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Ernest Dichter

DICHTER, Ernest

  • Psicólogo y experto en marketing
  •  
  • 1907 - Viena. Austria
  • 1991 - Nueva York. Estados Unidos

COLQUHOUN Alan.,"Pax americana: la arquitectura en Estados Unidos, 1945-1965" en La arquitectura moderna una historia desapasionada. Gustavo Gili. Barcelona, 2005.


págs. 231-245. Puede entenderse que las Case Study Houses californianas y la arquitectura corporativa de SOM representaron una especie de momento ideal en el que el optimismo técnico y político de la posguerra en Estados Unidos coincidió con la filosofía cultural de una arquitectura moderna de carácter normativo.  El desafío  a las premisas culturales de la línea principal de la arquitectura moderna ya se había lanzado a finales de la década de 1920, cuando la Compañía General Motors, rompiendo con la tradición de Ford adaptó su ciclo de producción para permitir distintos índices de obsolescencia: uno lento para el chasis que seguía las leyes de la evolución técnica; y otro rápido para la carrocería, que seguía las de la moda.


La introducción del styling en la industria del automóvil marcó la pauta para toda una generación de diseñadores industriales norteamericanos como Norman Bel Geddes, Raymond Loewy y Henry Dreyfus, quienes trataban de conciliar los principios del buen diseño de la Bauhaus con las exigencias del mercado. El teórico y profesor de arte György Kepes recomendaba aplicar los principios de la psicología de la Gestalt a la publicidad para contrarrestar el carácter informe de la vida moderna. Ernest Dichter en su libro La estrategia del deseo (1960), hablaba de la doble responsabilidad del diseñador: comprender la sociología y la psicología de la gente, y respetar el gusto público. Sin embargo, una vez aceptado el mercado como uno de los participantes de la cultura de la modernidad, resultó obvio que el ideal inspirado en el Werkbund y la Bauhaus de unas normas del gusto universales para todo campo del diseño, desde los utensilios a los edificios, ya no podía sostenerse. Esto estaba perfectamente claro para los artista del pop británicos como Richard Hamilton, que asimilaba la publicidad al arte culto,  usando de modo irónico esos impulsos inconscientes que los paladines de la tradición de la Bauhaus trataban de sublimar.

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