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Escuela de Arte de Glasgow

Glasgow School of Art /Edificio Reid, o El Gigante de Hielo
  • 1897 - 1909
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  • MACKINTOSH, Charles Rennie
  • HOLL, Steven Rehabilitación   2009 - 2014
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  • Glasgow (Escocia)
  • Reino Unido
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CAMPBELL James W.P., La biblioteca. Un patrimonio mundial. Edit. Nerea. San Sebastián, 2013.


pág.314-315. "Charles Rennie Mackintosh empezó a interesarse por la Escuela de Artes de Glasgow en 1883, mientras asistía  a clases nocturnas de arquitectura en las aulas de la galería de arte municipalAquel local resultaba totalmente inadecuado, y en 1895 se reunieron finalmente los fondos necesarios para construir un nuevo edificio. Se convocó un concurso restringido solicitando proyectos a ocho estudios de arquitectura locales. Quedó vencedor el equipo Honeymann & Keppie donde Mackintosh trabajaba desde 1888. Tras destacar como estudiante de arquitectura, dibujó bocetos sin descanso durante su carrera profesional, inspirándose en fábricas, edificios góticos y baluartes escoceses. Le interesaban más la naturales y los edificios autóctonos que la arquitectura clásica, y su particular forma de dibujar resulta reconocible al instante incluso hoy en día; los dibujos incluídos en el proyecto presentado a concurso son sin duda de su mano. Además, el edificio se construyó bajo su supervisión.


Las limitaciones impustas por la financiación disponible inicialmente hicieron que la Escuela de Bellas Artes de Glasgow hubiera de ser concebida en dos fases. Las obras empezaron en 1897 ,aunque la segunda fase, que incluía la biblioteca, no se culminó hasta 1909. El edificio, de dos pisos, es de planta cuadrada, he incorpora una galería que recorre sus cuatro lados. Todo el interior está revestido y amueblado en madera teñida en un tono oscuro. Las columnas que parecen sostener la galería se encuentran adelantadas hata el interior de la sala. Lo cierto es que ocultan unos soportes de acero que descienden desde las vigas del techo y atraviesan tres plantas para prestar sujección al piso de la biblioteca. Ello no se apreceia desde el interior, donde lámparas, balaustradas, librerías, sillas y mesas crean un ambiente muy armónico que baña la luz de unos ventanales situados en un lateral de la estancia. Durante el acto inaugural, Sir John Stirling Maxwell, elogió a Mackintosh por haber demostrado que "era posible contar con un buen edificio sin cubirlo de arriba abajo con ornamentos tradicionales, costosos, y con frecuencia, de mal gusto". Quienes afirman que el edificio inspiró a los iniciadores de la arquitectura moderna en Holanda, Alemania y los países nórdicos exageran. La Escuela de Bellas Artes es un edificio bien conocido en la actualidad,  pero en su día apenas mereció atención en la prensa especializada en temas arquitectónicos. Tampoco apareció fotografiado hasta 1924, y los planos originales no se dieron a conocer públicamente hasta 1950."


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CURTIS William. J.  La arquitectura moderna desde 1900. Edit. Phaidon. Hong Kong, 2006. 3ª edición en español. 1ª edición 1986 (edición original 1982). 


Págs.64-65. “La búsqueda de nuevas formas y el problema del ornamento”


En 1897, Mackintosh ganó un concurso para proyectar la nueva escuela de arte de Glasgow. El edificio iba a situarse en una ladera de pendente cas imposible,lo que parecía indicar que la fachada principal debía colocarse en la parte mas alta del solar. Las funciones que debían incluirse eran varias aulas, un salón de conferencias, una biblioteca y una sala con estudio privado para el uso del director. Se necesitaban también espacios para la exhibición de trabajos y para una colección permanente de vaciados de yeso. Mackintosh se enfrentó a estos condicionantes colocando dos hileras de aulas a lo largo del lado norte, dando a Renfrew Street (el extremo mas alto del solar), y otras aulas, la escuela de anatomía, la de modelado del natural, la escuela de arquitectura y las salas de diseño y composición dando al este y al oeste. La sala y el estudio del director estaban situadas sobre la entrada, mientras que el museo debía colocarse en la parte posterior del conjunto, en un nivel superior donde podía recibir la luz cenital. La riqueza del esquema surge de la yuxtaposición y la secuencia de salas de diferentes tamaños, y de la orquestación de diferentes calidades de luz; de la inteligente superposición de espacios en sección; y del modo en el que escaleras, corredores y salas de exposición estaban modelados como si procediesen un volumen continuo del espacio. La escuela de arte era una elaboración del tema de una celosía transparente de celosías de metal o de madera- una especie de entramado luminoso- que se hubiese colocado sobre un armazón de piedra facetada. Las ventanas, los muros, las chimeneas, las ménsulas de acero y otros elementos funcionales se trataban con una sinceridad inexorable:había una concentración de en las cosas por si mismas, sin retórica alguna que distrajese. La poesía surgía de las poderosas yuxtaposiciones y de la tensa interacción de lo lleno y lo vacío, de la masa y el plano. Los movimientos interiores y las tensiones estructurales se apreciaban en la dinámica de los exteriores. Así el alzado norte era una sutil fusión de simetría y asimetría, en la que los grandes ventanales superiores de las aulas principales están colocados dentro de formas masivas y severas de fábrica. El portal de entrada se resaltaba mediante un conjunto de motivos y un arco, sobre el que el estudio del director aparecía retranqueado (una disposicón que parecía una esquematización del Austin Hall, de H.H. Richardson, en la universidad de Hardvar, de 1881). A los lados, los muros que flanqueaban el edificio caían hacia el la parte inferior del solar como grandes extensiones de superficie de piedra sutilmente articulada,recordando ( entre otras cosas) el interés del arquitecto por los prototipos rurales regionales y por las mansiones señoriales escocesas. El trabajo del hierro en el exterior, en las verjas y en las ménsulas para la limpieza de los ventanales, mostraba una vaga analogía con el Art Nouveau en cuanto a su abstracción de motivos naturales, pero al igual que el edificio en su conjunto, estos detalles se referían menos a curvas afectadas y más a una rigurosa disciplina escultórica. El tratamiento directo del vidrio y el metal introducía una evocación sincera de la tecnología industrial, algo que no estaba fuera de lugar en una ciudad con astilleros. Estas cualidades pasaron a primer plano, sin la distracción de lo rcargado, en el ala de la biblioteca de la escuela, proyectada alrededor de 1908, en la que las figuras abstractas talladas y los grupos de ventanas verticales del exterior se complementaban con las ménsulas rectangulares de madera en las salas de lectura interiores. La verticalidad de las proporciones recuerda al Art Nouveau, pero las severas formas rectangulares indican una nueva dirección. Es comprensible que Pevsner identificara este interior como un primer ejemplo del tipo de efectos especiales que después iban a ser fundamentales para el movimiento moderno, y visto en retrospectiva, hay paralelismos con las creaciones espaciales de Frank Lloyd Wright en el mismo periodo (véase capitulo 7). Observando esto desde una distancia de más de tres cuartos de siglo, el arquitecto británico Denys Lasdun hablaba << del inquietante misterio de un templo japonés>>


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FRAMPTON Kenneth., Historia crítica de la  Arquitectura Moderna. Gustavo Gili. Barcelona, 1987.  


Págs.74-78.“Charles Rennie Mackintosh y la Escuela de Glasgow, 1896-1916”  


"En lo tocante a este último, Mackintosh adoptó la línea ruskiniana tradicionalista y alegó que los materiales modernos, tales como el hierro y el vidrio, nunca ocuparían “merecidamente el lugar de la piedra, debido a este defecto, la carencia de la masa”.


 No habría carencia de masa en la Escuela de Arte de Glasgow, que fue construida, con granito gris local en tres de sus lados y con obra vista de ladrillo en el cuarto. No obstante, a pesar del abierto respeto de Mackintosh por el ladrillo, vidrio y hierro estuvieron presentes, y abundantemente, en los grandes ventanales del estudio que, orientados hacia el norte, ocupaban toda la longitud de la fachada principal. Al propio tiempo, y desde un punto de vista técnico, Mackintosh – como su contemporáneo norteamericano, Frank Lloyd Wright – hizo toda clase de esfuerzos para añadir sistemas ingeniosos y modernos de control ambiental, como por ejemplo el todavía efectivo consistente en calefacción y ventilación, a través de tuberías montadas en la escuela desde un buen principio.


 Siguiendo la tradición del Revival gótico, Mackintosh diseñó el cuerpo principal de la escuela como un envoltorio muy holgado, con el volumen del espacio destinado a estudio encerrado en cuatro plantas. Esta masa que en realidad se presenta como dos pisos a lo largo de toda la fachada principal, fue complementada por elementos auxiliares (tales como la biblioteca y el museo) ubicados en los lados, el centro y la parte posterior. El resultado fue un plano en forma de E, con un alzado principal excéntricamente contraequilibrado, en el que unos sutiles desplazamientos tanto en la entrada principal como en las balaustradas del patio engendran simultáneamente unas lecturas simétricas y asimétricas. Las fachadas este y oeste, que descienden abruptamente hacia la parte posterior del lugar, quedaron parcialmente desnudas, como para expresar la profundidad del espacio de estudio. Con la ayuda de remates, gabletes, torretas proyectantes y ventanas incisas, esta asimetría inherente confiere a la fachada este un carácter abiertamente Revival gótico que hubiera sido repetido en el ala oeste de no haber mediado el rediseño radical de Mackintosh, en la segunda fase de 1906. Esta fachada oeste, finalmente completada, representa a Mackintosh en el apogeo de su vigor. En ninguna otra obra podría conseguir tanta autoridad y grandeza. Sus tres miradores verticales, con su fenestración reticulada, sirven ostentosamente para iluminar y expresar el rico volumen de la biblioteca y de su planta superior adyacente.


 Construida en dos etapas, esta escuela es una prueba de la evolución estilística de Mackintosh desde 1896 hasta 1909. La diferencia entre el vestíbulo de entrada y la escalera de la primera planta, a lo Voysey, y la biblioteca de doble altura en la última planta, claramente influenciada por Norman Shaw, refleja toda la gama de su evolución en esta fecha. En pocos años había cristalizado por completo aquella sinuosa sintaxis arquitectónica que primero utilizó en gran escala en el diseño de los Willow Tea Rooms de Glasgow en 1904. En contraste con estos “interiores blancos y flexibles”, la biblioteca de la escuela de arte es austera y geométrica, totalmente ejecutada enmadera oscura. Hay una cualidad casi japonesa en su articulación estructural. Debe ser vista como una obra de transición, a mitad de camino entre el período de Art Nouveau de Mackintosh y la actitud posterior, moderna, casi Art Déco, que caracteriza sus últimos trabajos para Basset-Lowke.


…En 1905, Charles Rennie Mackintosh y su esposa, Margaret Macdonald, habían adquirido ya una reputación internacional. En Inglaterra consiguieron la notoriedad en 1896, cuando junto con Hebert McNair y Frances Macdonald, hermana de Margaret, expusieron, como “Los cuatro de Glasgow”, sus primeras obras en el certamen de la Arts and Crafts Exhibition Society de Londres. Tal fue el impacto de su labor en esta ocasión que, a pesar de la desaprobación oficial procedente de Walter Crane, fueron admirativamente aclamados como la “Escuela del Espanto” por Gieeson White director de The Studio. Este éxito repentino, que estuvo precedido por una exposición de su obra estudiantil, presentada en Lieja el año 1895, quedó ulteriormente confirmada por la aceptación en 1896 del proyecto de Mackintosh para la nueva Escuela de Arte en Glasgow, cuyas obras comenzaron el año siguiente.


Los cuatro habían estado diseñando mobiliario desde 1894, por lo que el artículo de Gleeson White en The Studio, en 1897, puede ilustrar, además de su obra gráfica, platas de metal repujado, espejos, anaqueles y relojes diseñados por las hermanas Macdonald, y armarios y alacenas obra de Mcnair y Mackintosh. En todo ello, los Cuatro habían desarrollado una sensibilidad que, para White, era la expresión de un “paganismo casi maligno”, un estilo que adoptaba su manera lineal a partir de la obra gráfica de William Blake, Aubrey Beardsley y Jan Toorop y su sentimiento en parte nacionalista y en parte simbolista de los antiguos motivos címricos de origen celta y de nombres sacados de las obras místicas de Maurice Maeterlinck y Dante Gabriel Rossetti….


… La arquitectura de Mackintosh tenía también otros orígenes algo menos exóticos. Gracias a su formación dentro de la corriente de revitalización de lo gótico, había adquirido de modo natural cierta predilección por un planteamiento sólido y artesanal de los edificios. Como en le caso de Philip Webb, sus antecedentes arquitectónicos eran neogóticos de mediados de siglo, figuras como Butterfield y Street. Eso resulta evidente en sus propias obras eclesiásticas, como la sede de la Queen’s Cross Church of Scotland, en Glasgow, de 1897. En sus obras laicas, sin embargo, consiguen atemperar el impulso neogótico con un enfoque más directo, derivado en parte de Voysey y en parte de la tradición señorial escocesa (compárese con las cabañas de Fortingall, construidas por James MacLAren en 1892). La primera y última de sus manifestaciones de este estilo están incorporadas en la realización gradual de la Escuela de Arte de Glasgow. A lo Largo de toda la evolución singular y sumamente influyente de Mackintosh, el libro de Lethaby Architecture, mysthisism and myth, de 1892, iba a servir de catecismo fundamental, no sólo porque revelaba la base metafísica universal de todo el simbolismo arquitectónico, sino que también porque, viniendo de manos de Lethaby, tendía un puente entre la espiritualidad del misticismo celta y el pragmatismo del enfoque Arts and Crafts con relación a esto último, Mackintosh tomó la vía tradicionallista de Ruskin, alegando que los materiales modernos, como el hierro y el vidrio, “nunca ocuparán dignamente el lugar de la piedra debido a un defecto: la falta de masa”.


No iba a faltar masa en la Escuela de Arte de Glasgow, que se construyó con granito gris del lugar en tres de sus lados, y con fábrica de ladrillo rústicamente enfoscada en el cuarto. Sin embargo, pese al declarado repertorio de Mackintosh por la construcción de fábrica, el vidrio y el hierro estaban presentes con abundancia en los extensos ventanales de las aulas orientadas al norte que ocupan toda la longitud de la fachada principal. Al mismo tiempo, desde un punto de vista técnico, Mackintosh – al igual que su coetáneo estadounidense Frank Lloyd Wright- hizo todos los esfuerzos posibles para incorporar instalaciones ingeniosas y actualizadas de control ambiental, tales como el sistema, todavía eficaz de calefacción y ventilación por tubos, integrado en la escuela desde el principio.


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FUSCO Renato de .,  Historia de la arquitectura Contemporánea. Ed. Celeste. Madrid,1992. 


Págs.97-131.“El Art Nouveau” 


Otra obra paradigmática del código-estilo del Art NOuveau y especialmente de su versión abstracto-geométrica es la escuela que Charles R. Mackintosh construye en Glasgow en 1898 y amplia en 1907. EL edificio presenta un esquema planimétrico muy lineal: en el lado de la entrada, dos filas de aulas disfrutan de vistas sobre la Renfrew street; en su parte posterior está la escalera principal rodeada por una galería dedicada a museo, en los lados  extremos del edificio existen dos cuerpos destinados respectivamente a la dirección y a la biblioteca. Cada una de estas dos alas dispone de una escalera para comunicarse con el corredor de acceso a las aulas-estudios. A pesar de esta esquematización distributiva, la planta denuncia algunos caracteres que serán más evidentes en el alzado principal. Efectivamente, a los lados del vestíbulo de entrada se disponen, respectivamente, cuatro y tres aulas-estudios; y ellos no corresponde solo a la necesidad de tener un número impar de espacios por piso, sino más bien a la exigencia compositiva de hacer asimétricos los elementos de la fachada, siendo la falta de simetría una característica constante de casi toda la obra de Mackintosh. Además, la fachada principal está definida por las grandes cristaleras de las aulas, que se abren en un paramento continuo de piedra por el cuerpo central, cargado de elementos plásticos, y por el original cerramiento, tras el cual se eleva la fachada propiamente dicha, muy retranqueada y con un piso bajo el nivel de la calle. Las cristaleras están realizadas con sencillos perfiles metálicos y las platabandas que las coronan denuncian su empotramiento en los sillares de piedra. Con el mismo gusto de las superficies planas, la coronación del edificio consiste en una gran cornisa de losas en voladizo, muy pronunciada. De esta sencillez geométrica sobresale el cuerpo macizo central, inspirado en la arquitectura baronial escocesa de la época de los Estuardo. Se compone, a su vez, de otros elementos: al lado del portal de entrada, y adosada al zócalo de una escalera de planta curvilínea, se abre una ventana poligonal; en el plano superior, sobre una única losa volada, existe un segundo portal más elaborado al lado de otra ventana poligonal; todavía más arriba hay una pequeña terraza con balaustrada al ras de la pared, flanqueada por un volumen prismático que forma una torreta poligonal. A pesar de la presencia de estos elementos heterogéneos, este cuerpo central asimétrico no descompone la unidad de la fachada, sino que constituye quizá su factor pregnante. En realidad, además de poner de manifiesto la inspiración medieval de Mackintosh, preludian también los planteamientos volumétricos que en otras de sus obras anticipan la temática neoplásica.


La Escuela de Arte de Glasgow, como se ha dicho, se amplió en 1907 con la construcción de la biblioteca. El nuevo cuerpo mira sobre la subida de la Scott Street, que lleva del centro de la ciudad  a la Renfrew Street, donde está la fachada principal de la escuela. En planta el nuevo cuerpo se adosa a una de las aulas preexistentes y prolonga el muro exterior a lo largo de la empinada subida. Mackintosh denuncia claramente el cuerpo añadido, conserva ciego el testero de la construcción primitiva, ligando solo los huevos del primer piso donde el ritmo vertical de los tres nuevos elementos salientes que, volando ligeramente sobre el plano de la fachada, son tan anchos como el espacio que queda entre ellos. A lo largo de estos elementos se abren las ventanas, que continúan el perfil sin interrumpir el ritmo ascensional.


Debe subrayarse en este alzado, en el que el valor expresivo ha superado todas las inflexiones del gusto (tanto que puede parecer construido hoy mismo, como manifestación del estilo neoliberty), su eficaz modo de relacionarse con el edificio viejo y de componerse sobre la cuesta contra la que se eleva; además, su retranqueo parcial acentua el caracter serio, preciso, el fuerte claroscuro, en perfecta coherencia con el exterior y el interior de la biblioteca. El espacio tiene una planta perfectamente cuadrada y el factor más importante de su confirmación consiste en una galería que gira alrededor de las paredes, soportada por una estructura de madera completamente vista. Se compone de pilares que van de suelo a techo, a las que se unen dobles vigas que sostienen la plataforma de la galería, muy retranqueada respecto a los montantes y rodeada por una balaustrada que añade a la dinámica espacial de los elementos mencionados un acento decorativo que proviene de la talla y de los colores de los balaustres. Sobre el significado y el carácter de este ambiente, auténtico hito en la historia del gusto, se ha afirmado: “Todos los elementos y su montaje enuncian una coherencia que parece neoplásica en el tema, pero que se enriquece de elementos fantásticos, irracionales, a los que deben renunciar los -ismos posbélicos. Existe en esta obra esa riqueza artesanal, ese sentido de hacer con las propias manos que proviene precisamente de la tradición de la escuela de Morris y que ha de perderse necesariamente con la producción industrial”.


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