Kenneth., “Adler y Sullivan: el Auditorium y el gran ascenso de 1886-1895” en Historia crítica de la  Arquitectura Moderna. Gustavo Gili. Barcelona, 1987.  Págs. 51-56.


"Antes de 1886, Adler y Sullivan se ocupaban primordialmente de pequeñas estructuras para oficinas, almacenes y tiendas, una práctica comercial que alternaba de vez en cuando con encargos de tipo residencial. Estos primeros edificios, limitados a unas seis plantas, ofrecían escasas posibilidades, excepto en lo que se refiere a la expresión de la estructura, ya fuese esta de hierro, ladrillo o una mezcla de ambos materiales, y poco se podía hacer salvo manipular la división clásica de la fachada en base, mitad y parte superior.


Todo esto fue cambiado en 1886 por el encargo del edificio Auditorium, una estructura cuya contribución general a la cultura de Chicago había de ser tan tecnológica como conceptual. La distribución básica de este complejo de múltiples usos era ejemplar. Se había pedido a los arquitectos que instalasen, en el espacio de media manzana dentro de la retícula de Chicago, un gran teatro moderno de la ópera flanqueado en dos lados por once pisos, dedicados en parte a oficinas y en parte a un hotel. La extraordinaria realización de este proyecto incluía innovaciones tales como la ubicación de la cocina y los comedores del hotel en el tejado para que los humos no molestaran a los residentes. Al propio tiempo, el mismo auditorio, ofreció un amplio campo de aplicación para la imaginación tecnológica de Adler. Este satisfizo la petición de una capacidad variable utilizando unos paneles plegables en el techo y pantallas verticales que podían conferir al auditorio una variación entre las 2500 plazas de un concierto y las 7000 de una convención. La fe del cliente en la capacidad técnica de Adler queda reflejada en parte en la descripción que el propio Adler hace con respecto al vestíbulo:


“Las formas arquitectónicas y decorativas que se dan en el auditorio son inconvencionales en extremo y vienen determinadas en gran parte por los efectos acústicos que conviene conseguir… Una serie de arcos elípticos concéntricos efectúan la expansión lateral y vertical del sonido desde el proscenio que se abre ante el cuerpo general. Los intradoses y caras de estas superficies elípticas están ornamentados en relieve, las lámparas eléctricas de incandescencia y… las aberturas interiores del sistema de ventilación forman una parte esencial y efectiva de la decoración.. Se ha prestado una gran atención a los aparatos de calefacción, refrigeración y ventilación. El aire fresco tomado desde la cima del edificio es impulsado hacia el interior mediante un ventilador… de 3 m de diámetro… Este elimina del aire gran cantidad de polvo y hollín… Un sistema de tuberías transporta el aire a diferentes partes del auditorio…el escenario, pasillos y salones y vestuarios. El movimiento general del aire procede desde el escenario hacia fuera y desde el techo hacia abajo… Unas tuberías conducen desde… los ventiladores y extractores el aire que circula hasta las aberturas situadas en la parte frontal de todos los peldaños que llegan a los asientos. “


Adler fue posiblemente uno de los últimos arquitectos-ingenieros que demostraron su competencia en una amplia gama tecnológica. Solucionó multitud de dificultades, desde el acondicionamiento del aire del auditorio, hasta le estructura de acero que soportaba su interior acústico, y desde la instalación de un complejo escenario giratorio hasta la distribución de ambas salas tanto en el teatro como en el hotel. Todo el complejo estaba alojado en una recia estructura de mampostería y hierro, ingeniosamente lastrada durante la construcción para compensar la carga diferencial de sus cimientos.


La estética de este complejo de once pisos se basaba en una atenuación de la sintaxis del Marshal Field Store de Richardson, pero en tanto que Richardson había utilizado bloques de piedra rústica por doquier. Sullivan varió el material de la fachada del Auditorium Building para modular su mayor altura y masa, combinando los bloques rústicos por una lisa sillería a partir del tercer piso. Sin embargo, la monotonía y austeridad del resultado final decepcionaron a Adler, quien escribió en 1892. “Es lamentable que la severa simplicidad… exigida por la política financiera de los primeros días de la empresa, la profunda impresión causada por el Marshall Field Building de Richardson en los directores del Auditorium Asociation, y una reacción a partir de una trayectoria de indulgencia en….altos efectos decorativos por parte de sus arquitectos, hayan llegado a coincidir… y con ello se haya privado al exterior del edificio de aquellas gracias… tan características en su tratamiento interno”.


 Sin embargo, hay algo vigoroso, limpio y rítmico en sus características naturales y la columnata del porche del hotel frente al lago tiene su eco en similares motivos delicados en la torre. El leve matiz de orientalismo de este porche se anticipa al aspecto, decididamente turco de la Charnley House en Chicago, que Sullivan diseñaría en 1882, en estrecha colaboración con su ayudante Frank Lloyd Wright."


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BENEVOLO, L.,  Historia de la arquitectura contemporánea. Edit. Gustavo Gili. Barcelona, 1987.


pág. 258-260. "En 1886 la firma Adler & Sullivan recibe el encargo de construir en la Wabash Avenue un complejo que contenga auditorium, diversas salas para reuniones, un hotel y locales para oficinas; entre los primeros proyectos y el definitivo hay una gran diferencia debida probablemente a las influencias del Marshal, Field & Co, Warehousee, inaugurado en 1887.


Mientras que los edificios contemporáneos de la Escuela de Chicago - como el Home Insurance de Le Baron Jenney - el baraniz estilñistico es sumamente tenue y los intentos de dar a las fachadas una graduación volumétrica quedan inadvertidos, de forma que quedan en primer plano la uniformidad rítmica derivada de la estructura, el edificio de Richardson es una composición perfectamente graduada y acabada según los cánones tradicionales; los ocho pisos interiores quedan arropados por el revestimiento macizo y reagrupados en cuatro zonas mediante los grandes arcos que se densifican sabiamente hacia lo alto. En relación con las experiencias de la escuela local, hay u nevidente paso atrás, pero se trata de una arquitectura espaciosa, sencilla y perfectamente resuelta, mientras que los edificios circundantes son pequeños y mal compensados. 


Sullevan se ensuiasma precisamente con esta integridad; así, utiliza en el Auditorium una estructura tradicional de fábrica ayudada, en partes secundarias, por hierro y reúne los numerosos vanos exteriores en una malla arquitectónica más amplia, subrayando la degradación vertical por medio de un almoadillado de granito labrado en los tres pisos inferiores, y de una arenisca lisa a partir del cuarto; la decoración se atenúa hasta casi desaparecer y la organización volumétrica se obtiene gracias a una oportuna disposición de masas y materiales. Este mismo procedimiento se emplea en el Walker Building, casi simultáneo (1888-1889), donde los recuerdos richardsonianos son más evidentes que nunca."


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CURTIS William. J. La arquitectura moderna desde 1900. Edit. Phaidon. Hong Kong, 2006.   


Págs.33-51 .“La industrialización y la ciudad. El rascacielos como tipo y símbolo”


"El edificio Auditórium de Chicago(1886-1889), obra de Louis Sullivan y del ingeniero Dankmar Adler, fue uno de los varios edificios que ampliaron las fecundas enseñanzas de Richardson para el ennoblecimiento de la ‘civilización industrial’. El programa tenía un aspecto cívico, ya que era necesario combinar en una sola construcción un teatro de la ópera, un hotel y múltiples plantas de oficinas. El emplazamiento ofrecía un espacio despejado, buenas vistas y una fachada en dirección este hacia el lago Michigan. Cualesquiera que fuesen sus pretensiones teóricas al hacer que la forma ‘siguiese’ a la función, Sullivan -quien había pasado una breve temporada en la École des Beaux-arts, y también en la nueva escuela de Massachusetts Institute of Technology- era consciente de la necesidad de transformar los tipos de la historia al afrontar los problemas sin precedentes de la construcción comercial. La volumetría general del edificio Auditórium, con su torre a un lado, sugería una ingeniosa transposición de unpalazzo pubblico medieval. Embutida en esta figura había una creación muy distinta que recurría a grandes luces logradas con piezas de hierro y que incorporaba un moderno equipamiento de calefacción y ventilación. La solución dada por Adler al gran vano del auditorio permitía una visibilidad ininterrumpida y un techo acústico arqueado, mientras que en el conjunto de la estructura apoyaba en una cimentación de grandes zapatas que respondían a las condiciones pantanosas del subsuelo. Como se esperaba que el asiento no fuese uniforme, el edificio se cargó de manera desigual.


Los exteriores del edificio Auditórium revelan la lucha de Sullivan por conciliar la sintaxis de la construcción de fábrica con la ampliación de las posibilidades interiores permitida por el entramado estructural. La volumetría audaz y escultórica, los diversos grados de almohadillado, los enormes arcos y la expresión visual de la tensión interior situaban a grandes rasgos el edificio en la línea marcada por Richardson, pero la reducción en vertical y el aplanamiento de los principales fustes y pilares anunciaban algunas de las soluciones posteriores de Sullivan para los edificios  en altura. La ornamentación densa y vegetal del bar (vagamente similar al Art Nouveau) también aludía a su interés por los sistemas geométricos basados en la naturaleza . El Auditórium fue una obra de transición en la búsqueda por parte de Sullivan de una adecuada expresión tectónica para los nuevos medios de construcción; la división del bloque en basamento, cuerpo intermedio y remate, así como la acentuación lineal serían temas desarrollados y clasificados en proyectos posteriores. Pero el edificio revelaba otros dilemas más amplios relacionados con la propia industrialización; luchaba con el problema de imponer una imagen cívica a la cruda tecnología estandarizada, y con el papel de una ‘sensibilidad más elevada’ en un escenario comercial."


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COLQUOUN, A., La arquitectura moderna una historia desapasionada. Edit. Gustavo Gili. Barcelona, 2002.


Págs. 35-55. “Organicismo frente a clasicismo: Chicago, 1890-1910”


 pág. 37 "Ya desde mediados del siglo XVIII, los racionalistas franceses como el abate Marc-Antoine Laugier, monje jesuita y teórico de la arquitectura, habían argumentado en favor de la reducción de la masa en los edificios y de la expresión de una estructura de esqueleto. Provistos de esta teoría que habían asimilado a partir de los escritos de Viollet-le-Duc. Los arquitectos de Chicago partían del supuesto de que los huecos de las ventanas debían ampliarse de modo que se extendiesen de un soporte a otro y proporcionasen el máximo de luz natural. Pero todavía sentían la necesidad de conservar esas jerarquías de la fachada clásica que eran características de los palacios del quattrocento italiano. El resultado de todo ello fue un compromiso en el que el revestimiento de fábrica adoptaba dos formas: pilastras clásicas que sostenían arquitrabes lisos; y pilares con arcos de medio punto, es decir, el denominado Rundbogenstil (estilo arco de medio punto) que había tenido su origen en Alemania en el segundo cuarto del siglo xix y que habían llevado a Norteamérica algunos arquitectos inmigrantes alemanes. En las soluciones iniciales, grupos de tres pisos se superponían unos sobre otros, como puede verse en el edificio Rookery (1885-1886), de Daniel H. Burnham (1845-1912) y John Wellborn Root (1850-1891), y en los almacenes Fair (1890) de William Le Baron Jenney. En los almacenes mayoristas Marshall Field, con sus muros exteriores de cantería maciza, Henry Hobson Richardson (1838–1886) supero el efecto de apilamiento de esas soluciones reduciendo la anchura de los huecos en las distintas bandas superpuestas; y Dankmar Adler (1844-1900) y Louis H. Sullivan (1856-1924) adaptaron esta idea a una construcción de estructura metálica en su edificio Auditorium (1886-1889)"-


Mientras tenían lugar estos experimentos y adopciones, también se estaba estudiando un planteamiento alternativo y más pragmático. En el edificio Tacoma (1887-1889), obra de William Holabird (1854-1923) y Martin Roche (1853-1927); en el edificio Monadnock (1884-1891, una severa construcción de fábrica, totalmente carente de ornamentación), de Burnham y Root; y en el edificio Reliance (1891-1894), de Burnham & Co., los distintos pisos no estaban agrupados jerárquicamente, sino que se expresaban como una serie uniforme en la que la perdida de impulso vertical se compensaba con bandas verticales de miradores salientes. En el edificio Reliance, el revestimiento era de terracota en lugar de piedra, y conseguía crear un efecto de extraordinaria ligereza.


 Fue Louis H. Sullivan quien consiguió sintetizar estos dos tipos antitéticos. Si puede decirse que el tipo «palacio, representado por el edificio Auditorium, tenia algún punto débil, era que no reflejaba el programa, pues en realidad todos y cada uno de los pisos tenían la misma función. El tipo representado por el edificio Tacoma adolecía del defecto contrario: la similitud de las funciones si se apreciaba, pero el edificio, al ser una mera sucesión de pisos, carecía de expresión monumental.


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