págs. 639-640 "Lo universal y lo local: paisake, clima y cultura"
En el último cuarto del siglo XX, la mayoría de las tradiciones verdaderamente regionales - la mayoría de las construcciones vernáculas auténticas- habían desaparecido, y el resto estaba en peligro de extinción. En todo caso, los arquitectos inmersos en la condición moderna no podían reutilizar estos lenguajes directamente sin devaluarlos y producir una versión falsa; pero podían inventar nuevos mundos llenos de resonancias con un paisaje cultural o natural en particular. La arquitectura doméstica australiana de los años 1970 1980 revela varias intervenciones poéticas de este índole. El arquitecto australiano Glen Murcutt respondía a las diferentes zonas climáticas en las que trabajaba con edificios delicados que combinaban eseltos entramados metálicos, cubiertas de chapa ondulada de acero y dispositivos para dar sombra. Sin esforzarse por lograr una imagen particular de “modo de vida australiano”. Murcutt conseguía crear edificios que difñicilmente podían haber estado enalgún otro sitio. Su obra ampliaba y rechazaba caracteristicas de la anterior arquitectura moderna australiana y se apoyaba introspectivamente en las chozas de chapa ondulada, los cobertizos para la lana esquilada, los refugios de cortezas de los aborígenes, y la inspiración del propio paisaje australiano; al mismo tiempo, mantenía cierta tensión cosmopolita que miraba al exterior, a un linaje derivado de Mies que enfatizaba la abstracción y la precisión en el acero. La luz - su entrada o no su transmisiñon mediante filtros y persianas - adquiría una dimensión poñetica, relacinada a su vez con la concepción que tenía el arquitecto del follaje y las fuerzas naturales. “Paisaje doble”. “Quiero que mis edificios usen la luz y la ventilación naturales en la mayor medida posible, y por eso adapto s orientación para aprovechar al máximo la ventilación cruzada debida a las brisas dominantes, vario las líneas y las inclinaciones de la cubierta para obtener el máximo sol invernal y minimizar el sol estival.... Los acentos naturales existentes en un entorno y las respuestas al terreno son las claves del increíble poder emocional de un lugar... En Australia la luz es tan intensa, tan clara y nítida, que separa y aisla los elementos del paisaje con un riguroso contorno. El efecto tanto físico como visual de esa luz sobre el terreno es extraordinario. En algunas partes del desierto australiano, las hojas de los árboles - a diferencia de las hojas de las zonas templadas de Eurpa y Norteamérica, que se ondulan se vuelven de cara al sol- dan la espalda a la luz directa, colgando para reducir la evaporación de la húmedas superficial. Y el borde de la hoja capta el recorrido del sol y lo sigue durante todo el día...... Si entenderemos..- por qué una cosa tiene el aspecto que tiene o por qué funciona como lo hace, entenderemos el principio, y ese principio -no la forma que produce- es transferible.
El arquitecto australiano Glenn MURCUTT respondía a las diferentes zonas climáticas en las que trabajaba con edificios delicados que combinaban esbeltos entramados metálicos, cubiertas de chapa ondulada de acero y dispositivos para dar sombra. Sin esforzarse por lograr una imagen particular de “un modo de vida australiano”, Marcutt conseguía crear edificios que difícilmente podían haber estado en algún otro sitio. Su obra ampliaba y rechazaba características de la anterior arquitectura moderna australiana y se apoyaba introspectivamente en las chozas de chapa ondulada, los cobertizos para la lana esquilada, los refugios de cortezas de los aborígenes y la inspiración del propio paisaje australiano; al mismo tiempo mantenía cierta tensión cosmopolita que miraba al exterior, a un linaje derivado de Mies que enfatizaba al abstracción y la precisión en el acero. La luz – su entrada o no, y su transmisión mediante filtros y persianas – adquiría una dimensión poética relacionada a su vez con la concepción que tenía el arquitecto del follaje y las fuerzas naturales.
Las cubiertas metálicas a modo de obleas y las estructuras a tracción de los edificios de Murcutt indicaban sutiles conexiones con cortezas y hojas, pero él rechazaba las”referencias naturales” como algo sentimental, insistiendo en cambio en una lectura más incisiva de lo que llamaba el “paisaje legible”.
“Quiero que mis edificios usen la luz y la ventilación naturales en la mayor medida posible, y por eso adapto su orientación para aprovechar al máximo la ventilación cruzada debida a las brisas dominantes, vario las líneas y las inclinaciones de la cubierta para obtener el máximo sol invernal y minimizar el sol estival.... Los acentos naturales existentes en un entorno y las respuestas al terreno son las claves del increíble poder emocional de un lugar... En Australia la luz es tan intensa, tan clara y nítida, que separa y aisla los elementos del paisaje con un riguroso contorno. El efecto tanto físico como visual de esa luz sobre el terreno es extraordinario. En algunas partes del desierto australiano, las hojas de los árboles - a diferencia de las hojas de las zonas templadas de Europa y Norteamérica, que se ondulan se vuelven de cara al sol- dan la espalda a la luz directa, colgando para reducir la evaporación de la húmedas superficial. Y el borde de la hoja capta el recorrido del sol y lo sigue durante todo el día...... Si entenderemos..- por qué una cosa tiene el aspecto que tiene o por qué funciona como lo hace, entenderemos el principio, y ese principio -no la forma que produce- es transferible.
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