TRANCHTENBERG M. HYMAN I., Arquitectura de la Prehistoria a la Modernidad. Edit. Akal (Madrid,1990).
págs.561-565, El gótico victoriano fue el revival medieval de más éxito en el siglo XIX y la mayor contribución inglesa del período. Mientras que la Ecole des Beaux Arts era sistemática y centralizada, la arquitectura victoriana permaneció en muchos aspectos fragmentaria e individualista, como ha sido siempre la arquitectura en Inglaterra. La preparación de los arquitectos era una cosa fortuita de tutela y aprendizaje personal. La maestría conceptual como resultado de todo ello, nunca igualó a la de los franceses, pero la ventaja inglesa fue la adaptación de toda clase de talento y sensibilidad arquitectónica, encontrando apoyos en el estado, los municipios, la iglesia y los privados. La diversidad de intereses y el gusto, tanto de la aristocracia como de los nuevos ricos, fue tanta que era raro que un arquitecto no encontrara respaldo para la práctica de su oficio en una Inglaterra de gran expansión Victoriana (1830-1870). Mientras en Francia los ganadores del Grand Prix podían construir sólo un puñado de obras importantes, los arquitectos ingleses erigieron cientos.
---
Págs.74-78.“Charles Rennie Mackintosh y la Escuela de Glasgow, 1896-1916”
La arquitectura de Mackintosh tenía también otros orígenes algo menos exóticos. Gracias a su formación dentro de la corriente de revitalización de lo gótico, había adquirido de modo natural cierta predilección por un planteamiento sólido y artesanal de los edificios. Como en le caso de Philip Webb, sus antecedentes arquitectónicos eran neogóticos de mediados de siglo, figuras como Butterfield y Street. Eso resulta evidente en sus propias obras eclesiásticas, como la sede de la Queen’s Cross Church of Scotland, en Glasgow, de 1897. En sus obras laicas, sin embargo, consiguen atemperar el impulso neogótico con un enfoque más directo, derivado en parte de Voysey y en parte de la tradición señorial escocesa (compárese con las cabañas de Fortingall, construidas por James MacLAren en 1892). La primera y última de sus manifestaciones de este estilo están incorporadas en la realización gradual de la Escuela de Arte de Glasgow. A lo Largo de toda la evolución singular y sumamente influyente de Mackintosh, el libro de Lethaby Architecture, mysthisism and myth, de 1892, iba a servir de catecismo fundamental, no sólo porque revelaba la base metafísica universal de todo el simbolismo arquitectónico, sino que también porque, viniendo de manos de Lethaby, tendía un puente entre la espiritualidad del misticismo celta y el pragmatismo del enfoque Arts and Crafts con relación a esto último, Mackintosh tomó la vía tradicionallista de Ruskin, alegando que los materiales modernos, como el hierro y el vidrio, “nunca ocuparán dignamente el lugar de la piedra debido a un defecto: la falta de masa”.
---