MONTANER. J.M., La Modernidad superada. Arquitectura, arte y pensamiento del siglo XX. Edit. Gustavo Gili. Barcelona, 1997.
págs.59-88. “ El racionalismo como método de proyectación: progreso y crisis”
El parque de la Villette en París, de Bernard Tschumi (1982-1990), muestra la influencia de Peter Eisenman, tanto de sus teorías como de sus proyectos: las follies provienen de la serie de casas proyectadas por Eisenman y el trazado geométrico general tiene como antecedente el proyecto para el Canareggio de Venecia (1978). En el parque de la Villette, la trama geométrica arbitraria, formada por la superposición de puntos, líneas y superficies, se convierte en el instrumento que argumenta, contra las teorías funcionalistas, que no hay una relación de causa y efecto entre programa y arquitectura. Las follies proclaman con sus formas neoconstructivistas que las funciones son aleatorias y se van adaptando a las formas. Todo el conjunto refleja el precedente de la estética pintoresquista del jardín inglés, impulsada ahora a la velocidad de un circuito de carreras. Existe una evidente relación cinemática con la mecánica del movimiento y del montaje en el cine. Este parque es tanto una constatación de la influencia del cine sobre el espacio arquitectónico y la sensibilidad del siglo XX, como de la crisis del racionalismo y del predominio de criterios estrictamente funcionales....
...Todos ellos defienden que junto a elementos racionales, sistemáticos y metódicos, toda actividad, tanto científica como artística, se complementa con mecanismos irracionales, de astucia, de inspiración y de azar. Los proyectos arquitectónicos de Rem Koolhaas o Bernard Tschumi, con su heterogeneidad radical de referencias, con su superposición de fragmentos, con su dinamicidad, con sus collages de imágenes, son expresión de la esencia caótica y multidimensional del presente.