La obra de James Stirling y Hans Hollein ha sido un ejemplo explícito de collage en arquitectura y de la influencia manifiesta de las teorías de Collin Rowe. Si los proyectos de James Stirling (1926-1992) como el Complejo Wissenschaftzentrumen el Kulturforum de Berlín (1984-1988), son más formalistas que funcionalistas preocupados por cuestiones de lenguaje y por las disonancias que produce el choque de fragmentos de procedencia heterogénea, los de Hans Holbein (1934), como el Museum des Volcans en Aubergne(1996), tratan los fragmentos de una manera más orgánica, amalgamando entre ellas las distintas partes, con una voluntad de unidad.
Los proyectos para el International Bauaustellung (IBA) de Berlínen la década de 1980, inspirados por las ideas de Collin Rowe y coordinados por Josef Kleihues, constituyeron una recopilación de esta nueva cultura urbana de la fragmentación una especie de zoológico de las corrientes arquitectónicas de la década de 1980, que han tenido la cualidad de rehacer partes de centros históricos de Berlín con proyectos de vivienda, a escala humana y llenos de valores simbólicos.
También toda la operación de los Centros de Participación Comunal (CPC) que Miguel Angel Roca (1940) realizó en las décadas de 1980 y 1990 en la ciudad argentina de Córdoba y que luego exportó como Centros de distrito y Centros de Salud en La Paz, Bolivia, pueden interpretarse como un collage urbano. En ellos se combinan y articulan distintas piezas de repertorio (cilindros, cubos, prismas y conos, articulados y conectados por plazas, patios y corredores), geometrías simples llenas de pregnancia simbólica, que muestran una fuerte influencia de Louis I. Kahn, con quien Roca colaboró, piezas a las que se adjudican distintas funciones y que otorgan identidad a cada conjunto. Estos CPC de Córdoba, junto a los parques que también ha proyectado Roca, se convierten en fragmentos con voluntad de reestructurar y recoser la ciudad existente.
En el collage revive uno de los mecanismos de la arquitectura racinalista; la articulación. Sin embargo, en este caso la articulación no es ordenada ni rectilínea, sino que está constituida por en ensamblaje de piezas heterogéneas, de distintos volúmenes y grosores, lenguajes y textos, que se superponen e interpretan. Si en el racionalismo era una articulación e intersección de partes con una cierta homogeneidad y coherencia, ahora es una articulación y superposición plástica y figurativa, construida por fragmentos diversos y heterogéneos.