Imprimir

 CURTIS, W.,  La arquitectura moderna desde 1900. Phaidon. Hong Kong, 2006. 


pág. 351-369. " Las críticas totalitarias al Movimiento Moderno".


En Alemania, los debates políticos sobre la nueva arquitectura habían continuado a lo largo de los años 1920. El apoyo socialista de los grandes conjuntos de viviendas había contribuido a asignar automáticamente a las Siedlungen de cubierta plana, y a los arquitectos que las habían proyectado, el estigma de ser comunistas.  Poca importancia tenía que sólamente algunos arquitectos modernos fuesen partidarios del marxismo, o que se pudiesen alcanzar una gran variedad en la expresión de los ideales socialistas; los críticos de derechas desconfiaban de la arquitectura moderna y decidieron medirla toda por el mismo rasero. El tono de cierta clase de críticas frecuentes ya a finales de los años 1920 se aprecia bastante bien:


"Segun los dirigentes de la Bauhaus, las habitaciones deben parecer estudios o quirófanos, toda calidez está proscrita en ellas. Así que nada de madera, las alfombras y los tapices son pecados contra el Espíritu Santo de la "Sachlichkeit". En su lugar, el vidrio, todo tipo de metales o de piedra artificial, éstos son los matariales de moda. El hombre nuevo ya no es un hombre, es un "animal" geométrico; no cecesita ni una vivienda ni ul hogar, sólamenteo una "máquina de habitar". Este hombre no es un individuo, ni una personalidad, , sino un ente colectivo, una pieza del hombre masa. Y por ellos esos arquitectos construyen "conjuntos de viviendas", bloques de pisos de una uniformidad desoladora, en los que todo está standarizado. Son casas de vecindad construidas no por necesidad, como en las ciudades en rápido crecimiento durante la segunda mitad del siglo XIX, sino por una cuestión de principios. Estos arquitectos quieren acabar con la personalidad del hombre, quieren el colectivismo, porque su objetivo último es el marxismo, el comunismo"


En esta versión encontramos la arquitectura moderna descrita como algo desarraigado, materialista, incómodo, inhumano,comunista y antialemán. Otro estilo de crítica se concentraba en la supuesta falta de sentido práctico de los edificios modernos, en sus cubiertas planas con goteras, en el desconchado de las superficies blancas de yeso, en la oxidación de las ventanas y en la ignorancia patente en ellos de los viejos métodos de afrontar los rigores del clima.


---


MONTANER Josep Maria., La modernidad superada. Arquitectura, arte y pensamiento del siglo XX .


Edit. Gustavo Gili. Barcelona, 2002.


págs.25-58 “Espacio y antiespacio. Lugar y no lugar en la arquitectura moderna”


 No podemos olvidar que dentro de la arquitectura moderna existen dos tradiciones distintas y totalmente contrapuestas respecto a la relación entre arquitectura y paisaje: la de la ciudad-jardín de Ebenezer Howardy las primeras Siedlungen alemanas integradas en el paisaje, por una parte, y la que momentáneamente se impuso y triunfó, representada por el racionalismo, la nueva objetividad y Le Corbusier en sus primeros planes urbanísticos, por otra. Esta tradición dominante se basaba en la omnipresencia de la arquitectura y en el poco respeto por las circunstancias ecológicas. La Carta de Atenas sería la máxima expresión de esta corriente racionalista y tecnocrática que ha servido de base para el urbanismo especulativo del capitalismo y para los tejidos residenciales sin atributos del que se denominó "socialismo real". De hecho, la recuperación de la idea de lugar también ha constituido una crítica a la manera cómo se ha realizado la ciudad contemporánea. Y la revalorización de la idea de lugar estaría estrechamente relacionada con el inicio de la recuperación de la historia y la memoria, unos valores que el espacio del estilo internacional-o antiespacio- rechazaba.


---

Subir