Págs. 491-511.“Proceso de asimilación. Ame. Latina, Australia, Japón”
La casa Noval en La Habana, Cuba(1952), obra de Mario Romañach y Silverio Bosch, extraía sus enseñanzas de la construcción vernácula tropical (voladizos, verandas mamparas) sin imitar las formas reales; por el contrario trabajaba con una sintaxis moderna de planos blancos suspendidos, largos huecos horizontales y capas de transparencia perforadas por una vegetación exuberante. Había reminiscencias de la idea de Neutra para la 'casa natural', pero estaban transmutadas para captar la atmósfera de la vivienda caribeña: algo ligero, espacioso y cubierto por la vegetación.
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Pág. 189. La mansión de la familia Cueto de la Noval en el Country Club
Esta mansión, realizada por los arquitectos Silverio Bosch y Mario Romañach, obtuvo el Premio "Medalla de Oro" del Colegio Nacional de Arquitectos en el año 1949 y significó una radical revolución de las formas y el pensamiento arquitectónico, que encontró en la década de los años cincuenta un período de gran creatividad en las grandes residencias realizadas para la alta burguesía capitalina.
La mansión, con dos plantas, estaba situada en un terreno de 20 mil m2, rodeada de jardines. En la planta baja se encontraban el vestíbulo de entrada, el living room o sala de estar, la biblioteca y el comedor, con la escalera que conduce a la segunda planta, la que se encontraba en medio de un jardín central. Detrás tenía un pequeño patio que servía de conexión a los garajes, a los demás servicios de cocina, al pantry y a las habitaciones de la servidumbre.
En la planta alta las seis habitaciones estaban orientadas al norte, con un balcón corrido y ligadas por un hall o corredor, con cuatro baños completos, todas provistas de closets y roperos. Se completaba la planta con un pequeño comedor y un living o cuarto de reposo.
La distribución, según la revista Arquitectura, tenía varias innovaciones:
La escalera toda de hormigón reforzado con acero, revestida de terrazo aparece aislada de los muros con una graciosa curva, que acentúa el pasamanos y da una grata impresión en el vestíbulo, y éste al igual que el comedor y el salón de estar, ofrecen los paramentos de ángulos con amplias cristalerías, por donde se entra rápido todo el panorama del jardín.
La piscina, de caprichosa forma, estaba situada entre dos grandes terrazas y a su lado tenía cuartos para vestidores y servicios sanitarios para hombres y mujeres.
El feliz encuentro de un pozo con abundante agua en los terrenos, permitió alimentar la piscina e instalar un sistema de riego automático de las plantas y el césped.