Inprimatu

 Le Corbusier inventaba una forma tipo o un motivo y luego lo desarrollaba pasando por distintos propósitos y significados. Por ejemplo en 1929, propuso un Museo Mundial como pieza central de su Mundaneum (no construido) que debía situarse en lo alto de Ginebra. En 1931, lo aplanó como una espiral cuadrada para un “Museo de Arte Moderno” que empezaría con un pequeño núcleo y luego iría creciendo gradualmente como un cuadrado extensible de salas paralelas iluminadas cenitalmente y basadas en un módulo. En 1939, volvió de nuevo a la misma idea, esta vez para el “Museo de crecimiento ilimitado”, un proyecto más depurado. Le Corbusier había adoptado desde hacía mucho tiempo la costumbre de abstraer enseñanzas de los sistemas naturales de orden, yla espiral era un principio geométrico básico que podía enontrarse tanto en las conchas como en las plantas. Similares transposiciones y transformacioones de ideas pueden encontrarse en muchos niveles de la obra de Le Corbusier, desde los elementos particulares hasta los esquemas generales. Si tenemos en cuenta que el arquitecto ideó también un Museo de la Cultura Mundial, con la forma de un zigurat en espiral y situado en las inmediaciones de la Naciones Unidas, entendemos hasta que punto este proyecto despertaba sus aspiraciones universales.

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