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págs.705-706. Ningún encargo podría ser más apropiado para el Segundo Modernismo que el nuevo Museo de Arquitectura, fundado por el historiador del arte alemán Heinrich Klotz en Frankfurt-am-main, ni se podría haber encontrado una solución más adecuada para el proyecto que el edificio erigido en 1981-84 por O.M. Ungers. En él, el prototipo estratificado de la "casa en una casa" de Moore está fundido con las "ruinas envueltas" de Kahn. Para crear el Museo, Ungers destruyó el interior de una villa urbana de arenisca del siglo XIX, cuyos muros se convirtieron en las "ruinas" conservadas, dentro de las que se construyó en el cento una "casa" nueva, mucho más estrecha debajo de un techo con tragaluz, con un tercer "caparazón" nuevo intermedio que estaba cerca de los antiguos muros. Los tres caparazones encierran una variedad de plantas, balcones y tabiques para crear una configuración de espacios de exposición y servicio, estando fragmentariamente visible la "casa" nueva en casi todas partes. Esta vívida interacción del presente y pasado arquitectónico se completa con el "envoltorio" de las mismas "ruinas" decimonónicas en el nivel de la calle por medio de corredores con techo de cristal y un elaborado patio ajardinado en la parte trasera. Detrás de este patio una hilera de cubículos discretos encierran una línea de árboles antiguos, de manera que el concepto "arquitectura" logrado por el museo se ensancha para incluir su entorno natural.
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Págs.617-633 El neorracionalismo quería evitar tanto la vaciedad del funcionalismo como el ‘remedio’ superficial del tradicionalismo instantáneo, volviendo a poner en contacto la arquitectura moderna con la memoria histórica mediante un tipo de abstracción evocadora. Cuando el proyectista tenía suficiente intensidad y control, los resultados podían ser poderosos, pero la simplicidad también podía acabar siendo diagramática y vacía de significación. En Alemania, Oswald Mathias Ungersproyectó el Museo de Arquitectura de Frankfurt (1983) con la bendición general del neorracionalismo, trabajando con el tema de unos edificios dentro de otros, módulos rectangulares a varias escalas y alusiones a elementos ‘básicos’ como el templo, el círculo y la cabaña. Sin embargo, las viviendas IBA de Berlín (a la que Rossi, Ungers, los Krier y Kleihues hicieron sus aportaciones) no siempre cumplió la promesa de un nuevo urbanismo basado en tipologías tradicionales como la calle, la fachada, la entrada destacada, el muro y la ventana. La ciudad desgarrada quedó suturada, pero muchos de los edificios individuales eran banales y formularios.