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 Favela Bairro en Rio de Janeiro

Favela Bairro en Rio de Janeiro

  • 1992 - 2000
  •  
  • CONDE, Luis Paulo Fernandes
  • VICENTINI ANDREATTA, Verena
  • MAGALHAES, Sergio
  • MAIA, Cesar
  •  
  • Rio de Janeiro
  • Brasil

MONTANER J.M. MUXI Z.,  Arquitecturay política. Edit. Gustavo Gili. Barcelona, 2011. 


Págs. 27-78.“Historias”


ALTERNATIVAS CONTEMPORÁNEAS


Luis Paulo Conde (1934), con un amplio equipo encabezado por Sergio Magallanes y Verena Andreatta en Rio de Janeiro, promovió los programas Favela Bairro y Rio Cidade,  este último con fuerte influencia de la ciudad de Barcelona, mientras fue secretario municipal de urbanismo con el alcalde Cesar Maia entre 1992 y 1996 y alcalde entre 1997 y 2001. Actualmente encabeza la ONG Vivercidades, dedicada al planeamiento urbano, que tiene desde 2008 una biblioteca propia y edita la revista Vivercidades en papel y en digital.


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MONTANER J.M. MUXI Z., “Arquitectura y política.Gustavo Gili. Barcelona, 2011.


Págs. 159-196."Vulnerabilidades” 


Rehacer los slums


   Poco a poco, en las últimas décadas se ha ido entendiendo que, en la medida de lo posible, no deben erradicarse los slums, sino mejorarse y consolidarse, dotándolos de infraestructuras urbanas. Es prioritario el derecho a permanecer en el barrio autoconstruido y mantener su ubicación y estructura social. Solo se justifica erradicar aquellos que están en situaciones de riesgo por inundaciones, desprendimientos o contaminación. También pueden existir obras de interés público que justifiquen desalojar algunos de estos barrios, pero estos desplazamientos generados por el desarrollo deberían seguir siempre los protocolos derivados de los derechos humanos, a la vivienda, al barrio y a la ciudad, siguiendo principios básicos y directrices sobre los desalojos y que comporten procesos de realojo y no meras indemnizaciones. La organización no gubernamental COHRE (Center On Housing Rights & Evictions) vela por que se cumplan los protocolos de los desalojos mediante seguimientos y denuncias.


   Es importante destacar el papel de numerosas agencias de cooperación y ONG que llevan años trabajando para que se reconozcan a los habitantes de los slums y los sin tierra los derechos establecidos en la mayoría de las constituciones, como el derecho a la vivienda y el derecho a que respeten su tenencia. En las últimas décadas se ha generado un conocimiento mundial que ha colaborado en mejorar las condiciones de partida de muchos barrios autoconstruidos, al contar con asistencia técnica. El trabajo de estas agencias y ONG ha contribuido a que se deban pensar alternativas oficiales a la simple erradicación y relocalización en las periferias.


   Cuando estos barrios informales son rehechos, mejorados e incorporados a la ciudad, como el caso de Favela Bairro en Río de Janeiro en la década de 1990, la mejor manera de evitar que sus habitantes sean sustituidos por otros pobladores de clases más altas es mantener tipologías y morfologías: con alturas y volúmenes, y especialmente imposibilitando la sumatoria de parcelas que permitan la introducción de otros tipos de constructoras de mayor escala y para otro público, con los tipos y formas de negocios y con el mismo número de viviendas por parcelas. Con todo ello puede conseguirse no “gentrificar” la zona, que se refuerce la estructura existente, respetar su carácter popular y no permitir grandes procesos de sustitución social.


Sin embargo, programas como Villes sans Bidonvilles en Marruecos, organizaciones internacionales como Más Ciudades sin Slums, o lo que manifestó Luiz Inácio Lula da Silva —cuando todavía era presidente de Brasil en 2009 y después de que Río de Janeiro ganara la candidatura a ser ciudad olímpica en el 2016— de que el nombre de favela iba a desaparecer, hacen pensar que se plantea más su eliminación que su justa consolidación y reforzamiento. Incluso un Habitat está promoviendo una política de prevención de los slums, poniendo en crisis el mito de las ciudades e intentando convencer a quienes viven en el campo de que en los slums urbanos van a vivir mucho peor. Si tanto el presente como el futuro de gran parte del crecimiento de las ciudades se harán con slums, en lugar de erradicarlos, el reto es cómo planificarlos, nutrirlos y reforzarlos para que sean más dignos, puedan progresar y que en ellos se respeten los derechos humanos.


De todas formas, no pensemos que en los países desarrollados estamos tan lejos de los problemas de los slums. Podemos aprender mucho de las experiencias de mejora, como las realizadas en ciudades brasileñas. De hecho, los procesos de suburbanización desde la década de 1960 en países europeos mediterráneos —tanto para clases bajas como para clases medias— que han configurado territorios con viviendas aisladas o en hilera, de baja densidad, pocas infraestructuras y en algunos casos en situaciones naturales no adecuadas, requieren hoy de esfuerzos similares para convertirlos en ciudad. Y pensemos que la degradación urbana de partes de ciudades como Tokio, por degeneración o sustitución por tejidos históricos o por densidades agobiantes, no están tan lejos de los slums urbanos y rurales de países en desarrollo o de ciudades como Bombay.


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