Inprimatu
Fotografía tomada por Lola Álvarez Bravo

CANDELA, Felix

  • Arquitecto
  •  
  • 1910 - Madrid. España
  • 1997 - Durham (Carolina del Norte). Estados Unidos
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Arquitecto español, residente el México durante 30 años, Félix Candela es una figura fundamental en lo que se refiere a las nuevas formas estructurales del siglo XX. Discípulo de Eduardo Torroja, recibió de él la idea de que el ingeniero ha de tener también un componente poético. Lo más relevante de su obra es la búsqueda de una forma estructural que también tuviese interés formal, consiguiendo así poner de moda los paraboloides hiperbólicos, sello de identidad en su arquitectura.


 Los cascarones en hormigón armado y las cubiertas ligeras, se utilizaron con frecuencia en las construcciones industriales, estando Candela epecialmente preocupado por la parte estructural de la arquitectura, con una importante predospocición a resolver dichos problemas, sin dejar de lado la creación de espacios interiores de enorme interés.


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 El gusto de Candela hacia la geometría dio paso a que sus estructuras y diseños se llevaran hasta los límites posibles de la física, calculando los márgenes estructurales para prevenir el colapso. Puso en funcionamiento el uso normalizado de los paraboloides hiperbólicos en cubiertas, haciendo uso del hormigón como su material principal para sus cubiertas. Pero su innovación no acaba ahí, la carente normativa constructiva en México, permitió a Candela realizar delgadas cubiertas de hormigón con 4 cm de espesor, algo que seguramente no se hubiera podido realizar en Europa, debido al riesgo que esto suponía y a la estricta normativa existente. Este contexto mexicano también le permitió la realización de estas cubiertas, pues la mano de obra no costosa (estaba mal pagada), y por lo mismo se reducían considerablemente los gastos en la construcción de los edificios. Su enfoque era la sencillez estructural, y al mismo tiempo lograr una esbeltez en sus edificios, mientras jugaba con los límites plásticos de los materiales. Sin duda Candela dejó un legado importante para el diseño de las estructuras y la geometría implícita en ellas, dando una monumentalidad y exquisitez a sus diseños.


 


 


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Arquitecto español, residente en México, Félix Candela es una figura fundamental en lo que se refiere a las nuevas formas estructurales del siglo XXDiscípulo de Eduardo Torroja, recibió de él la idea de que el ingeniero ha de tener también un componente poético. Lo más relevante de su obra es la búsqueda de una forma estructural que también tuviese interés formal, consiguiendo así hacer grandes estructuras de paraboloides hiperbólicos, sello de identidad de su arquitectura.


Realizó ejercicios de cascarones en hormigón armado y cubiertas ligeras que se utilizaron mucho en construcciones industriales. Representa uno de los ejemplos de arquitecto preocupado por la parte estructural de la arquitectura, dispuesto a resolver la misma, sin dejar de lado la creación de espacios interiores de enorme interés.


El gusto de Candela hacia la geometría dio paso a que sus estructuras y diseños se llevaran hasta los límites posibles de la física, calculando los márgenes estructurales para prevenir el colapso. Permitiendo así el uso de paraboloides hiperbólicos en cubiertas y haciendo uso del hormigón como su material principal para sus cubiertas. Pero su innovación no acaba ahí, la carente normativa de México le permitió a Candela realizar delgadas cubiertas de hormigón con 4 cm de espesor, algo que seguramente no se hubiera podido realizar en Europa debido al riesgo que esto suponía y a la estricta normativa existente. El contexto en México también le permitió la realización de estas cubiertas pues la mano de obra era mal pagada, y por lo mismo reducían considerablemente los gastos en la construcción de los edificios. Su enfoque era la sencillez para la construcción de la estructura, y al mismo tiempo lograr una esbeltez en sus edificios mientras jugaba con los límites plásticos de los materiales. Sin dudas Candela dejó un legado importante para el diseño de las estructuras y la geometría implícita en ellas, dando una monumentalidad y exquisitez a sus diseños.


Adriana Lisset VÁZQUEZ


 


 


 Arquitecto español, residente en México, Félix Candela es una figura fundamental en lo que se refiere a las nuevas formas estructurales del siglo XXDiscípulo de Eduardo Torroja, recibió de él la idea de que el ingeniero ha de tener también un componente poético. Lo más relevante de su obra es la búsqueda de una forma estructural que también tuviese interés formal, consiguiendo así hacer grandes estructuras de paraboloides hiperbólicos, sello de identidad de su arquitectura.


Realizó ejercicios de cascarones en hormigón armado y cubiertas ligeras que se utilizaron mucho en construcciones industriales. Representa uno de los ejemplos de arquitecto preocupado por la parte estructural de la arquitectura, dispuesto a resolver la misma, sin dejar de lado la creación de espacios interiores de enorme interés.


El gusto de Candela hacia la geometría dio paso a que sus estructuras y diseños se llevaran hasta los límites posibles de la física, calculando los márgenes estructurales para prevenir el colapso. Permitiendo así el uso de paraboloides hiperbólicos en cubiertas y haciendo uso del hormigón como su material principal para sus cubiertas. Pero su innovación no acaba ahí, la carente normativa de México le permitió a Candela realizar delgadas cubiertas de hormigón con 4 cm de espesor, algo que seguramente no se hubiera podido realizar en Europa debido al riesgo que esto suponía y a la estricta normativa existente. El contexto en México también le permitió la realización de estas cubiertas pues la mano de obra era mal pagada, y por lo mismo reducían considerablemente los gastos en la construcción de los edificios. Su enfoque era la sencillez para la construcción de la estructura, y al mismo tiempo lograr una esbeltez en sus edificios mientras jugaba con los límites plásticos de los materiales. Sin dudas Candela dejó un legado importante para el diseño de las estructuras y la geometría implícita en ellas, dando una monumentalidad y exquisitez a sus diseños.


Adriana Lisset VÁZQUEZ


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Félix Candela es una figura fundamental en el s. XX en cuanto al descubrimiento de nuevas formas estructurales. Realizó ejercicios de cascarones en hormigón armado, cubiertas ligeras que se utilizaron mucho en construcciones industriales. Discípulo de las estructuras de Eduardo Torroja, también recibió de él la idea de que el ingeniero ha de tener también un componente poético. Lo más relevante de su obra es la búsqueda de una forma estructural que también tuviese interés formal, consiguiendo así hacer grandes estructuras de paraboloides hiperbólicos, sello de identidad de su arquitectura. Representa uno de los ejemplos de arquitecto preocupado por la parte estructural de la arquitectura, dispuesto a resolver la misma desde el punto de vista de su estructura, sin dejar de lado la creación de espacios interiores de enorme interés.


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Biiografia, obras y bibliografía de Felix Candela (por Luca Cilleruelo, Pau Mérida y Leticia Ochoa):


 


Félix Candela, nacido el 27 de enero de 1910 en Madrid, España, fue un ingeniero y arquitecto estructural que dejó una huella significativa en la historia de la arquitectura del siglo XX. Después de completar sus estudios en la Universidad de Madrid, se trasladó a México en 1939, como refugiado político por la Guerra Civil, donde desempeñó un papel crucial en el desarrollo de la ingeniería estructural.


 


Candela destacó por su enfoque innovador en el diseño de estructuras delgadas y ligeras, utilizando el concreto como su material principal. Se diferenciaba de los arquitectos del momento, como Oscar Niemeyer o Eero Saarinen que también utilizaban este material, por que las estructuras de Candela "seguían un orden tanto matemático como de leyes físicas". Entre sus contribuciones más destacadas se encuentran las "cascarones", estructuras de concreto delgadas y de formas geométricas audaces. Un ejemplo icónico es el Pabellón de Rayos Cósmicos construido para la Universidad Nacional Autónoma de México en 1952, en colaboración con los arquitectos Enrique de la Mora y Jorge González Reyna. Este pabellón exhibe una delgada cáscara de concreto que se extiende en elegantes curvas, demostrando la capacidad de Candela para combinar la funcionalidad y la estética.


 


Después se convirtió en profesor de la UNAM, además de director de obra de 896 estructuras. Su última construcción sería el Palacio de Deportes de 1968, con este edificio e arquitecto se desplaza a Illinois, Estados Unidos, donde le conceden un despacho en la Universidad de Arquitectura como profesor.


 


El sistema de estructuras de Candela:


Utilizaba el material que le permitiría la sustentación de las curvas, como hemos mencionado antes, el hormigón con de malla de acero. Candela haría su comprobación estática y tras ella podía utilizar la cantidad de hormigón necesaria. De esta manera no terminaría con una estructura hiperestática, lo que antepone el panorama teórico de rupturas (y se comparaba con los arquitectos alemanes que sustituían la ventaja de la forma geométrica con placas pesadas, en vez de aprovechar ésta).


 


Como arquitecto, Félix maduró con la arquitectura local de Argentina, Brasil, México y Venezuela lo que le aportó la originalidad y su calidad plástica. Su método de construcción aportó, además, rapidez y economía en la edificación. Fue escritor de ensayos técnicos y críticas, basadas en la educación la arquitectura y la ecología. Candela perteneció al movimiento del expresionismo, donde el análisis no da la forma, y la obra se interpreta como unidad orgánica, sin límites.


 


A lo largo de su carrera, Candela recibió numerosos premios y reconocimientos, incluido el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Bellas Artes y Tradiciones Populares en México. Félix Candela falleció el 7 de diciembre de 1997, pero su legado perdura como un visionario que fusionó la ingeniería y la arquitectura, dejando una marca indeleble en el paisaje arquitectónico moderno.


 


Como obras destacadas de autor tenemos:


 


Pabellón de Rayos Cósmicos (1951):


 


En la Ciudad Universitaria de la UNAM, ubicada en el corazón del campus fundacional, se erigió este diminuto edificio de tan solo 132 m2 en un solo nivel. La arquitectura del campus, influenciada por el Estilo Internacional que buscaba modernizar la cultura mexicana en la década de 1940, se caracterizaba por volúmenes prismáticos, fachadas translúcidas y marcos de hormigón. Lo sorprendente era la forma orgánica de este pabellón, en marcado contraste con la geometría predominante del conjunto arquitectónico.


La solución arquitectónica sustituyó el proyecto original de una bóveda cilíndrica por la forma de dos paraboloides hiperbólicos montados sobre tres arcos parabólicos. Aunque la cubierta tenía un espesor de 1 cm en la mayoría de su extensión, en la cima de la curvatura llegaba a tan solo 2 cm, cumpliendo con la exigencia original. A pesar de su función inicial, el edificio ha perdurado 55 años sin daño estructural, y aunque ahora se utiliza para otros fines, sigue siendo un contraste notable en el campus, manteniendo la esencia "sorprendente e inesperada" de la arquitectura expresionista.


 


Auditorios para la Facultad de Química. Ciudad Universitaria de México (1952-1953):


 


Este asombroso auditorio, diseñado por Félix Candela, presenta dos impresionantes bóvedas de cañón corrido, las cuales descansan sobre contrafuertes oblicuos hacia el suelo. Esta ingeniosa disposición permite que las bóvedas descarguen el peso sin la necesidad de un elemento vertical que interrumpa el claro dentro del auditorio. Los contrafuertes oblicuos, a modo de arbotantes, se combinan de manera armónica con las costillas de las bóvedas, cuya geometría ya habíamos explorado en una escala menor en la estructura de cascarón. El resultado es una descarga eficiente y estéticamente agradable directamente hacia el piso.


 


Iglesia de la Medalla de la virgen Milagrosa(1953-1955):


 


En 1953, el renombrado arquitecto Félix Candela dejó su huella en la colonia Narvarte al planificar la Iglesia de la Medalla Milagrosa. Su enfoque arquitectónico vanguardista no solo se limitó a la estructura del edificio, sino que se extendió al diseño integral, incluyendo muebles que armonizaban con la estética general. Candela, conocido por su innovadora utilización de "paraguas invertidos" como elementos de cimentación, aplicó esta genialidad a la creación de una estructura única. La iglesia, con sus formas torsionadas y juegos de luces y sombras, ofreció un espacio interior inédito y expresionista. Este proyecto revela la habilidad de Candela para fusionar funcionalidad y estética, destacando su visión integral y revolucionaria en el ámbito arquitectónico.


 


Palacio de los Deportes (1966-1968):


 


El Palacio de los Deportes, diseñado por Félix Candela para los Juegos Olímpicos de México 1968, es una obra maestra arquitectónica que fusiona innovación estructural y versatilidad funcional. La estructura presenta paraboloides hiperbólicos de aluminio tubular que forman una cúpula geodésica circular de 120 m de diámetro, abarcando aproximadamente 27.000 m2. Esta cúpula está cubierta por láminas de madera con una aleación resistente al agua de cobre y estaño, sostenida por arcos de acero.


 


Mercado de abastos de Jamaica(1957):


 


Como parte del ambicioso plan de revitalización de mercados que implementó el gobierno de la Ciudad de México a principios de los años cincuenta, surgió la concepción de esta central de abastos, edificada en una extensión de 55.000 m2. Desde la época del virreinato, la entrada a la ciudad de productos como legumbres, verduras, flores y frutas se llevaba a cabo por la zona conocida como "Jamaica", en el sector sureste cercano al antiguo centro histórico. Las autoridades optaron por mantener la tradición de la zona y emprender una renovación de las instalaciones existentes. Félix Candela, reconocido por su genialidad arquitectónica, abordó la tarea de resolver los desafíos arquitectónicos mediante membranas de hormigón armado. Su enfoque consistió en crear superficies que ofrecieran espacios al aire libre protegidos de las inclemencias del tiempo, al mismo tiempo que facilitaran el acceso de los camiones (140 en cada andén) que transportaban la mercancía fresca. La solución adoptada fue la proyección de dos hileras de 12 hypars tipo paraguas, cada uno de 18x18 m. Para evitar la desviación de los bordes de los paraguas, Candela ajustó ligeramente la curvatura de los paraboloides hiperbólicos mediante la partición de 8 tímpanos.


 


Félix Candela escribió tan solo dos libros: "En defensa del formalismo y otros escritos" y "Hacia una nueva filosofía de las estructuras" pero cabe destacar que se escribió mucho sobre el, en libros como: " Las estructuras de Candela" de Faber Colin, " Félix Candela. Arquitecto" de Miguel Seguí , "Félix Candela" de Juan Antonio Tonda, " Félix Candela. "Engineer, builder, structural artist" de María Moreyra Garlock o " Candela 1910-1997. El dominio de los límites" de Enrique Xavier de Anda Alánis.


 


Luca Cilleruelo Pérez


 


 


Félix Candela, nacido el 27 de enero de 1910 en Madrid, España, fue un ingeniero y arquitecto estructural que dejó una huella significativa en la historia de la arquitectura del siglo XX. Después de completar sus estudios en la Universidad de Madrid, se trasladó a México en 1939, como refugiado político por la Guerra Civil, donde desempeñó un papel crucial en el desarrollo de la ingeniería estructural.


 


Candela destacó por su enfoque innovador en el diseño de estructuras delgadas y ligeras, utilizando el concreto como su material principal. Se diferenciaba de los arquitectos del momento, como Oscar Niemeyer o Eero Saarinen que también utilizaban este material, por que las estructuras de Candela "seguían un orden tanto matemático como de leyes físicas". Entre sus contribuciones más destacadas se encuentran las "cascarones", estructuras de concreto delgadas y de formas geométricas audaces. Un ejemplo icónico es el Pabellón de Rayos Cósmicos construido para la Universidad Nacional Autónoma de México en 1952, en colaboración con los arquitectos Enrique de la Mora y Jorge González Reyna. Este pabellón exhibe una delgada cáscara de concreto que se extiende en elegantes curvas, demostrando la capacidad de Candela para combinar la funcionalidad y la estética.


 


Después se convirtió en profesor de la UNAM, además de director de obra de 896 estructuras. Su última construcción sería el Palacio de Deportes de 1968, con este edificio e arquitecto se desplaza a Illinois, Estados Unidos, donde le conceden un despacho en la Universidad de Arquitectura como profesor.


 


El sistema de estructuras de Candela:


Utilizaba el material que le permitiría la sustentación de las curvas, como hemos mencionado antes, el hormigón con de malla de acero. Candela haría su comprobación estática y tras ella podía utilizar la cantidad de hormigón necesaria. De esta manera no terminaría con una estructura hiperestática, lo que antepone el panorama teórico de rupturas (y se comparaba con los arquitectos alemanes que sustituían la ventaja de la forma geométrica con placas pesadas, en vez de aprovechar ésta).


 


Como arquitecto, Félix maduró con la arquitectura local de Argentina, Brasil, México y Venezuela lo que le aportó la originalidad y su calidad plástica. Su método de construcción aportó, además, rapidez y economía en la edificación. Fue escritor de ensayos técnicos y críticas, basadas en la educación la arquitectura y la ecología. Candela perteneció al movimiento del expresionismo, donde el análisis no da la forma, y la obra se interpreta como unidad orgánica, sin límites.


 


A lo largo de su carrera, Candela recibió numerosos premios y reconocimientos, incluido el Premio Nacional de Ciencias y Artes en el área de Bellas Artes y Tradiciones Populares en México. Félix Candela falleció el 7 de diciembre de 1997, pero su legado perdura como un visionario que fusionó la ingeniería y la arquitectura, dejando una marca indeleble en el paisaje arquitectónico moderno.


Leticia Ochoa


Biiografia, obras y bibliografía de Felix Candela (por Luca Cilleruelo, Pau Mérida y Leticia Ochoa):


Arquitecto español, residente el México durante 30 años, Félix Candela es una figura fundamental en lo que se refiere a las nuevas formas estructurales del siglo XX. Discípulo de Eduardo Torroja, recibió de él la idea de que el ingeniero ha de tener también un componente poético. Lo más relevante de su obra es la búsqueda de una forma estructural que también tuviese interés formal, consiguiendo así poner de moda los paraboloides hiperbólicos, sello de identidad en su arquitectura.


 Los cascarones en hormigón armado y las cubiertas ligeras, se utilizaron con frecuencia en las construcciones industriales, estando Candela epecialmente preocupado por la parte estructural de la arquitectura, con una importante predispocición a resolver dichos problemas, sin dejar de lado la creación de espacios interiores de enorme interés.


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 El gusto de Candela hacia la geometría dio paso a que sus estructuras y diseños se llevaran hasta los límites posibles de la física, calculando los márgenes estructurales para prevenir el colapso. Puso en funcionamiento el uso normalizado de los paraboloides hiperbólicos en cubiertas, haciendo uso del hormigón como su material principal para sus cubiertas. Pero su innovación no acaba ahí, la carente normativa constructiva en México, permitió a Candela realizar delgadas cubiertas de hormigón con 4 cm de espesor, algo que seguramente no se hubiera podido realizar en Europa, debido al riesgo que esto suponía y a la estricta normativa existente. Este contexto mexicano también le permitió la realización de estas cubiertas, pues la mano de obra no costosa (estaba mal pagada), y por lo mismo se reducían considerablemente los gastos en la construcción de los edificios. Su enfoque era la sencillez estructural, y al mismo tiempo lograr una esbeltez en sus edificios, mientras jugaba con los límites plásticos de los materiales. Sin duda Candela dejó un legado importante para el diseño de las estructuras y la geometría implícita en ellas, dando una monumentalidad y exquisitez a sus diseños.


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BENEVOLO, L., Historia de la arquitectura moderna. Edit. Gustavo Gili. Barcelona, 1987.


Págs.14-60. 1ªPARTE. LA FORMACIÓN DE LA CIUDAD INDUSTRIAL. “La Revolución Industrial y la arquitectura (1760-1830)”.


Por el contrario, la asociación de gusto clásico y práctica constructiva, aunque fundada en una aceptación convencional, se ha mostrado altamente tenaz y todavía hoy tiene influencia, como demuestran las obras de algunos grandes constructores como Perret, Nervi, Candela. Continúa siendo evidente el paralelismo de los instrumentos mentales: de hecho, los métodos normales de cálculo de las estructuras conducen a los ingenieros, hoy como entonces, hacia soluciones simétricas y dotadas de una especie de propensión hacia ciertos efectos típicos del neoclasicismo. Esta relación es explicable históricamente, ya que tanto la sensibilidad neoclásica como los métodos de cálculo derivan ambos, de manera diversa, de la mentalidad analítica de este período, pero la parcial y relativa coincidencia entre los resultados científicos y los principios del estilo clásico es fácilmente cambiada por una especie de armonía preestablecida, necesaria y total. A través de todo el siglo XIX los ingenieros no se cansan de repetir, con Eiffel, que «las auténticas leyes de la fuerza se encuentran siempre en consonancia con las leyes secretas de la armonía».


Págs. 771-812.”La arquitectura en Latinoamérica”


pág. 798. México.


Siguiendo un camino muy definido, la figura más significativa de la arquitectura mexicana moderna es Félix Candela (1910), que se ha convertido en un gran maestro de la arquitectura mundial, con un papel próximo al de Torroja, Nervi o Maillart, con una obra mexicana sensible a todo el debate cultural que allí se produce y con un fuerte papel para encaminarlo. Candela, español exilado en México en 1939, ya se había especializado en España y en Alemania en el estudio de estructuras laminares. A partir de un dominio absoluto de los temas constructivos, especialmente de la técnica del hormigón armado, explotará al máximo todas sus posibilidades plásticas y estructurales, recorriendo los caminos que la nueva tecnología permita. Hacia 1949 crea su propia empresa, ALA, especializada en el diseño de construcciones laminares, lo cual le permitirá un control directo de la dirección de las obras, realizando tanto obras propias como colaborando en gran cantidad de obras en México y otros países. En 1951 planteará en su pequeño libro, Hacia una nueva filosofía de las estructuras, sus ideas estructurales y formales básicas, defendiendo una revolucionaria concepción de las estructuras a partir de la lógica y la simplicidad, según formas en las que estructura y superficies envolventes coinciden. Obras como la iglesia de la Virgen Milagrosa en Navarte (México D. F., 1954), o el Edificio de embotellado de Bacardí en Cuantitlán (1963), o la capilla de Nuestra Señora de la Soledad de Altillo en Coyoacán (1956), en colaboración con Enrique de la Mora, o la capilla de San Vicente de Paul para la orden de las Hermanas de la Caridad (1959-1960)(fig. 941), en colaboración con de la Mora y López Carmona, o el Palacio de los Deportes de la Olimpíada de 1968, o el proyecto para el Spanish Trade Center de Londres (1974), en colaboración con el arquitecto español Antonio Fernández Alba, son una breve muestra de su extensa obra, la cual ha venido a caracterizar y enriquecer la concepción de la arquitectura mexicana actual, aunque su neoconstructivismo internacional y expresionista tienda hacia un sentido diverso del de la estricta arquitectura nacional mexicana.


Tal como se comprueba, el panorama arquitectónico es realmente variopinto. Se dan desde obras dentro de la tradición racionalista, hasta obras de arquitectura monumentalista y neotecnológica a base del predominio del hormigón, según un uso expresionista, pasando por la obra de Félix Candela, basada en la estructura, o por obras dentro de la poética de Mies, como las realizaciones de Álvarez o el edificio de los Servicios Médicos de I.S.S.S.T.E. de Enrique y Agustín Landa. Desde obras en las que el modelo de la arquitectura popular y nacional ha degenerado hacia un gusto eminentemente kitsch, hasta obras hechas con espíritu realista y simple como la Parroquia Universitaria de México de Agustín y Enrique Landa (1977). O desde realizaciones dentro de la arquitectura organicista, hasta arquitecturas emocionales e introspectivas como la obra de Luis Barragán.


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CURTIS W.,  La arquitectura moderna desde 1900.Phaidon. Hong Kong, 2006. 


Págs. 491-511.“Proceso de asimilación. Ame. Latina, Australia, Japón”.


Como México había permanecido neutral en la II Guerra Mundial, fue posible continuar el desarrollo moderno anterior sin interrupción. Los problemas inmediatos derivaban de la rápida urbanización y la llegada de grandes cantidades de personas. Los proyectos de viviendas solían recurrir a la omnipresente formula internacional de los bloques en altura dispuestos en paralelo o bien escalonadamente (por ejemplo, el Multifamiliar Alemán construido por Mario Panien 1949, que también incluía (calles-puente), aunque también había algunas soluciones de alta densidad y baja altura (como las casas baratas de Teodoro González de Leóna las afueras de Guadalajarade 1957, que usaban bóvedas y patios). En el sector comercial, en Ciudad de México surgió una versión adecuada de la 'caja de vidrio', animada aquí y allá por murales o toques de cerámica de colores. Eran típicos los proyectos de rascacielosde Augusto Álvarez, que combinaban la elegancia de expresión con la estandarización tecnológica. Los atrevidos experimentos estructurales de Félix Candela con la tecnología de las cáscaras de hormigón abrían posibilidades de bajo coste para mercados e incluso iglesias, mientras que el mercado de La Merced(1957) de Enrique del Moral, mostraba cómo la construcción barata de cerámica y ladrillo podía combinar la utilidad con una elevada calidad formal. Para los edificios institucionales, ese impreciso perfil de una «arquitectura moderna con acentos mexicanos» empezó a surgir en forma de audaces masas abstractas, y estridentes líneas horizontales, plataformas y escalinatas. El Palacio de los Deportes de la Ciudad Universitaria, proyectado en 1953 por Arai Espinosa y Alberto Teruo, evocaba los muros en pendiente y las figuras desmochadas de las antiguas pirámides mexicanas


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 DE ANDA ALANÍS, Enrique X., Candela 1910-1997. El dominio de los límites.Taschen. Colonia, 2009.


Págs 7-19.  "... La historiografía de la arquitectua le considera el creador de un sistema de construcción caracterizado por dos argumentos propios del siglo XX, el uso del hormigón armado y la definición del espacio arquitectónico, teniendo en cuenta la cuarta dimensión: el tiempo


 Hidalgo español, redisente em México 30 años que nunca perdió en acento su acento madrileño. Responsable directo del proyecto y construcción de alrededor de 1 millón de metros cuadrados de espacio arquitectónico


Se ha dicho que junto a Eero Saarinen, Oscar Niemeyer y Jorn Utzon formaba parte de un grupo de arquitectos que,  a partir de la década  de 1950, utilizaron membranas de hormigón para crear dilatados espacios don formas geométricas monumentales…. Pero Candela no puede ser considerado parte de este grupo…. La postura de Candela fue muy clara; sus estructuras suponen el despliegue de altos vuelos imaginativos y parten de la geometría en el espacio; es decir, todas las formas propuestas surgen a partir de las evoluciones de figuras y planos que obedecen a una forma matemática y a un trazado en el que los puntos y coincidencias están sujetos a una ley.


 Estudió arquitectura en la Escuela de Arquitectura de Madrid, obteniendo el título de arquitecto en 1935…. Falta de habilidad artística… tal vez esta inseguridad me impulsó a dedicarme a las materias técnicas…matemáticas y estructuras… Tras la Guerra Civil en la que intervino en el bando republicano, llegó a México como refugiado político en junio de 1939, tras su paso por Perpignan, adquiriendo la nacionalidad mexicana, formó una familia y aprendió el oficio de constructor.. explorando de forma autodidacta el tema de las matemáticas orientadas hacia hacia la comprensión de la mecánica estructural de las superficies cuadráticas… sentía la inclinación por las matemáticas para entender la generación de superficies de doble curvatura en el espacio y, a partir de ahí, trasladar los resultados hacia la edificación con hormigón armado. De no haber existido esta vocación, Candela habría sido solo un eminente matemático y no el notable inventor de un sistema de estructuras que le permitió construir membranas a partir de figuras geométricas que, hasta entonces, nunca se habían visto ni con esas dimensiones, ni formando espacios con las cualidades estéticas propias de las soluciones del maestro y sus asociados.


Tras el paraboloide hiperbólico de la UNAM en 1952, a lo largo de los siguientes 30 años, fue responsable directo de la ejecución de alrededor de 896 estructuras ( un promedio de 2.5 estructuras cada mes, proyectadas y construidas bajo su vigilancia directa), además de más de 1439 proyectos de los que no todos llegaron a construirse.


En 1971 emigró a los Estados Unidos donde abrió su despacho de consultoría internacional, abandonó por completo la dirección de las obras de construcción y se dedicó a la enseñanza en la Universidad de Illinois.


Candela orientó su trabajo en México a partir de dos condiciones. Por un lado lanzaba propuestas arquitectónicas espectaculares por su forma y dimensión, por el otro, abordaba su trabajo con un método matemático que le permitía construir formas predeterminadas a partir de intersecciones de figuras goemétricas, cuyo desarrollo en el espacio sigue siendo de gran complejidad… ¡Lo que estaba buscando era constuir estructuras!.... Sobre la identidad profesional de Candela como arquitecto, ingeniero, constructor… en el mundo occidental del siglo XX.. el arquitecto se encargaba del proyecto y dibujo de planos, y el ingeniero sólo de la construcción… aunque en el México de la época de Candela era usual que el arquitecto además del proyecto fuera también responsable de la construcción… pero por la peculiaridad de las formas, llevó a la crítica y a los gremios profesionales a considerar que la actuación de Candela no correspondía en esencia al ámbito profesional de la arquitectura.


Candela no inventó las estructuras laminares, pero si fue el autor de las ecuaciones de membranas, sistema de cálculo que permite aplicar la metodología estática a la concepción y comprobación de la forma y al espesor de la estructura. Así se llega al resultado final de la “manera mas fácil posible”.. y se evita el desperdicio del material; de ahí la gracia y la finura de sus formas.


Candela criticó con insistencia los cálculos de la mayoría de los ingenieros que en su opinión, daban lugar a elementos superfluos y resultados erróneos. El método que proponía partía de la geometría, de la imagen de un cuerpo girando en el espacio o en intersección con otros cuerpos; estas formas ya eran parte del repertorio geométrico del pensamiento matemático. Por lógica geométrica de la combinación de curvas, estas figuras son capaces de sostener en pie si se construyen con materiales que garanticen su estabilidad, aquí es donde interviene el hormigón armado con malla de acero. Una vez asegurada la estabilidad, el segundo paso era calcular las cantidades y la posición de los materiales, de tal suerte que se usara lo estrictamente necesario para evitar el sobrepeso por el desperdicio… A diferencia de los arquitectos alemanes que sustituían la ventaja de la forma geométrica con placas pesadas, Candela, logró hacer cascarones de hormigón con un espesor de 2 a 5 cm.


El trabajo experimental de Candela, con el ulterior desarrollo de sus proyectos más importantes, se inició al comienzo de la posguerra, cuando en América Latina maduraron las tendencias arquitectónicas locales (Argentina, Brasil, México, Venezuela), cuya calidad arquitectónica les aportó pronto el reconocimiento como creaciones de gran originalidad y calidad plástica.


En la producción de estas notables arquitecturas locales tuvieron que ver, no solamente la destreza de los maestros latinoamericanos que tenían a su cargo las obras más importantes ( Augusto H. Alvarez, Luis Baragán, Félix Candela, Lucio Costa, Enrique del Moral, Oscar Niemeyer y otros), sino también los proyectos de crecimiento de las infraestructuras y la transformación industrial que fomentaron los distintos gobiernos nacionales.


El arquitecto ofreció a la industria rapidez y economía de edificación, de tal manera que, pese a la compleja concepción de las formas, el mérito del sistema constructivo ideado por él  permitió importantes reducciones en los costos de la construcción. Este apoyo al desarrollo de la industria mediante la edificación de plantas productoras lo colocó al frente de un panorama de trabajo que tuvo resultados inmediatos.


La figura del paraguas formada por un poste y un manto con los cuatro lados en voladizo es la estructura más conocida de las propuestas de Candela. La construcción diaria de miles de metros cuadrados de superficies regladas le ofreció la posibilidad de llegar a las obras cumbre de su quehacer profesional.


Félix Candela fue un activo difusor de su teoría y de la confirmación de la misma con las obras construidas. Simultáneamente a su trabajo constructivo, escribió ensayos técnicos y de crítica sobre la arquitectura, la educación o los problemas de la ecología; fue hombre de amplia cultura que se mantuvo presente en la cátedra universitaria y en la difusión de las ideas mediante las conferencias.  Sus ensayos revelan por lo menos tres rasgos característicos; pensamiento histórico para observar los acontecimientos arquitectónicos del pasado, dominio del tema de las superficies de hormigón a partir de la matemática y la geometría en el espacio, y crítica constante a los modelos actuales tanto de la concepción de la arquitectura (funcionalismo y racionalismo ueuropeo) como del alejamiento de la lógica cuando se trataba de usar el hormigón armado y los sistemas de cálculo de estructuras. Su trabajo intelectual es semejante el de los ingenieros europeos de la segunda mitad del siglo XIX,  que utilizaron el potencial del hierro para formar estructuras que permitían ampliar la cobertura espacial. Su principal herramienta fue la intuición con la cual advirtió las posibilidades de uso del hormigón en formas diferentes a las que hasta entonces se habían presentado en la arquitectura. No eran bóvedas de medio cañón o las cubiertas con pendiente de “los salones de máquinas” de las exposiciones francesas de la segunda mitad del siglo XIX, tampoco era la planta libre soportada con hileras de columnas en los costados, se trataba de formas “blandas y palpitantes, con el ala frágil, poco carnosa del pájaro tropical que ondula con prodigiosa técnica…”. El otro apoyo que contó fue la claridad que disponía para ver y entender el ámbito abstracto de la matemática, a partir de la cual ideaba respuestas precisas que permitieran garantizar la estabilidad de las formas doblemente curvadas y en aparente movimiento.


A partir de 1953, Candela trabajó como profesor en la Escuela Nacional de Arquitectura de la UNAM… impartió materias afines a la matemática y la geometría, siendo responsable del tercer curso de la asignatura “resistencia de materiales”.. no contando con un público amplio por la complejidad de sus razonamientos… siendo su presencia en la universidad un estímulo por su notoriedad y fama de constructor prolífico, con gran originalidad sobre todo entre 1950 y 1970.. más que la asistencia a clase, lo importante para las generaciones que lo conocieron en la universidad, fueron sus conferencias, sus entrevistas, y los artículos sobre su pensamiento publilcados en las revistas de la época…. Observaciones sobre la docencia… edificios de excepcional belleza con la lógica y sencillez que eran las directrices de su trabajo.


La identidad urbana en Félix Candela… descubrió que era capaz de modificar el entorno de la ciudad (con las iglesias, las estructuras simbólicas y las industrias)… su trabajo se orientaba hacia la conformación de un procedimiento, primero matemático y después constructivo que hiciera posible estas estructuras…. Su primera crítica se dirigió hacia la forma en que los arquitectos habían propuesto el uso del hormigón, “imitando” los sistemas de apoyo de la madera y el acero; de esta manera desaprovechaban la versatilidad y maleabilidad del material, y llevaron fatalmente las soluciones hacia la conformación de la pieza cúbica característica de la arquitectura moderna. Con ello criticó también a los especialistas en diseño estructural que, lejos de orientar a los arquitectos, se habían conformado con la aplicación de fórmulas matemáticas que permitían la estabilidad, pero inhibían el progreso en la concepción del espacio.


La gran aportación de Candela a la formulación del espacio arquitectónico del siglo XX puede expresarse en tres niveles: Primero, la posición de las figuras cuádricas podían llegar a construirse no sólo en el territorio ideal de la matemática, sino también en el mundo real. En segundo lugar, el descubrimiento de las fórmulas para calcular la cantidad de material necesario para que, a partir de la aplicación de la estética, esas superficies cuadráticas no se vinieran abajo, sustituyendo la teoría de la elesticidad, y el cálculo contra las deformaciones. Y en tercer lugar, la propuesta de hacer moldes de madera tejidos con duelas, con lo que llevaba a la realidad física la figura imaginaria de las curvas rotando en el espacio.


El repertorio geométrico de Félix Candela. Punto de partida figuras geométricas con trazos curvos qu se crean de la intersección de un patio plano con el cuerpo de un cono: Parábola, hipérbola y elipse. Lo segundo el paso de estas figuras hacia la tercera dimensión paraboloide, hiperboloide y elipsoide. Tercer paso la intersección de estas superficies con planos y la consecuente generación de otras formas., cuya complejidad va en aumento en la medida en que evolucionan sus giros e intersecciones.


 Cuando Candela se interesó por las superficies continuas moldeadas con hormigón, todas estas figuras ya existían en definición; pero él hizo posible su construcción.. variado el espesor del hormigón y la cantidad de acero que debía existir en el interior, para compensar el peso de estructura en las verticales. Primeros pliegos en el papel, después a los moldes de madera.. Así fue surgiendo una amplia variedad de efectos y sensaciones espaciales totalmente inéditas dentro del repertorio de las experiencias sensoriales del espacio arquitectónico moderno…. La capacidad imaginativa y manual de los carpinteros y albañiles, que directamente sobre el terreno, tejían primero con hilos las directrices de los paraboloides que después rotarían en el aire a partir de los moldes de madera.


Sin haber sido su propuesta teórica, la naturaleza espacial y plástica de la arquitectura de Candela la aproximan al expresionismo. “Creo que soy formalista, puesto que entiendo el arte como voluntad de la forma, pero de forma ordenada, armónica y estable”…. Descalificación del racionalismo en la arquitectura “uno de los mayores absurdos del razonamiento filosófico que pretendía servir de base a la arquitectura actual es la creencia de que la forma es una consecuencia ineludible del análisis”. Candela siempre apostó por la intuición omo medio más favorable para aproximarse a la creación de la forma, mejor aún que la especulación racional. El maestro tuvo buencuidado en delimitar su interés arquitectónico por el ornato: “ no abogo por que nos lancemos alegremente al barroquismo desenfrenado de las formas caprichosas y extravagantes”. Define el formalismo como “la investigación científica de la configuración espacial sin dejar de incluir el análisis detallado de la estructura interna”…. Eliminación del muro y la columna. La gran importancia que tuvieron los asociados a Candela en las obras que produjeron juntos…refinamiento de los detalles hasta el límite de las posibilidades…


En 1971 partió para Estados Unidos y se instaló en Chicago, donde abrió un despacho de consultoría técnica internacional y dedicó parte de su tiempo a la docencia. El tema de la salida del país siempre ha sido controvertido, ya que significó que Candela no volviera a construir más. La empresa familiar “Cubiertas Ala S:A”, con la que construyó 896 conjuntos con superficies regladas cerró sus puertas en 1969. A los 61 años Candela estaba en la cima de su carrera profesional, su éxito había trascendido más allá de México y era reconocible en muchos países, de donde le llegaban encargos profesionales, condecoraciones y solicitudes para impertir conferencias. Todo esto haría suponer que Candela debió de haber continuado con su trabajo profesional, definiendo soluciones, explorando en la matemática y coordinando personalmente la construcción de otras cubiertas de hormigón que, seguramente, esperaron inútilmente la atención del arquitecto. La interrupción abrupta de una trayectoria caracterizada por las aportaciones positivas al discurso del espacio arquitectónico mundial es lo que hace difícil entender la sañida de Candela, que no puede verse sino como resultado de situaciones traumáticas en lo emocional relacionadas con la falta de trabajo y seguramente con el regateo del reconocimiento profesional por parte de sus colegas.


En 1994, casi al final de su vida, el maestro comentó: “yo no buscaba la fama de México, porque ahí es imposible, porque  donde uno vive no le van a dar crédito nunca, sino afuera, que fue donde se empezó a publicar sobre mí”.


La organización del trabajo en los Estados Unidos impidión a Candela seguir ejerciendo como lo había hecho em México, autor de los proyectos y el diseño de la estructura y responsable directo de la edificación. Pese a ello, decidió afincarse en Chicago y distribuir su tiempo entre la enseñanza universitaria en Illinois y la consultoría a grupos profesionales, que le solicitaron el diseño de estructuras, en su mayoría destinadas a instalaciones deportivas de grandes dimensiones. Su currículum continuó incrementándose, pero había algon que para Candela era fundamental y que en las nuevas condiciones de trabajo ya no era factible: el poder gobernar la evolución de las formas geométricas sobre el terreno, ordenar las directrices físicas, hacer que se tendieran los encofrados y sentir frente a sí la majestuosidad de los cascarones, el momento en que la tierra recibía el peso del hormigón, precisamente en los puntos de aterrizaje donde el maestro hagía ordenado que se descargaran.


Hacia 1980 inició en España una práctica profesional que, alternaba con la de Norteamérica, también le solicitaba la intervención limitada en el diseño de las  estructuras. De este período data la exposición retrospectiva que se hizo en Madrid en 1994 y la relación profesional con Santiago Calatrava… quien le invitó a trabajar en el proyecto de la “Ciudad de las Ciencias” de Valencia, que se inauguró en 1998.. se le encomendó l¨Oceanografic parque temático con acuario y otras instalaciones de apoyo integrado junto a los museos, auditorios y salas de exposiciones.. inaugurado en 2002 5 años después de la muerte del maestro


 A pesar de que Candela decía que no sentí temor de copiar sus propias soluciones, la realidad es que en cada obra siempre hubo un detalle novedoso, resultado de un nuevo experimento con la geometría y las ecuaciones de membrana."


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KOSTOF. S., Historia de la Arquitectura. Alianza Forma. Madrid, 1985.


pág. 1292... El exhibicionismo estructural era, de hecho, una buena parte de esta imaginería que tanto gustaba a la gente. Y tendia a irritar a ingenieros llenos de recursos como Pier luigi Nervi o Félix Candela, que podían reproducir espacios igualmente impresionantes, pero mediante la lógica inherente a la estructura, en lugar de por iun propósito figurativo....


...Candela emplea inteligentemente las bóveds plisadas en forma parabólica, de alforja o de seta. la cuestión es que pueden aplicarse a iglesias, fábricas o restaurantes, sin problemas dentimentales o interpretativos. 


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 BENEVOLO, L., Historia de la arquitectura moderna. Edit. Gustavo Gili. Barcelona, 1987.


Pág. 813-941. "La segunda posguerra en Europa"


6.-España.


Una reflexión profunda sobre la arquitectura que se propone y realiza en los años cuarenta nos ha de llevar a definir cuáles fueron los elementos de ruptura y cuáles los de continuidad respecto al período anterior, entendiendo este período anterior de una manera global, es decir, no sólo como el período republicano, sino como las tres primeras décadas del siglo.


 El primer hecho duro e inapelable de ruptura es el de la desaparición de gran parte de la vanguardia arquitectónica del período anterior. De los arquitectos racionalistas, algunos morirán en la contienda (Torres Clavé y Aizpurua) y otros deberán exiliarse (Candela, Fernández Valbuena, Bergamin, Rodríguez Arias, Lacasa, Sánchez Arcas, Sert, Fabregas, Bonet y otros), retornando lentamente unos, convirtiéndose en grandes arquitectos de otros países algunos otros. Con la vanguardia, desaparecieron sus proyectos, sus símbolos y sus ideas. Y para algunos de los que permanecieron sólo quedará la salida del trabajo en silencio.


Inevitablemente, el panorama cultural se empobrecerá, cayendo en una situación en la que la crítica y el conocimiento de lo que sucede en los demás países tendrán poco papel. Este contexto cerrado y vacío lentamente empezará a reformularse a finales de los cuarenta, siguiendo un lento proceso de debate y puesta al día que no se podrá considerar alcanzado hasta bien entrada la de cada de los sesenta.


Pero ¿fue tan fuerte y profunda esta ruptura?. Un análisis sin esquemas preconcebidos, sin moralismos, sin confundir los fines que desde el gobierno se pretendían alcanzar, con los medios disciplinares que entraron en juego, nos ha de mostrar la existencia de importantes nexos de continuidad.


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GIEDION S., Espacio, tiempo y arquitectura. Edit. Edit. Reverté. Barcelona, 2009.


Págs. 17-38.“Introducción. La arquitectura de los años 1960. Esperanzas y temores” 


La construcción y sus implicaciones espaciales


Por delante tenemos el desafío de hacer un uso más libre de la construcción laminar, tal como fue desarrollada por el arquitecto español Félix Candela en México, por el arquitecto e ingeniero Eduardo Catalano en el Massachusetts Institute of Technology y, sobre todo, por el ingeniero Eduardo Torroja en España. Torroja, fallecido en junio de 1961, era un teórico incisivo y al mismo tiempo un gran artista que a veces -como en el Hipódromo de Madrid (1943)- pareció alcanzar ese punto en el que la construcción adquiere el poder orgánico de la naturaleza. El Club Táchira en Caracas (1957, en colaboración con el arquitecto venezolano Fruto Vivas), una de sus últimas obras, tiene la ligereza y la gracia irresistible de una vela en movimiento.


 


 

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