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Pabellón de aguas termales

  • 1956 -
  •  
  • NOVARINA, Maurice
  • PROUVé, Jean
  •  
  • Evian
  • Francia
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CURTIS William. J. La arquitectura moderna desde 1900. Edit. Phaidon. Hong Kong, 2006.


Págs. 471- 489.“Disyunciones y discontinuidades en la Europa de los años 1950”


Jean Prouvé recurrió y contribuyó a esta incipiente cultura francesa de la construcción, pero también fue un caso especial por derecho propio. Sus mejores edificios (como sus casas experimentales en Meudon, en 1951, o el exquisito pabellón de las aguas termales en Évian, 1956) estaban dotados de una elegante transparencia y un flexible sentido de la estructura.


Prouvé había crecido con metales en las manos y era un artista/artesano además de un arquitecto/ingeniero. Por eso, aunque su compromiso con la forma evolutiva a partir tanto de los sistemas de fabricación como de la expresión de los medios de soporte le colocaban en una estipe racionalista-estructural que se remontaba a Viollet-le-Duc, también había en su obra una vertiente artesanal que le hacía coheredero del Art Nouveau.


Prouvé manifestó su compromiso con ese ideal de transformar la tecnología en unos mecanismos socialmente beneficiosos en sus experimentos pioneros de años 1930, como la Casa del Pueblo de Clichy.


Aunque proyectó numerosos prototipos para la producción en serie de objetos y equipos cotidianos en la década de 1950 (que incluían de todo: desde casas individuales a núcleos de aseos, muebles y refugios desmontables para el Sáhara), su deseo era evitar la despersonalización.


Las estructuras de Prouvé poseían un carácter tenso, incluso antropomórfico, que reflejaba en parte su intención general de humanizar la tecnología.


Su idea de la estructura iba mucho más allá de una descripción neutra de los materiales y las fuerzas para llegar a una concepción virtualmente natural de miembros, nudillos, tendones, rótulas y conexiones.


 La completa articulación de la idea rectora iba acompañada de un control exquisito del detalle. En un momento en que los edificios densos y escultóricos de Le Corbusier en hormigón armado dominaban un flanco de la arquitectura francesa. 


Prouvé reabrió un camino alternativo basado en una carpintería metálica casi lujuriante. El efecto de todo ello perduró y se puso de manifiesto en la arquitectura de acero y vidrio de los años 1980 en Francia.

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