Este pequeño jardín de infancia y escuela primaria, diseñado por Daniel Stalens y construido a imagen y semejanza de las construcciones locales tradicionales por los artesanos del pueblo, demuestra que es posible combinar las limitaciones técnicas, sociales y económicas en un proyecto perfectamente integrado en su contexto geográfico y cultural. El edificio (16 x 16 m) alberga tres aulas para unos 75 niños y alojamiento para el personal (75 m²). Aparte del irrisorio coste de la construcción (35.000 euros), la experiencia merece la pena por el uso de materiales locales y la dinámica social que ha creado. La escuela se construyó en colaboración con la red intermunicipal Operación Aldeas Rumanas, con el apoyo del programa europeo PHARE.