Págs. 163 - 181.“La búsqueda de la forma ideal por parte de Le Corbusier”
Sólo en 1924 consiguió Le Corbusier encontrar a alguien dispuesto a llevar a cabo sus ideas de casas producidas en serie a gran escala, pues fue entonces cuando convenció a un excéntrico industrial de Burdeos, Henri Frugés, de que construyese casas para sus trabajadores en Pessac según las directrices de la Citrohan. Pese a los aumentos de costes y a cierta experimentación errática con las técnicas del hormigón 'a pistola', parte de esta ciudad jardín suburbana se llegó a construir. Los muros lisos de las casas cúbicas se pintaron en una rica gama de atrevidos verdes, azules y marrones, además del blanco. En la Francia de la década de 1920 (a diferencia de la Alemania de la República de Weimar), había relativamente pocas oportunidades para la vivienda pública, por lo que el arquitecto hubo de contentarse con transformar su prototipo como lo permitían las circunstancias. Puesto que sus clientes solían provenir de ese sector de la sociedad parisiense que Wyndham Lewis llamó acertadamente `la bohemia de clase media alta', Le Corbusier tuvo que renunciar a su ambición de efectuar una transformación importante del entorno moderno y contentarse con proyectar elegantes demostraciones de sus principios generales en pequeñas parcelas suburbanas alrededor de París.
Así, entre 1920 y 1924 le encontramos construyendo casas o estudios para su amigo Ozenfant , para el escultor Lipchitz, y para el banquero suizo y coleccionista de pinturas Raoul La Roche . En estos experimentos iniciales, Le Corbusier desarrolló una técnica para sacar las cosas de su contexto habitual y establecer para ellas nueva vibraciones de significado. Así, por ejemplo, las ventanas fabriles o los lucernarios industriales en diente de sierra se incrustaron repentinamente en el escenario doméstico. Las viviendas cúbicas y encaladas, con cubiertas planas y terrazas que evocaban lejanos ecos mediterráneos, se encontraban ahora en París . Los salones, las cocinas y los dormitorios presentaban nuevas e inesperadas relaciones, a menudo en plantas que habitualmente no estaban reservadas para ellas. Podría decirse que esta técnica de 'perturbación' se usaba para forzar el rechazo de los viejos hábitos y las costumbres trasnochadas.