Inprimatu
Karl Friedrich Schinkel

SCHINKEL , Karl Friedrich

  • Arquitecto, Pintor, Diseñador
  •  
  • 1781 - Neruppin (Brandeburgo). Alemania
  • 1841 - Berlin . Alemania
imagenes/6786_1.jpg autores/7263_29.jpg autores/7263_28.jpg autores/7263_39.jpg autores/7263_31.jpg autores/7263_34.jpg autores/7263_50.jpg autores/7263_32.jpg autores/7263_47.jpg autores/7263_33.jpg autores/7263_30.jpg autores/7263_49.jpg autores/7263_46.jpg autores/7263_48.jpg autores/7263_41.jpg autores/7263_51.jpg autores/7263_26.jpg autores/7263_42.jpg autores/7263_35.jpg autores/7263_43.jpg autores/7263_40.jpg autores/7263_27.jpg autores/7263_38.jpg autores/7263_45.jpg autores/7263_37.jpg autores/7263_36.jpg

Arquitecto prusiano y urbanista, además de diseñador de inmobiliario y de escenarios de teatro. Fue uno de los arquitectos más prominentes por diseñar edificios tanto góticos como neoclásicos.


 STEFFENS Martin., K.F. Schinkel 1781-1841. Un arquitecto al servicio de la belleza. Edit.Taschen. Colonia, 2003.


pág. 7-13. "Karl Friedrich Schinkel (1781-1841) dejó una huella imborrable en el panorama artístico de la primera mitad del siglo XIX (también conocida como "era Schinkel"), hecho que lo convierte, posiblemente, en el arquitecto más famoso de Alemania. No obstante, no trabajó sólo como arquitecto, ya que también fue pintor, diseñador, escenógrafo, teórico del arte y máximo responsable de obras civiles y regias. En su persona se dieron cita las dotes creativas más diversas, que supo poner en práctica gracias a una inherente autodisciplina, un gran talento organizativo y una férrea voluntad. Como artista universalmente activo, llegó a ser considerado la autoridad suprema en todo lo referente al arte y el buen gusto, no sólo en la por entonces Prusia, sino también más allá de sus fronteras.


La turbulenta situació poñitica de la época seguramente también influyó decisivamente en la carrera artística de Schinkel y en su actividad en diversas disciplinas. Durante la ocupación napoleónica de Prusia (1806-1813), Schinkel trabajó básicamente como artista, ya que en este momento no había contratos de obras. Tras la liberación prusiana, Schinkel alcanzó el estatus de "arquitecto del Estado", título que nunca ostentó oficialmente. Realizó casi todas sus obras durante el reinado de Federico Guillermo III (1797-1840), quien solía ejercer una influencia decisiva en los diseños de los edificios públivos del arquitecto. Schinkel también trabajó con regularidad para la familia real prusiana.  Así, fue responsable activo de la remodelación y decoración del Palacio del Príncipe de Berlín y de las residencias de verano de los reyes. Tam solicitado estaaba el arquitecto que llegó incluso a "ser prestado" a monarcas extranjeros. En este sentido diseñó proyectos como los palacios de Crimea y de la Acrópolis. Como miembro de la Oberbaudeputation, comisión de arquitectura de la que fue presidente a partir de 1830, fue el responsable de todos los proyectos de obras religiosas y estatales importantes de Prusia. A él se debe también la introducción de programas para la conservación de monumentos y edificios históricos prusianos.


Karl Friedrich Shinkel nación en Neuruppin el 13 de marzo de 1781. Su padre fue superintendente de esta ciudad guarnición de la marca Brandemburgo. En 1787 los Schinkel perdieron su casa en un catastrófico incendio que asoló la ciudad. El padre falleció poco después víctima de una neumonía y la madre de Schinkel se refugió con sus hijos en el hogar de las viudas de los predicadores.  En 1794 decidió trasladarse a la capital, pensando sobre todo en la educación de sus hijos. Una vez en Berlín, Schinkel ingresó en un centro de enseñanza media, pero, salvo por ciertas dotes artísticas, era un alumno mediocre. A Schinkel le sobrevino la inspiración en su visita a la Exposición de la Academia en 1796. Entre las obras expuestas vió el diseño de un monumento a Federico II el Grande realizado por el arquitecto Friedrich Gilly. La impresión que le provocó fue lo que supuestamente lo impulsó a ser arquitecto. Schinkel trazó una catedral conmemorativa. EL joven no tardó en abandonar el instituto para unirse a la famili Gilly y convertirse en su aprendiz de hecho. David Gilly teórico de la arquitectura y maestro constructor, sentó las bases de la formación de Schinkel. Friedrich, apenas nueve años mayor que Schinkel, se convirtió en su amigo y mentor.. Copiando los dibujos que Friedrich Gilly había traído consigo a Berlín fruto de sus viajes de estudio. Schinkel se familiarizó con la arquitectura más moderna del momento. También participó activamente en las obras de construcción llevadas a cabo por los Gilly. Cuando Schinkel se matriculó en la recién fundada Escuela General de Arquitectura (la Academia de Arquitectura), ya tenía mucha experiencia en este arte. Durante su época de aprendiz se ocupó personalmente de los aspectos teóricos de todos los proyectos de construcción en los que trabajaría después como arquitecto.  Y siendo estudiante ya diseñó decorados para escenarios y edificios públicos, como museos y teatros.


Tanto la madre de Schinkel como su amigo Friedrich Gilly fallecieron en 1800. EL joven se encontró de pronto, sólo en el mundo. Abandonó la Academia de Arquitectura para finalizar los proyectos arquitectónicos que su amigo había iniciado. Apenas cuatro años después de su decisión de ser arquitecto había concluido su formación. Su primer trabajo independiente fue el templo de Pamona, un pabellón de té en Postdam, realizado en 1801.


En 1803. Schinkel alcanzó la mayoría de edad y pudo así disponer de su pequeña herencia, que invirtió en un viaje de estudios de casi dos años de duración que lo condujo a Bohemia, Austria, Italia, Sicilia y Francia. En 1805 regresó a Berlín. Sin embargo en esta época apenas se realizaban obras rentables en la ciudad, pues Prusia se estaba preparando para la guerra. Pero Schinkel seguía aprovechando la mínima oportunidad para hacerse un nombre como artista. Así en 1805 participó en un concurso para diseñar un monumento a Martin Lutero. Tras la derrota de Prusia ante el ejército napoleónico, en 1806, se paralizaron las obras en todo el país. El joven y ambicioso arquitecto no tuvo la oportunidad de mostrar sus dotes hasta 1815, así que hubo de desplegar su talento como pintor para ganarse la vida. Los esbozos realizados en Italia, le sirvieron como base para crear nuevos panoramas generales y "unas perspectivas visuales" muy elaborados, algunos de ellos descomunales y otros referidos a sucesos de la época (como el gran incendio de Moscú de 1812). Aunque Schinkel nunca había estudiado pintura, se convirtió en un artista reputado cuyas obras se exponían públicamente tanto en barracas, como en salas alquiladas. También tuvieron éxito sus pinturas románticas de paisajes y estructuras arquitectónicas. Schinkel supo sobrevivir, y poco después, incluso mantener una familia gracias a los ingresos que le reportaba la venta de los cuadros y de entradas de sus exposiciones. En 1808 se casó con Susanne Berger, un matrimonio fruto del cual nacieron tres hijos. Poco más se sabe de su vida privada por su boca, y es que la persona casi siempre ocupaba un segundo plano con respecto al funcionario público y el artista real.


En 1809 Schinkel conoció a los reyes en una de sus exposiciones de dioramas. Poco después le consultaron acerca de la decoración de alguna de las estancias de la residencia real, el Palacio del Príncipe Heredero. Finalmente en 1810 fue nombrado funcionario de obras públicas por recomendación de Wilhelm von Huboldt, por aquel entonces reformador del sistema educativo prusiano, que había conocido a Schinkel en Roma en 1803. Schinkel trabajó como funcionario de obras civiles y regias hasta el final de sus días. Ganaba dinero, pero sus ingresos no le permitían llevar un tren de vida lujoso. De todas formas, Schinkel nunca pretendió apartarse de las costumbres sociales para vivir como un bohemio o un vividor. Al contrario daba la sensación de ser un trabajador incansable y de servir gentilmente al Estado y a la familia real. Aún así,  dado el clima político desfavorable  de la época, en sus inicios apenas tuvo la oportunidad de llevar a cabo ninguna obra arquitectónica.


Tras la muerte de la reina Luisa en el año 1810, Schinkel le diseñó un mausoleo. Aunque su proyecto no llegó a hacerse realidad, su grantalento quedó patente en los dibujos que se expusieron en la Academia. Durante los años de hegemonía francesa, Schinkel estuvo influenciado por el Romanticismo alemán. Sentía un gran interés por la arquitectura del gótico, considerado el estilo alemán de la época, y realizó diseños y pinturas arquitectónicos de edificios medievales.El deseo de Schinkel era crear un estilo alemán nuevo basado en el estil ogótico con alteraciones o "mejoras" de algunos detalles conel fin de conjugar la identidad nacional y el patriotismo.


Las primeras obras arquitectónicas realizadas por Schinkel tras la derrota de Napoleón en 1813 compartían, todas ellas, un cierto carácter "monumental". Aparte de su funcionalidad, el edificio de la Nueva Guardia y el puente del Castillo, por ejemplo, se diseñaron para conmemorar la victoria de Prusia. Una vez Schinkel se hubo ganado la confianza del rey con estas obfas, recibió un sinfin de encargos para realizar diseños y proyectos arquitectónicos, asi como ciertas tareas administrativas.


A partir de 1815, y bajo la influencia de Wilhelm von Humboldt, el estilo de Schinkel se fue orientando cada vez más hacia la cultura y la arquitectura griegas. En esta línea Schinkel construyó la casa solariega de la familia Humboldt sita en Tegel. Las obras se llevaron a cabo entre los años 1820 y 1824, y el diseño incluía varias referencias al estilo griego clásico. Aunque posteriormente Schinkel diseñó numerosos edificios neogóticos - como la iglesia Friedrichwerder o el castillo de Kamenz-, su interés apuntaba entonces hacia la arquitectura antigua. Schinkel pasó de ser romántico, a ser un arquitecto clásico que dejó su huella en la nueva ciudad de Berlin, conocida entonces como Atenas del sio Spree. Su entusiasmo por la arquitectura clásica quedó reflejado en su cuadro Vista del florecimiento de Grecia, de 1825.


Aunque por aquel entonces Schinkel prefería recurrir a ejemplos griegos clásicos en la realización de sus proyectos,  mantenía un espíritu romántico y una imaginación desbordante que no admitían ningún tipo de limitación económica. Su deseo de crear grandes conjuntos arquitectónicos se manifestó en 1834 con el diseño irrealizable, de un palacio sobre la Acrópolis. Así pues, la visión artiística de Schinkel no siempre apuntó hacia una arquitectura puramente racional y económica, aunque se suela representar como tal. Más bien era el rey, quien se preocupaba de que los proyectos públicos, fueran de un lado sólidos y, por otro lo más baratos posible. No obstante, Schinkel también mostró un talento especial a este respecto, sobre todo para rediseñar edificios existentes con un presupuesto un tanto exiguo. Sus proyectos de reconstrucción, nunca parecieron una reforma provisional. Por ejemplo, en el Teatro Nacional y el castillo de Charlottenhof no se percibe que Schinkel tuviera que conservar en su proyecto gran parte de la estructura antigua de los edificios.


Una de las mayores obras de Schinkel fue el Neues Museum, inaugurado en Berlín en 1830 y denominado Altes Museum (Museo Antiguo) desde mediados del siglo XIX. Para Schinkel sus representativa fachada y su entrada debían ser el preludio del arte presentado en la zona de exposición. La construcción del museo tenía una importancia especial para Schinkel, ya que el arquitecto pretendía despertar un sentido del diseño en aquellos que lo visitaran. Como ocurría con sus decorados para escenarios y sus panoramas, disfrutar del arte también debía ser una experiencia edificante.


Obviamente, fueron pocos los proyectos que Shinkel pudo realizar sin ningún tipo de influencia externa. Su jornada laboral estaba marcada por una financiación insuficiente, los deseos de sus clientes y el hecho de tener que conservar estructuras existentes. La reconstrucción de la Academia de Arquitectura fue una excepción, y además importante. Tanto el cliente como el máximo responsable de obras públicas permitieron que Schinkel diera rienda suelta a su imaginación. Este edificio, acabado de construir en 1835, le permitió expresar libremente su especial interés por la arquitectura funcional y estética (las construcciones industriales le habían dado nuevas ideas durante su visita a Inglaterra en 1826). La Academia de Arquitectura fue un edificio radicalmente moderno en su época y propició que Schinkel fuera considerado el fundador de la arquitectura moderna. Pero hay otros diseños suyos que también resultaron sorprendentemente rompedores, como el proyecto de unos grandes almacenes en el boulevard Unter der Linden de Berlin. 


Aunque Schinkel nunca impartió clases en ella (pese a su título de profesor), la Academia de Arquitectura, también se conoce como Escuela Schinkel. El berlinés dejó su huella en la arquitectura alemana del siglo XIX como ningún otro arquitecto lo había hecho hasta entonces. Schinkel no perdía oportunidad de divulgar sus obras y sus opiniones sobre la arquitectura. Ya en 1804 pensó en revalorizara las arquitecturas medievales italiana y francesa, hasta entonces infravaloradas, con unas ilustraciones y textos que las acompañaran. Este proyecto editorial fracasó, sin embargo, constituyó la base para realizar estudios más exhaustivos para un libro de arquitectura en el que trabajó hasta el final de sus días, pero que quedó inconcluso. Este libro de texto, pretendía ser un compendio de sus conocimientos artísticos y técnicos, que estarían así al alcance de los estudiantes de arquitectura. Aparte de esto, Schinkel publicó sus dibujos y proyectos terminados en una colección de diseños comentados realizados en 1819 en adelante titualda Summlung architektonischer Entwürfe (Colección de diseños arquitectónicos). Sus esbozos revelan cómo quería Schinkel seguramente que se vieran y entendieran sus construcciones en aquella época. El manual y la colección de diseños son el legado artístico dejado por el arquitecto. No solo los proyectos de construcción de Schinkel, sino también sus pìnturas, sus cuadros, sus muebles, sus equipamientos interiores y sus decorados constituyen algunos de los mejores ejemplos del arte del siglo XIX. Pocos artistas más han gozado de ese aura de genialidad que rodeó a Schinkel, durante toda su vida. Ya antes de su muerte s eescribieron las primeras biografías y apreciaciones de esta destacada personalidad artística.  Pero su carisma no se desvaneción son su muerte: su influencia ha perdurado hasta el presente y le ha hecho ocupar un puesto especial en la historia del arte en Alemania y allende sus fronteras.

Igo