Págs. 125-154.“Ingeniería y arquitectura en la segunda mitad del siglo XIX (1870-1890)”
Las Exposiciones Universales.
El éxito del Palacio de Cristales enorme: para la Exposición de Nueva York, en 1853, se decide construir un edificio similar -también Paxton envía un proyecto-, pero en el centro de la nave se introduce una cúpula monumental. Los ingenieros Voit y Werder construyen en Munich, en 1854, un Glass-Palast.
En 1855, en París, para la primera Exposición universal francesa, se presenta un problema análogo. Fr. A. Cendrier (1803-1893) y Alexis Barrault (1812-1267) preparan en 1852 el proyecto para un gran pabellón de hierro y vidrio, pero la industria francesa, al contrario de la inglesa, no está preparada para responder a estas demandas; se decide entonces cubrir el edificio con un revestimiento de fábrica limitando el hierro a la cobertura de la sala; J. M. V. Viel (1796-1863) realiza el proyecto, y Barrault el de la cobertura. El edificio, con el nombre de Palais de l’Industrie, es construido en los Champs Elysées, y será utilizado en todas las siguientes exposiciones hasta la de 1900, cuando es destruido para dejar lugar al Grand-Palais. La sala mide 48 x 192 metros y constituye, en aquella época, el mayor ambiente cubierto de hierro sin soportes intermedios.
La exposición de 1855, promovida por Napoleón III durante la guerra de Crimea, servirá para consolidar el prestigio del Imperio y para mostrar los progresos de la industria francesa, preparada para competir en igualdad de armas con la extranjera. Entre los muchos productos expuestos se puede ver una extraña canoa de cemento con armadura interna de hierro, realizada por J. L. Lambot. Pero por el momento, se trata sólo de una curiosidad. En el campo de la edificación, muchas otras realizaciones atraen la atención de los visitantes: las máquinas para la construcción, grúas y excavadoras, que facilitan las obras de Haussmann, los pilotes de cimentación, hincados por aire comprimido, inventados en 1841 por Trigier; las chapas onduladas para coberturas, empleadas ya por Flachat en 1853, en la Gare des Marchandises de l’ Ouest, las cubiertas de cinc; las tejas hechas con molde; las losas de piedra, serradas mecánicamente en la cantera; los pavimentos de madera hechos en serie, expuestos en la sección canadiense; las instalaciones de calefacción por circulación de agua o vapor; las instalaciones de ventilación, adoptadas ya por varios teatros y hospitales.
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Págs. 186-302. La evolución de las nuevas posibilidades.
pág.259. Las grandes exposiciones.
Pág.270. La Exposición Universal, París, 1855
Francia como centro de las exposiciones después de 1850. Las exposiciones se iniciaron en Francia como una fiesta nacional en 1798 y continuaron desarrollándose en esa misma línea a lo largo de la primera mitad del siglo XIX. En 1849, el ministro francés de Comercio propuso hacer internacional la exposición de París de ese año. Sin embargo, las cámaras de comercio francesas no se atrevieron a abrir sus fronteras a la industria extranjera. Y no fue hasta 1855, cuatro años después de la exposición internacional de Crystal Palace, cuando se celebró en Francia la primera exposition universelle des produitsde l’industrie. Pero desde 1855 en adelante, todas las grandes exposiciones, todas las que tuvieron alguna importancia histórica, se celebraron en Francia. Durante ese periodo, como en los tiempos del Gótico, Francia fue escenario de las construcciones más audaces. Tanto la prensa como el público adoptaron una actitud expectante con respecto a la exposición de 1855, algo que desapareció con las siguientes. Al principio la gente no deseaba comprometerse; pero al final, las nuevas solicitudes de espacios de exposición llegaron en tal cantidad que la superficie prevista originalmente se relevó demasiado pequeña. Por consiguiente, la exposición acabó mostrando numerosos añadidos.
El proyecto para la exposición de 1855. La planta: el Palais de l’Industrie era una construcción rectangular con una nave central alta que estaba rodeada por una doble fila de galerías. Las naves laterales bajas se sostenían mediante numerosos pilares de fundición. La nave central comunicaba con uno de esos panoramas circulares tan populares en la época, y con la Galerie des Machines, de 1200 metros, que se extendía junto al Sena. Este Galerie des Machines- pese a la estrecha bóveda de cañón que parece relacionarla con la galería de Pierre Fontaine en el Palais Royal- fue el punto de partida de esa sucesión de halles des machines que ofreció las soluciones más atrevidas para el problema del abovedamiento.
La bóveda más ancha del período. La luz: el Palais de l’Industrie tenía una luz de 48 metros. Se trataba de la bóveda más ancha afrontada en ese periodo, y representó un gran avance con respecto a lo conseguido en el Crystal Palace, que tenía una luz de unos 22 metros. Para ello se usaron vigas de celosía de hierro forjado, en parte realizadas a mano; fue la primera vez que se empleaban para hacer una bóveda. Las enormes superficies de vidrio insertadas en la bóveda casi cegaban a los conservadores coetáneos, que no estaban acostumbrados a la cantidad de luz que entraba. La forma de la bóveda recuerda el modo en que se cubrían los grandes salones y las escaleras durante el primero y el segundo imperios franceses. Incluso ya en esta fase inicial, se había captado el significado de los nuevos materiales; el énfasis se ponía en abrir el espacio más que el delimitar un volumen con un muro.
Nada de tirantes: en su lugar empleo de contrafuertes. La construcción: los arcos semicirculares y peraltados de la nave central muestran cuánto se había progresado. Ningún tirante cercena el espacio libre, pese a la atrevida luz de casi cincuenta metros. Con todo, se tiene la sensación de que a la construcción le falta cierta ligereza que ahora nos resulta familiar en las obras de nuestros días. Con el fin de contrarrestar los empujes laterales, no había más alternativa que imitar los principios constructivos góticos. Los inmensos bloques de plomo que se usaron como contrafuertes eran muy caros y desperdiciaban mucho espacio. Hector Horeau había aplicado el mismo principio en su proyecto no realizado para los Grandes Halles.
Empleo de la piedra. En esta exposición se intentó combinar las grandes luces con una construcción ligera antes de que se hubiesen descubierto los métodos apropiados. Pero también hay un peligroso retroceso con respecto al avance que representa el Crystal Palace. El edificio principal, el Palais de l'Industrie, estaba completamente revestido con pesados muros de piedra e incluía un inmenso arco de triunfo. Por desgracia, esta monumental obra de cantería se tomó como modelo para las exposiciones posteriores celebradas en Londres (1862) y en Chicago (1893).
El Palais de l'Industrie se alzaba en los Champs Élysées, que durante todo el Segundo Imperio francés había sido un punto central del proyecto del barón Haussmann para construir un nuevo París; el edificio se usó para reuniones sociales y para muestras de varias clases hasta 1897, cuando se derribó para hacer sitio a la exposición de 1900.