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MONTANER, J,M., La Modernidad superada. Arquitectura, arte y pensamiento del siglo XX.


Edit. Gustavo Gili. Barcelona, 1997. 


Págs 181-206. .... (Dentro de un lenguaje de diversidad del minimalismo, podemos destacar la categoría de la distorsión de la escala)…


Partiendo del shock dadaísta del objeto encontrado, de los mecanismos del minimal Art, de las actitudes gestuales del Land-Art, de las hipérboles conceptuales, una parte de la arquitectura actual ha explotado el recurso del cambio de escala, situando el objeto en una escala extraña, autorreferente y no relacional.


Por esta razón, tras la huella de Max Bill, Joseph Beuys y Donald Judd encontramos autores como Herzog/de Meuron, cuyas obras distorsionadas respecto a la escala humana. En este impacto de la grandeza, el minimalismo se acerca a la estética prerrománica de lo “sublime”. Por ello no es casual que la búsqueda de lo sublime en Etienne-Louis Boulleé se realizase en cúpulas y bóvedas de formas puras y mínimas. Tampoco es casual que la obra de Walter de Maria culminara en la inmensa experiencia de los cuatrocientos pararrayos del Lightning Field.


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 MONTANER, Josep María.,  Sistemas arquitectónicos contemporáneos. Gustavo Gili. Barcelona, 2008. 


págs.26-63.“Sistemas racionales”  


Con la misma lógica del pensamiento racional y técnico, pero en polos extremos, explorando los límites, se sitúa el universo del minimalismo, que prima de manera obsesiva la unidad, la claridad y la coherencia, aun a costa de renunciar a veces a la expresividad, el simbolismo y la monumentalidad.


Podemos definir los objetos minimalistas como aquéllos cuya simplicidad rememora las formas geométricas puras, que se basan en el énfasis en la lógica de la repetición y que evitan dejar a la vista ninguna huella del proceso, de la construcción y de las tensiones. Su característica esencial sería la búsqueda de un eterno presente, el recurso a las formas y sistemas básicos para recrear la esencia intemporal de la arquitectura. En el terreno del minimalismo, arqui­tectura y escultura se encuentran.


Sin embargo, por su pretendida autonomía, la mayor dificultad de las obras minimalistas radica en su contextualización, en su capacidad para convertirse en un sistema de objetos que interactúe con su entorno. De hecho, una lectura superficial del minimalismo nos lleva a pensar en el énfasis en el objeto singular, pero, ¿pueden las fenomenologías minimalistas trascender el mundo experimental del arte, el recinto de los museos y el mundo productivo del objeto para alcanzar la escala de los conjuntos de edificios, de la ciudad y del paisaje, y para llegar a integrarse en el contexto?


Una primera respuesta es que, en el fondo, el mismo minimalismo está proponiendo un nuevo tipo de relación entre los objetos: un nuevo sistema de objetos que se pueden desplegar en el contexto de una manera inédita. Ciertamente, las ideas y obras de Theo van Doesburg, Piet Mondrian, Kazimir Malévich, Ludwig Hilberseimer, Mies van der Rohe, Donald Judd, Walter de Maria y Robert Morris, entre otros, han inspirado nuevos sistemas de objetos, redefiniendo sus modos de interrelación.


 

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