Págs. 257-273“El Estilo Internacional, el talento individual y el mito del funcionalismo”
...Algunos arquitectos rechazaban los intentos simplistas de equiparar la arquitectura moderna con un estilo en particular, no sólo porque esto resultaba demasiado exclusivo, sino también porque querían enfatizar que los valores arquitectónicos duraderos están más allá del ámbito del estilo. Rudolph Schindler criticó la exposición de 1932 en el Museo de Arte Moderno de Nueva York que dio origen al libro de Hitchcock y Johnson The International Style precisamente con esos argumentos. Y escribió lo siguiente a Philip Johnson sobre la muestra en preparación:
Me parece que en lugar de mostrar los últimos intentos de hacer una arquitectura creativa, tiende a concentrarse en el llamado 'Estilo Internacional'.
Si es así, mi obra no tiene cabida en ella. No soy un estilista, ni un funcionalista, ni ningún 'esloganista'. Cada uno de mis edificios afronta un problema arquitectónico distinto, cuya existencia ha sido completamente olvidada en esta época de mecanización racional.
Si obras tan variadas y singulares de la década de 1920 como, digamos, la escuela al aire libre en Amsterdam (1929- 1930), de Johannes Duiker, el edificio del Turun Sanomat (1 927), de Alvar Alto, o casa Lovell en la playa (1923- 1926), de Rudolph Schindler, siguieron llamando la atención durante años después de terminarse, no era tanto porque luciesen un aceptable uniforme de época como debido a su vitalidad inherente como creaciones arquitectónicas que combinaban ideas, formas y materiales al servicio de unas intenciones singulares. La Maison de Verre o 'casa de vidrio' (1928-1931), construida en París para el dóctor Dalsace por Pierre Chareau y Bernard Bijvoet, es otra obra del momento que elude una clasificación simplista.
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