Págs. 35-55. “Organicismo frente a clasicismo: Chicago, 1890-1910”
pág.36 La expresión "Escuela de Chicago" la usó por primeravez en 1908 Thomas Tallmadge para referirse al grupo de arquitectos de obras residenciales cuya actividad de se desarrolló entre 1893 y 1917 y al que pertenecían tanto él mismo como Frank Lloyd Wright (1867-1959); hasta 1929 no se aplicó también a los arquitectos de obras comerciales de las décadas de 1880 y 1890, por iniciativa del crítico de arquitectura Henry-Russell Hitchcock (1903-1987) en su lilbro Modern Architecture: Romanticism and Reintegration. Hitchcock asoció a ambos grupos de arquitectos con los simbolistas "premodernos" como Victor Horta; y en la década de 1940 hio una nueva distinción entre las fases comercial y residencial de la escuela. Pero en su uso actual se ha producido un vuelco completo y la "Escuela de Chicago" suele referirse ahora a la arquitectura comercial de las décadas de 1880 y 1890, mientras que el trabajo de Wright y sus colegas se engloba en la "Escuela de la Pradera". Esta es la terminologia que e adoptará aquí.
La importancia de la Escuela de Chicago fue reconocida durante las décadas de 1920 y 1930, como atestiguan los escritos de Hitchcock, Fiske Kimball (AmerIcan Architecture, 1928) y Lewis Mumford (Las décadas oscuras, 1931). Pero quien le dio una pretensión de modernidad completamente nueva fue el historiador de arte suizo Sigfried Giedion (1888-1968) en su libro “Espacio, tiempo y arquitectura” (1940), donde la Escuela de Chicago se presentaba, según la terminología de Hegel, como una etapa mas dentro del avance progresivo de la historia.
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p-212 Se debe a Henry Rusell- Hitchcock, como historiador, hace ya largo tiempo, la percepción de la necesidad de reconocer la persistencia de esta tradición residual. Sin embargo su término “nueva tradición” acuñado en 1919 en un esfuerzo para distinguir cierta tendencia conservadora en las obras de los pioneros, apenas ha resistido la prueba del tiempo. Los atributos y la cronología que él adjudicó a esta tradición eran demasiado vagos para conseguir una aceptación general. No obstante la necesidad de tratar los problemas planteados por representación o por carencia de ésta, ha aumentado más que disminuido con los años, y el predicamento cultural del realismo social su sentido más amplio ya no puede ser excluido de nuestro escrutinio crítico. En un sentido general, el término puede ser tomado como prueba de la impotencia de la forma abstracta para comunicar. Frente a esto, como Hitchcock escribió en 1958: “El historiador debe tratar de ofrecer algún tipo de explicación acerca de cosas tales como el Ayuntamiento de Estocolmo o el Edificio Woolworth”
El efecto de masa, de solidez estática, hasta hoy primera cualidad de la arquitectura, ha desaparecido prácticamente; en su lugar hay un efecto de volumen o, para ser más exactos, de planos de superficie que limitan un volumen. El principal símbolo arquitectónico ya no es el denso ladrillo, sino la caja abierta. De hecho, en su gran mayoría de edificios son en realidad, así como en efecto, meros planos que rodean un volumen. Con la construcción de armazón envuelta tan sólo por una pantalla protectora, difícilmente puede evitar el arquitecto conseguir este efecto de superficie, de volumen, a menos que como deferencia al diseño tradicional en términos de masa, se salga de su camino para obtener el efecto contrario.
Henry-Russell Hitchcock y Philip Johnson(The International Style (Catálogo de la exposición,Museum of Modern Art, New York), 1932
Pág.273-383.“Las vicisitudes de la ideología: los CIAM y el Team X, crítica y contracrítica, 1928-1968”
"La declaración del CIAM en 1928 -firmada por veinticuatro arquitectos que representaban a Francia (6), Suiza (6). Alemania (3), Holanda (13), Italia (2), España (2), Austria (1) y Bélgica (1)-hacía más hincapié en la construcción que en la arquitectura como «actividad elemental del hombre que forma parte en todo su alcance y en toda su profundidad del desarrollo creativo de nuestra vida». El CIAM afirmaba abiertamente que la arquitectura estaba inevitablemente supeditada a los temas más amplios de la política y la economía, y que, lejos de separarse de las realidades del mundo industrializado, habría de depender, para su nivel general de calidad, no de los artesanos, sino de la adopción universal de los métodos de la producción racionalizada. Mientras que cuatro años después Hitchcock y Johnson iban a defender la preeminencia del estilo como algo determinado por la técnica, el CIAM hacía hincapié en la necesidad de la economía y la industrialización planificadas, pero denunciando al mismo tiempo la eficacia como medio para alcanzar el máximo beneficio. Por el contrario, abogaba por la introducción de dimensiones normativas y eficaces métodos de producción como paso previo a la racionalización de la industria de la construcción. Así, lo que los estetas consideraban como una preferencia formal por la regularidad ora para el CIAM el requisito previo para aumentar la producción de viviendas y para reemplazar los métodos de una era artesanal.
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Págs.7-9. El término "estilo internacional", acuñado por Henry Russell Hitchcock y Philip Johnson en 1932, caracterizó los rasgos recurrentes de la arquitectura moderna producida en Europa por Le Corbusier y los miembros de la Bauhaus, entre otros. Según su descripción, el Estilo Internacional estaba conectado con la forma pero desconectado de su contenido social.
El internacionalismo era un modus operandi dentro de un mundo universalizador y la arquitectura internacionalista, es decir, la arquitectura no arraigada en ningún contexto sino transferible a todos los puntos del planeta y portadora de principios modernos y universales, comenzó a ganar importancia..... Sin embargo, el movimiento moderno universal e internacional se vería obligado a enfrentarse a las ideosincrasias de las arraigadas culturas regionales y no occidentales, motivo que explica la brevedad de su "pureza" y su rápida regionalización.
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