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W. CURTIS. La arquitectura moderna desde 1900. Edit. Phaidon. Hong King, 2006.


Pág.434. " Le Corbuser debía ser consciente de la doble presión de consolidar los principios y continuar experimentando. Esto parece reflejarse en sus obras posteriores y proyectos no realizados. El proyecto para Olivetti en Milán (1963, no construído), sacaba partido a la idea de la circulación sinuosa de Argel (y tal vez algunos edificios de Niemeyer de principios de los años 1940), y la reforma como un organismo de recorridos y rampas que penetraban en el edificio. El pabellón Heidi Weber en Zurich (1961-65), de acero y vidrio, daba forma material a una idea estructural que Le Corbusier había cristalizado por primera vez más de veinte años atrás. El proyecto no construido para la Iglesia de San Pedro en Firminy desarrollaba más aún la idea de un embudo iluminado cenitalmente cuya forma era una respuesta a las colinas lejanas.


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MONTANER J.M. MUXI Z.,  Arquitectura y política.Gustavo Gili. Barcelona, 2011. 


Págs. 27-78.“Historias”


En otros casos fueron los políticos con una fuerte voluntad de intervención en la ciudad y en el territorio como Eugène Claudis-Petit (1907-1989), ministro de reconstrucción de la Francia de la Postguerra, quien se encargó de la política de infraestructuras y de nuevos barrios.  Si para las ville nouvelles promovió una arquitectura de la rapidez y de la cantidad, con un urbanismo pésimo – que en los últimos años está pasando una factura social de la marginación- , para las obras representativas contó con su amigo personal Le Corbusier, con quien llevó a cabo las Unités d´Habitation y el proyecto modernizador de Firminy.


 


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