Edificio de culto en la década de 1960, el orfanato diseñado por Van Eyck sacó a la superficie una interpretación idiosincrática de las ideas arquitectónicas modernas enriquecidas por patrones y formas y por el equilibrio de pabellones repetitivos. La reputación de Van Eyck como diseñador original fue potenciada por el orfanato construido en un lugar de los suburbios de Ámsterdam y ha influido en los edificios escolares de todo el mundo. El edificio parece una “casbah” (ciudadela) o un laberinto. Se compone de innumerables espacios interiores y exteriores, que están interconectados en un orden complejo y se funden unos en otros casi imperceptiblemente. En la visión de Van Eyck, lo privado y lo colectivo estaban estrechamente vinculados y la frontera entre el edificio y la ciudad tenía que ser desarticulada Como miembro del CIAM (Congreso Internacional de Arquitectura Moderna) y posteriormente miembro fundador del equipo 10, van Eyck mantuvo fuertes opiniones sobre la arquitectura de posguerra. El orfanato de Ámsterdam fue la oportunidad del arquitecto para poner sus opiniones en la práctica a través de su primer gran proyecto construido a gran escala. «…El edificio fue concebido como una configuración de lugares intermedios claramente definidos, lo que no implica una transición continua o un interminable aplazamiento con respecto al lugar y la ocasión. Por el contrario, implica una ruptura con el concepto contemporáneo de la continuidad espacial y la tendencia a borrar toda articulación entre espacios, es decir, entre exterior e interior, entre un espacio y otro. En cambio, traté de articular la transición por medio de lugares intermedios definidos que inducen la conciencia simultánea de lo que se significa en cada lado…» En el edificio consiguió conciliar una gran cantidad de polaridades. El Orfanato es casa y ciudad, compacto y policéntrico, único y diverso, claro y complejo, estático y dinámico, contemporáneo y tradicional, arraigado tanto en lo clásico como en la tradición moderna. La tradición clásica reside en el orden geométrico regular que se encuentra en la base del plan. La moderna se manifiesta en el espacio centrífugo dinámico que atraviesa el orden clásico. La tradición arcaica aparece en varios aspectos de la apariencia formal del edificio. Debido a las suaves cúpulas biomórficas que cubren los diferentes espacios, la primera impresión que evoca es la de un asentamiento arcaico, que recuerda a una pequeña ciudad árabe abovedada o un pueblo africano.
Gadea MARTIN ICETA