"Arquitectura sin arquitectos", publicado por Bernard Rudofsky en 1964, se centra en la arquitectura vernácula y tradicional de todo el mundo. El libro es una exploración de las formas de arquitectura que se han desarrollado fuera del ámbito de la arquitectura académica, y que a menudo han sido ignoradas o subestimadas por la arquitectura moderna.
El libro presenta una variedad de ejemplos de arquitectura vernácula, desde cabañas y casas de adobe hasta estructuras temporales y viviendas construidas en árboles. Rudofsky argumenta que esta arquitectura, a menudo construida por personas que no son arquitectos profesionales, es una prueba de la capacidad de la humanidad para crear estructuras funcionales y hermosas sin la necesidad de un enfoque académico y formal.
Además, Rudofsky cuestiona las convenciones de la arquitectura moderna y la uniformidad que a menudo impone, argumentando que la diversidad de la arquitectura vernácula es una fuente de riqueza cultural y una alternativa a la homogeneización de la arquitectura moderna.
En "Arquitectura sin arquitectos", Bernard Rudofsky no se centra en obras específicas de arquitectos, sino más bien en tipos de arquitectura vernácula y tradicional que se encuentran en todo el mundo. Algunos de los ejemplos de arquitectura que Rudofsky destaca en su libro incluyen: Casas de adobe en Marruecos, Pueblos de pescadores en Japón, Estructuras temporales de los nómadas en África, Casas construidas en árboles en Indonesia, Chozas en la selva amazónica, Casas de piedra seca en Grecia, Tiendas de campaña de los tuaregs en el Sahara, Viviendas en cuevas en Turquía...
---
MONTANER, J,M.,La Modernidad superada. Arquitectura, arte y pensamiento del siglo XX.
Edit. Gustavo Gili. Barcelona, 1997.
Págs. 207-222.... Dicha sensibilidad ecologista se ha ido creando a partir de la crítica a la falsa eficacia de muchos edificios y procesos instaurados; a partir de la constatación de que las ciudades se basan en la repetición a gran escala de los mismos errores respecto a la relación con el ambiente que mantiene cada edificio. Tal como demostró la pionera exposición y catalogo Arquitectura sin arquitectos de Bernard Rudofsky (1964), la evidencia de la belleza, el sentido común, la capacidad de integración y de permanencia de las muy diversas arquitecturas populares, ha ido tomando peso.
--