Págs. 341-426.“ La evolución norteamericana”
Europa observa la producción norteamericana
Un cuarto de siglo más tarde, en la Feria Mundial de Filadelfia de 1876, los observadores europeos se dividieron en dos bandos. Los que esperaban hallar las modas europeas en las piezas norteamericanas quedaron decepcionados. Como decía Jakob von Falke no encontraron <>: Ciertos objetos de uso cotidiano que, según Falke, deberían estar ricamente decorados -los relojes de pared, por ejemplo- revelaban <>.
En este caso, un observador europeo condenaba la característica que conferiría al arte industrial norteamericano su individualidad y significación para el futuro: la sencillez
Por otro lado, los observadores que no juzgaron en función de criterios preconcebidos quedaron impresionados por <>. Franz Reuleaux -el conocido científico que encabezaban la delegación alemana enviada a la exposición- lo comentaba en sus ‘Cartas desde Filadelfia’ de 1876: <