Situado entre Aragón y la Comunidad Valenciana, en el pequeño pueblo de Pobleta de San Miguel, el puente medieval sobre las Truchas es un testimonio de los métodos constructivos vernáculos. Sin embargo, es imposible una datación precisa debido a la falta de fuentes. Consta de un solo arco y está construido con cal y piedra seca, típica de la región, con guijarros del río para el pavimento.
Tras un exhaustivo estudio del sistema constructivo, los arquitectos encargados de restaurar el puente recogieron minuciosamente miles de piedras de diferentes formas y tamaños. Las más pequeñas se utilizaron para restaurar el pavimento. Las más grandes se colocaron en el lecho del río, que está seco la mayor parte del año, para desviar el agua y reducir su fuerza al nivel del puente cuando el río está en crecida. Otros elementos son una serie de grandes piedras colocadas en la orilla del río que sirven de asientos improvisados para los transeúntes.