Inprimatu

PEVSNER, Nicolaus ., Pioneros del diseño moderno. De William Morris a Walter Gropius. 


Ed. Infinito. Buenos Aires,2003.


Págs.85-108“Art Nouveau”


Bing y el crítico de arte alemán Meier-Graefe habían descubierto la casa de van de Velde en Uccle, y el primero invitó al artista a diseñar cuatro habitaciones para la galería El efecto en Francia fue inmediato: entusiasmo, por un lado, furiosas críticas por el otro que, dirigidas por Octave Mirbeau en el Fígaro, se referían a “Anglais vicieux,la Juive morphinomane ou le Belge roublard, ou une agréable salade de ces trois poisons”. Los más serios adversarios previnieron a todos los diseñadores contra el peligro de sucumbir al encanto, y señalaron la excelente posición comercial que el arte industrial de Francia había alcanzado permaneciendo fiel a las tradiciones del siglo XVIII. Los simpatizantes convencidos del nuevo estilo pusieron de relieve el hecho de que desde hacía ya algún tiempo varios artistas franceses venían trabajando independientemente siguiendo tendencias parecidas. Emile Gallé (1846-1904) en el arte del vidrio, y Auguste Delaherche, (nacido en 1857) en el de la cerámica, son los nombres más importantes. Gallé, en efecto, había comenzado a exponer objetos de cristal de colores fantásticos y de una delicadeza en modo alguno victoriana, ya en 1884 sus formas se basaban en la profunda fe de Gallé en la naturaleza como única fuente legítima de inspiración para el artesano, algo de la fe en lo orgánico que hemos encontrado en Sullivan y van de Velde.


La influencia de los trabajos de Gallé era sin duda amplia, aun antes de que Bing abriera su comercio en 1895 y los expusiera de modo permanente. Pues Louis Comfort Tiffany (1848-1933) había comenzado a producir un cristal Favrile ya en 1893 Tiffany a su vez, impresionó considerablemente a Bing durante su viaje a Estados Unidos de Norteamérica. Y en Alemania Karl Koepping (1848-1914), en 1895 cuando más tarde producía unos vasos de vidrio exquisitamente frágiles y elegantes.


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COLQUHOUN Alan., La arquitectura moderna. Una historia desapasionada. Gustavo Gili.Barcelona. 2005. 


Págs. 13-33.“El Art Nouveau, 1890-1910” 


 La situación en Francia fue diferente. Primero había un establecimiento de arte políticamente influyente, basado en la Academia, fundamentalmente conservador, pero consciente de la necesidad de una reforma y ansiosa por promocionarla. Segundo, la abolición de los gremios durante la Revolución Francesa no había destruido las tradiciones artesanas en Francia tan a fondo como la Revolución Industral en Gran Bretaña. Cuando ellos comenzaron a experimentar con nuevas técnicas y formas en 1870, artistas y artesanos trabajando en las artes decorativas tales como Eugène Rousseau (1827-1891), Felix Bracquemond (1833-1914), y Emile Gallé (1846-1904) pudieron construir sobre tradiciones artesanas existentes. El modelo definitivo para artistas tanto ingleses como franceses fue el gremio medieval, pero en Francia este modelo se combinó con la tradición doméstica más reciente del Rococó....


... La figura principal de la Escuela de Nancy fue Émile Gallé, artesano del vidrio y la cerámica. Su trabajo se basaba en una tradición artesanal que hundía sus raíces en el rococó francés, pues su padre, también ceramista, había redescubierto los moldes cerámicos usados por los artesanos de Lorena en el siglo XVIII. Sin embargo, el suyo era un trabajo sumamente innovador que jugaba deliberadamente con los aspectos neurasténicos y «decadentes» de la tradición simbolista.


La arquitectura de la Escuela de Nancy tiene un gusto nítidamente «literario». Dos casas construidas en 1903, una por Émile André (1871-1933) y otra por Lucien Weissenburger (1860-1928), nos hacen pensar en los castillos de un romance medieval. Ligeramente anterior, la casa construida por Henri Sauvage (1873-1932) para el ceramista Louis Marjorelle depende menos de las asociaciones literarias, es más abstracta y regular, y presenta unos muros macizos de piedra que se disuelven en una superestructura ligera y transparente.


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