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Págs. 57-63.“Frank Lloyd Wright y el mito de la Pradera 1890-1916”
La casa Martin es la primera obra de Wright que se basa coherentemente en una planta modulada según un trazado de tartán. Similares articulaciones reticuladas de vanos y macizos aparecen en los volúmenes principales del Unity Temple y el edificio Larkin, si bien, mientras que la iglesia está centralizada sobre dos ejes, las oficinas se estructuran en torno a uno solo. Estos dos edificios públicos contienen un único espacio interior, iluminado desde arriba y rodeado de galerías en los cuatro lados y dotado de escaleras situadas en las cuatro esquinas. De hecho, los alzados de la iglesia son iguales en los cuatro lados, simbolizando así la “unidad” en tanto que los del edificio Larkin son distintos en los cuatro largos y en los cortos. Aparte de construir variaciones monumentales del mismo parti o esquema arquitectónico, ambos edificios fueron pioneros en la aplicación de ingeniosos sistemas de control ambiental. El Unity Temple estaba equipado con calefacción de aire caliente a través de conductos empotrados, mientras que el edificio Larkin, fue una de las primeras oficinas con “aire acondicionado” en la medida en que el aire se podía enfriar y calentar.
En estas obras, Wright el “unitario” parecía dotar a su visión de una nueva vida con un sentido universal de lo sagrado, pasando del sacramento del hogar familiar al sacramento del trabajo y a la casa de reuniones religiosas. Su meta, como la de muchos de sus contemporáneos europeos, era conseguir un ambiente total que abarcase y afectase a la sociedad entera. Esto explicaría su exaltación objetiva del hogar, como centro moral y espiritual que había de proyectarse, con la ayuda de inscripciones bien situadas, en las esferas , más públicas, del culto y del trabajo. También explicaría la decepción de Wright cuando habiendo diseñado el mobiliario del edificio Larkin, no se le permitió modificar la forma de los teléfonos. Con esta misma intención adornó la entrada principal del edificio, por donde los empleados accedían diligentemente tras pasar junto a una cascada de agua que caía desde un relieve simbólico de Bock con la siguiente inscripción paternalista: “El trabajo honesto no necesita patrón, la justicia sencilla no necesita esclavos”. El mismo espíritu idealista es patente en la indignación de Wright ante los cambios introducidos en la estructura del Larkin en el curso de la utilización cotidiana. “Ellos – escribía amargamente sobre los directivos- nunca titubeaban al hacer cambios sin sentido…. Se trataba tan sólo de uno de sus edificios fabriles”. A pesar de su patronazgo artístico, Martin obviamente no podía poner restricciones a la organización y a la gestión de sus oficinas, y mientras que su casa pudo conservarse con toda su pureza, su lugar de trabajo siguió siendo vulnerable a los dictados de la producción.
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Págs. 113 – 129.“El sistema arquitectónico de Frank Lloyd Wright"
En la casa Martin de Buffalo, Nueva York (1904), Wright tuvo que dar cabida a todas las funciones de una finca de lujo: caballerizas, un pabellón de invitados, una gran vivienda principal, pérgolas, jardines, un invernadero, etcétera. Wright monumentalizó su vocabulario habitual de pilares, cubiertas y urnas de jardín para conferirle el apropiado tono de importancia, y fue reduciendo la escala en diversas jerarquías enlazadas. Aquí es donde su método de organizar una planta con la ayuda de una malla geométrica le ayudó a mantener unas dimensiones uniformes y a orquestar ejes y direcciones. La planta de la casa Martin es un trazado abstracto de lo más sofisticado, no muy diferente de una pintura de Mondrian, en donde tienen el mismo valor los espacios interiores y los exteriores, la figura y el fondo. En otras palabras, los prados, las pérgolas y los espacios intermedios estaban organizados según los mismos principios que los edificios principales