A principios de los años 90, el arquitecto Ingimundur Sveinsson diseñó este original edificio colocando una cúpula de metal y cristal sobre los seis depósitos de agua caliente de la ciudad. La estructura alberga un jardín de invierno, un gran espacio abierto para exposiciones, conferencias y conciertos, un restaurante giratorio -que gira en dos horas- y una plataforma de observación con una vista de 360 grados. En la planta baja, los chorros de agua que recuerdan a los géiseres islandeses brotan de una fuente a intervalos regulares.
Cinco de los seis tanques de aluminio siguen conteniendo el agua caliente de la ciudad, cada uno con más de otro millón de litros de agua. El agua caliente se bombea a través de la subestructura metálica de la cúpula en invierno para mantener el calor del edificio, mientras que el agua fría se utiliza para enfriarlo en verano; es una verdadera obra de ingeniería. El sexto embalse se ha convertido en un museo de las sagas.